Fútbol | Deportivo
David Mella: "Yeremay es todo lo calmado que no soy yo, nos equilibramos bastante"
David Mella (Espasande, 2005), asentado y revitalizado tras un gran inicio de temporada, se sienta con LA OPINIÓN para analizar su trayectoria, su momento y el futuro. Agradece a su familia todas las enseñanzas y los consejos, desvela sus anhelos, descubre su conexión y sus confesiones con Yeremay y mira al frente con el deseo de subir a Primera División

David Mella posa en Abegondo con el gesto con el que celebra los goles / CASTELEIRO

¿Qué queda del Mundial sub 20?
La espinita, porque teníamos Selección para ganar. La que más nos iba a competir era Marruecos y nos ganó. Ese ah de ganar a Colombia y llevarte una medalla. Va a quedar siempre ahí. Lo viví con mi familia, a la que intento siempre llevar a todos lados conmigo. El apoyo de tu familia es lo mejor que hay en el fútbol
Al menos pudo volver a Abegondo, su casa. ¿La siente así?
Desde los doce añitos aquí. Cuando llegué era alevín de segundo año y la primera temporada ya me tocaron todos los torneos grandes. Una pasada. Llevo casi nueve años.
«El Dépor siempre me trató como a un hijo y así nunca dudas en quedarte en casa»
¿Se acuerda de cómo le hablaron sus padres del interés del Dépor?
Sí, yo me acuerdo de que me contaron que había llamado el Deportivo haciéndome una broma mis hermanos: "Qué bronca te van a echar papá y mamá, no sé qué". Y dije: "A ver qué hice ya". Entonces bajé, me lo contaron y no lo tuve que pensar mucho. Me vine de cabeza. El primer año es el más difícil, porque te tienes que acostumbrar a que vienes a un equipo de entrenar y jugar para llegar a donde quieres llegar.
¿Fue una época de mucho bus?
Sí, estuve desde alevín hasta cadete del segundo año viniendo en bus todos los días. Salía a las cuatro de la tarde y no volvía hasta las diez, once de la noche. Para un niño de 13, 14 años, que no le gusta mucho estudiar, que le costaba concentrarse en estudiar... Es que en el bus no daba estudiado. De hecho, tengo una anécdota. Yo nunca llevé un libro para estudiar, el único día que lo llevé, ni lo abrí y se me quedó en el bus (se ríe). Al final, tienes que tomar decisiones y fue la de irme a la residencia, si se me dejaba el club.

David Mella posa en la Ciudad Deportiva de Abegondo. / | Casteleiro
¿Se sacrifican muchas cosas?
De niño es lo que te gusta, juegas por diversión y con el escudo del Dépor, que es una ilusión. Llega un momento en el que también lo ves como un trabajo y sacrificas muchísimas cosas. A lo mejor el fin de semana de estar con tus amigos por ahí y otras cosas que la gente no ve.

Carlos Miranda
Pero en su casa, por su padre, no era lo mismo que llamase el Dépor.
Nos arrepentimos mucho de ser muy desinteresados con las cosas y, hasta un cierto punto, no le llegas a preguntar a tu padre: "Oye, no sé qué, no sé cuánto". Pero sí que nos picábamos entre mi padre y yo. A mí me decía hace poco: "Tú, de momento, no llevas ningún gol en Segunda, no sé qué..." (se ríe). Siempre nos picábamos entre nosotros, pero escuchar las historias de mi padre en el fútbol es algo muy bueno.
«Antes de que le pasara a Yeremay, me ocurrió a mí con el Brighton. Este verano estuve más tranquilito»

Carlos Miranda
¿Eso va cambiando?
Ahora de vez en cuando vamos hablando más. Por ejemplo, contra el Arenteiro marqué un gol y me dijo que él también lo había hecho.
Y les ponen cosas por redes...
Sí, me mandan muchas, cuando pusieron, creo que en el En Xogo, a los dos con entrevistas. Primero a él, luego a mí. Son vídeos muy bonitos.
Su madre jugó al máximo nivel al básquet. También le guía por ahí...
Sí, yo no veo baloncesto, pero como deporte me gusta mucho. Con mis amigos, cuando puedo, cuando tengo tardes libres, me voy a jugar al lado de casa. Mi madre es campeona de España, es un orgullo, y que me apoyen los dos, que sepan en cada momento las cosas que decirme, y cómo decírmelas... A mí a veces algo no me gusta, pero les tienes que hacer caso porque saben más que tú.

Mella / Casteleiro
Un año o un tiempo después se da cuenta de que tenían razón...
Antes, antes. No tengo que dejar pasar un año ni nada (se ríe).
¿Le supieron guiar en el debut?
Lo hice a tres días de cumplir 18 años. Sí, claro. De hecho, todos los fines de semana para jugar aquí siempre me traen ellos, me dan consejos. "Si esto no sale, pues no pasa nada, será el siguiente fin de semana, piensa en el día a día".
«Hace años mis padres fueron a ver la ciudad deportiva del Madrid. Ni me dijeron nada porque querían que siguiese aquí»
¿Por dónde van sus consejos?
Me intentan tranquilizar. Antes me sobrepasaban las situaciones, porque no es lo mismo pasar de estar en cadete de segundo jugando con juveniles, que ser un juvenil de segundo año y estar con el primer equipo. Y con eso te ayudan. Yo todos los días hablo con mi madre y con mi padre. Los llamo siempre al llegar de entrenar y estamos un rato hablando todos los días.
Lleva ya años en A Coruña...
Sí, yo a la residencia me fui con 14 años y el año del debut yo ya estaba en un piso, con 17, con mi hermana. Desde el primer año en residencia mi hermana intentó estar en A Coruña conmigo, por los estudios, por todo. En cuanto yo me quise ir a un piso, mi hermana tuvo que dejar de lado el patinaje, que era su vida.

David Mella, durante la entrevista. / | Casteleiro
¿Jugar en el primer equipo del Dépor es como había imaginado?
No, es bastante mejor. Es un salto de calidad... Tú vienes de estar entrenando en una cantera, que es de las mejores de España, pero en cuanto llegas al fútbol profesional, ya es otro rollo. El ritmo, competir... Eso te hace subir el nivel un 120%.
¿Y en las emociones?
También. Es muy bonito verlo desde la grada, pero cuando estás dentro del campo... Yo me acuerdo del día del Barça B cuando metió Lucas y ves a todo el mundo, se te pone la piel de gallina. Y con mi primer gol en Riazor fue un alivio increíble, la gente gritando tu nombre, con el vídeo marcador... Es una pasada.
«Hace poco mi padre me vacilaba y me decía que él había metido un gol en Segunda y yo no»
Le tocó llegar en el peor momento de la historia del Deportivo, pero no se fue. ¿Por qué?
No, mi decisión siempre fue quedarme en el Deportivo. Siempre tuve la ayuda que me dio el club a mí, a mis padres también. Si tú estás como en casa, te tratan como si fueras un hijo aquí, pues nunca dudas de quedarte en casa.

Carlos Miranda
Le quisieron equipos importantes cuando fue un adolescente. ¿Cómo lo gestionaban?
Al principio, mis padres intentaban que no tuviera representante, para no meterme con esas movidas. Pero después del partido ante el Celta, allí, en cadetes, vino un chico del Madrid para decirles: "Mira, que queremos a tu hijo, no sé qué". Ellos me tenían alejado. De hecho, mis padres fueron a ver las instalaciones del Madrid, porque les invitaron y a mí ni me llevaron ni me dijeron nada, porque tenían claro también la decisión de que me quedase en el Dépor. Mi padre lo tenía clarísimo y mis representantes, también.

Carlos Miranda
No es solo jugar en el Dépor, es subir con él y llevarlo adonde se merece. ¿Lo siente así?
Sí, en mi cabeza yo sueño con ascender otra vez, tener al Dépor donde queremos todos. Juegas por un objetivo y el mío es estar en el Dépor y jugar en Primera con él.
Y hacerlo con amigos, sobre todo Yeremay... ¿Están muy unidos?
Sí, el año de juveniles de la Copa de Campeones fue la primera vez que coincidimos, en el Fabril, en el primer equipo. Llevamos ya varios años, igual que con Rubén o Barcia. Tienes a esa gente para poder compartir situaciones, es bonito.
"Hace dos años era un todoterreno y poco a poco voy más tranquilo, pero esa energía también soy yo"
Yeremay es hasta su compañero de habitación en los viajes...
Sí, hay una relación más cercana. Los viajes los hacemos juntos. Es bonito ver que a él se le dio el premio que se merecía en su momento, porque yo, cuando estaba en el Fabril y él en el primer equipo cuando no jugaba, iba preguntando cómo estaba entrenando, porque yo sabía que lo hacía bien, que estaba para jugar. Te pone muy contento ver que le dan el premio de jugar y de ser el que ahora es.
¿Es tan tranquilo como parece?
Sí, sí, todo lo calmado que no soy yo lo es él. Nos equilibramos bastante, sí (se ríe).
¿Da muchas vueltas en las previas de partido en la habitación?
No, yo, por suerte para él, en las noches soy tranquilo. En la habitación intento no molestarle. Si tenemos que hablar, hablamos. Y si no hace falta, yo estoy tranquilo.
"A Hugo Rama lo echo mucho de menos. Ya le dije que se pusiese jugar. Puede hacerlo donde quiera, es muy bueno"
¿Cómo se sobrelleva todo el ruido que tuvo él a su alrededor en verano con un equipo, otro...?
Es que tienes 300.000 cosas en la cabeza. Tu objetivo es estar en el Dépor, quedarte... Y todo ese bombo. Al final, lo lees todo, porque tienes que leer todo, sale en todos lados, no sé qué. Es difícil, lo intentas llevar de la mejor manera, pero por un lado o por otro... A lo mejor vas por la calle y te dicen: "Yere, Mella, quédate, no sé qué". Es complicado. Tienes que apoyarte en tu gente. Él se puede apoyar en mí, yo me puedo apoyar en él.
¿Le aconsejaba?
No, yo si él me pregunta, si él me pide consejos... Es que antes que a él le pasara todo eso, a mí me pasó lo del Brighton... Y a mí si me pide que le dé consejos, que cómo me lo tomo yo, hablamos. Y si no hace falta, no, para así quitárselo de la cabeza.
Hubo equipos rondándole este verano (le quiso el Al-Ahli árabe)...
Fue peor el año pasado que este. Este estuve más tranquilito. En mi cabeza siempre quise quedarme en el Dépor. Es lo que quiero. Pude ponerme en pretemporada a tope para jugar, y nada más. Tienes también que empezar a acostumbrarte, porque si cada vez que pasa algo así, estás bum, bum, bum en la cabeza, es complicadísimo.
Yeremay es calma; usted, nervio. Pero ya bajó revoluciones, ¿no?
Sí, yo era un todoterreno hace dos años y sigo con esa energía todos los días de molestar a la gente. Poco a poco voy más tranquilo, pero al final de esa energía también soy yo.
"Yo cuando veo a Mario conducir el balón o a Yeremay regatearlos a todos, yo disfruto, yo me siento así en la banda (hace el gesto de cruzarse de brazos) y que ellos hagan todo"
Tampoco va a dejar de ser usted mismo, perder su esencia...
Claro, yo soy esa energía. No voy tan revolucionado, pero....
¿Se pone más nervioso fuera o dentro del campo?
Bastante más inquieto fuera, pero tengo la suerte de que en casa tengo la Play o ponerme una serie con mi novia. Si no fuese así, estaría todo el rato bum, bum, bum.
¿El campo le tranquiliza?
Sí, más ahora que antes. Antes era un niño, no pensaba tanto y estaba corriendo todo, bum, bum, bum. Ahora me tranquiliza saber que hay que aguantar 90 minutos porque de pequeño no controlaba el cuerpo. Ahora, en cuanto entras al campo, tienes que estar más tranquilito, no ponerte tan nervioso, respirar, tranquilizarte.

Carlos Miranda
¿Echa de menos a Hugo Rama?
Sí, lo llamo mucho, videollamadas, lo echo mucho de menos. Aquí en el vestuario se le echa mucho de menos, era una persona que, a pesar de que no jugaba todo lo que él quería, estaba todos los días con una sonrisa alegrando a la gente.
"Si fuera yo el extremo más regateador del mundo, no tendría que acostumbrarme a diferentes posiciones, pero como soy una persona que no tengo esa habilidad de irme de todos, debo ponerme donde me ponga el míster y correr"
¿Le sorprende que esté en paro?
Yo hablé mucho con él en verano. Le dije: "Tío, ponte a jugar, es que como si tienes que ponerte a jugar allí en el Sigueiro o algo, pero ponte a jugar porque es que tienes que jugar. Además, tú, si fuera otro, pues no le estaría tanto encima". Es que es muy bueno, es que puede jugar donde quiera.

Pasaron De la Barrera, Idiakez, Gilsanz... Ahora con Hidalgo. ¿Cómo lleva establecer nuevos lazos?
Es difícil acostumbrarse a que todo pasa muy rápido, a que todo pasa, jugadores, entrenadores... Intento ser el mismo con todos, porque quiero que sepan cómo soy yo, no voy a cambiar. Intento llevarlo lo mejor posible y, de momento, no tuve ningún problema con nadie, espero no tenerlo nunca (se ríe).
Primero extremo diestro, ahora carrilero... ¿Mente abierta?
Sí, si fuera yo el extremo más regateador del mundo, no tendría que acostumbrarme a diferentes posiciones, pero como soy una persona que no tengo esa habilidad de irme de todos, debo ponerme donde me ponga el míster y correr.

Cuando sale a jugar y ve a Yeremay o Soriano a su lado, ¿le da tiempo a pensar en disfrutar?
Claro. Yo cuando veo a Mario conducir el balón o a Yeremay regatearlos a todos, yo disfruto, yo me siento así en la banda (hace el gesto de cruzarse de brazos) y que ellos hagan todo. Disfruto viéndolos jugar y de jugar con ellos.

Carlos Miranda
Subir es también recuperar los derbis... Hay muchas razones.
Sí, tú quieres poner al Dépor donde debe estar. Por la división, por el derbi con el Celta, que es una pasada, por jugar contra equipos de Champions, de Europa League, de Conference... Son todos equipazos.
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