Diez años de un derbi Deportivo-Celta que multiplica la nostalgia
Riazor vibró con pocas veces en los últimos tiempos

Deportivo-Celta / EFE
En un derbi de poco vale cómo llegan los dos equipos y la historia es relativa, pero sí que es importante el contexto en el que se producen las victorias y las derrotas. Los Deportivo-Celta, a los que ya se le echa de menos desde hace más de siete años, no escapan a esta dinámica. Hay cientos de ejemplos en su historia reciente y desde sus inicios.
Para los más jóvenes aún colea aquel gol de Lassad o ese tanto de Borja Fernández en Balaídos, para quien tenga alguna cana más le sentará mejor aquel recorte de Djalminha que se clavó en la escuadra, el pique del brasileño con Mostovoi o las goleadas en Vigo en la era dorada: 0-3 y 0-5. Hay para todos los gustos, también se produjeron disgustos de los que cuesta levantarse.
Un rebote y un autogol
Aquel 21 de noviembre de 2015 el Deportivo quería mirar a los goles del Celta en el derbi. Han pasado ya diez años. El equipo coruñés llevaba unos años de estabilidad con ascensos y descensos y con permanencia agónicas, como la del Camp Nou. Pero en aquel arranque de campaña había demostrado un músculo desconocido para aquella época. Lucas marcaba casi cada semana, Luis Alberto era su mejor socio y el equipo llegó a estar en posiciones europeas al final de la primera vuelta. A esa resurrección solo le faltaba volver a ganar en un derbi y lo logró aquel día, hasta ahora el último triunfo en uno de estos partidos para el Dépor, aunque es cierto que hace más de siete años que no se disputan.
Lucas empezó marcando en la primera parte al aprovechar un rebote y, después de muchos minutos agónicos, el duelo se resolvió con un gol en propia meta de Jony Otto en la segunda parte, en el minuto 93, que fue celebrado a lo grande en Riazor. 2-0.
Desde entonces tres derrotas y dos empates y, sobre todo, muchos años de ausencia que el Deportivo está dispuesto a solucionar en cuanto pueda, ya que ahora mismo se encuentra líder de Segunda, dispuesto a regresar a la máxima categoría, de la que salió en 2018 para bajar hasta Primera RFEF y emprender el camino de vuelta. En este tiempo ha habido partidos entre el Dépor y Celta B o entre el Celta y el Dépor Abanca B, pero no hay nada como un clásico gallego de verdad. Futbolistas como Diego Villares, Yeremay Hernández o David Mella no han podido disfrutar de él. Otra vía para encontrarse antes de tiempo sería la Copa. De momento, los dos equipos siguen adelante y los caprochos de los bombos, sumados al factor geográfico, son impredecibles.
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