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El portero uruguayo de Lugo que triunfó en Córdoba y ni debutó en el Deportivo tras un roce Arsenio-Jorge

Llegó a A Coruña en la temporada 89-90

Acto del Real Murcia

Acto del Real Murcia

Carlos Miranda

Carlos Miranda

Los partidos entre Deportivo y Córdoba nunca han sido precisamente cómodos entre ambos equipos en el Nuevo Arcángel, tampoco ha habido un excesivo trasvase de jugadores, más allá de los lógicos por la enjundia y el peso de ambas instituciones. El pasado más reciente remite a futbolistas como Kuki Zalazar, ahora en el Ceuta, o un poco más atrás en el tiempo se puede encontrar a Xisco, quien hizo el gol del ascenso para el Deportivo en 2012 y que en Andalucía también se hizo un nombre a base perforar porterías rivales.

Ahora que los futbolistas debutan en los primeros equipos cuando apenas son mayores de edad y que se sienten frustrados si al llegar a los 21 o 22 años no están asentados en la élite, hay carreras en el pasado que demuestran que a veces hay que dar algún rodeo para hacerse un nombre, más si hay una mudanza de continente por el medio. A finales de los años 80 el scouting y las labores de seguimiento tampoco eran las mismas a las de hoy. También hay contextos que le permiten a un futbolista florecer o no. No pudo en A Coruña y sí en Córdoba, aprovechando siempre el valor de las segundas oportunidades.

Un guardameta de la emigración

A Avelino Viña Vázquez (Montevideo, 1963) le delatan sus apellidos. Aunque sea nacido en Uruguay, su ascendencia es gallega. "Mis padres y mi hermana son de Lugo", reconocía hace unos años en una entrevista cen CórdobaDeporte. En esa charla desgrana cómo fue su desembarco en la temporada 89-90 en el Deportivo, donde estuvo unos meses para ni siquiera debutar. Tuvo que volver entonces a Uruguay para regresar en 1992 para enrolarse en el Jaén y luego estuvo varias temporadas en el Córdoba hasta llevarlo a Segunda en 1998. Es uno de los futbolistas con más partidos en el fútbol profesional con los andaluces.

En el Dépor la historia fue diferente. Avelino llegó para los últimos meses de la temporada 89-90. Entonces se podía fichar hasta las últimas jornadas. Según revela él en la entrevista, el club coruñés, ya con Lendoiro, fue a buscarlo porque Arsenio había tenido un roce con Jorge, histórico portero del Deportivo, y el entrenador le había pedido al presidente un nuevo guardameta para competir con Fernando, que era el otro futbolista que se colocaba bajo palos. Llegó a A Coruña a través de un periodista uruguayo, pero en el impás en el que se cerró todo el entrenador y Jorge hicieron las paces "por Navidad". Él llegó igual a Riazor, pero el equipo empezó a ganar partidos y ya ni se estrenó. Se acabó la cesión y, unos meses después, estaba de vuelta en Uruguay.

Tras jugar en el Jaén y en el Córdoba, también lo hizo en el Real Murcia, donde a día de hoy y con sus 62 años es entrenador de porteros del primer equipo pimentonero.

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