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Fútbol | Deportivo

2-1 | El Deportivo se aferra a la pillería

Encadena su cuarta victoria consecutiva gracias a una acción de estrategia de Yeremay y Luismi, y una vaselina de Stoichkov | Aguantó las acometidas del Ceuta en el tramo final para mantenerse en la terna de líderes de la liga

Luismi y Yeremay celebran el gol a balón parado contra el Ceuta en Riazor.

Luismi y Yeremay celebran el gol a balón parado contra el Ceuta en Riazor. / Carlos Pardellas

Daniel Abelenda Lado

Daniel Abelenda Lado

A Coruña

Los ascensos también se labran con pillería. El Deportivo encadenó su cuarta victoria consecutiva (2-1) al imponerse a un Ceuta que plantó cara en Riazor y que a punto estuvo de marcharse con un punto. Una acción de estrategia de Luismi y Yeremay abrió el camino que Stoichkov allanó con una vaselina. Los visitantes no se rindieron y llegaron a acariciar el empate. La fortuna sonrió a un Dépor que sigue en la pugna por el liderato.

Partido trampa el que tuvo que afrontar el Deportivo ante un Ceuta que llegó a Riazor sin temores y con las ideas muy claras. Los de Hidalgo, con Barcia y Mulattieri de nuevo en el once y con Eddahchouri enfermo y en cama, asumieron el papel protagonista con el balón. No obstante, fueron los ceutíes quienes provocaron los primeros aspavientos en la grada. Esperaron con paciencia atrás y salieron a un ritmo vertiginoso al ataque con Konrad y Koné. El primero recortó a su par en el área y probó un tiro cruzado que obligó a Germán Parreño a sacar sus reflejos felinos para evitar el 0-1.

Los blanquiazules querían mandar en el duelo, pero les costó quebrar la defensa rocosa del Ceuta. Solo lo hicieron Quagliata y Yeremay en los primeros minutos, con una pared que acabó con el canario estrellando su disparo en Diego González. Mulattieri reclamó penalti por un empujón en el área cuando recibía un saque de banda. No lo interpretó así el colegiado, que pronto comenzó a tener problemas con su criterio. Sancionó mal un fuera de fondo de Quagliata cuando puso un centro forzado para Yeremay en el corazón del área.

El duelo pasó a las trincheras en el ecuador del primer acto, poco después de que Noubi sufriese un golpe en un hombro. El belga continuó hasta la media hora, pero pidió el cambio por Comas. Mientras, sus compañeros se veían incapaces de romper el bloqueo naval que el Ceuta impuso sobre la frontal de su área. Ni siquiera a balón parado encontraron remedios. Barcia cabeceó una falta colgada al área, pero Vallejo embolsó el balón.

El desequilibrio llegó al filo del descanso. Vallejo evitó a mano cambiada el gol de Mulattieri con un cabezazo en el área pequeña. Todos los reflejos que mostró en esta acción no le sirvieron en el córner posterior. Yeremay, más pillo que nadie, recibió por raso en el primer palo y probó un disparo rápido que Carlos Hernández interceptó y condujo hacia su propia meta (1-0). El Dépor pudo marcharse con un botín mayor camino de los vestuarios con una triple ocasión: Vallejo tapó un tiro a bocajarro de Soriano, el larguero escupió el rechace que cazó Luismi, y Mulattieri y Yeremay se estorbaron al tratar de empujarla.

La segunda parte

Hidalgo apretó a sus pupilos en el descanso y el Dépor salió con todo en el segundo tiempo. Buscó con ahínco en gol de la tranquilidad y lo hizo con todos los recursos posibles. Mulattieri desbordó por banda buscando a Villares, que no logró disparar en el área. Yeremay probó un centro chut que se paseó por el área pequeña y acabó con un tiro desviado de Soriano desde la frontal. El Ceuta asustó con un disparo de Bodiger desde el círculo central ante la salida de Parreño El balón se perdió junto a la portería.

Los blanquiazules siguieron a lo suyo e Hidalgo metió más leña al fuego al sacar a Stoichkov y Mella por Mulattieri y Luismi. El efecto fue inmediato. Barcia sirvió un balón larguísimo al andaluz, que controló y finalizó con una vaselina delante de Vallejo para firmar el 2-0.

Reinó la calma en la grada de Riazor, pero el Ceuta se negó a bajar los brazos. Probó en un par de ocasiones a Parreño, sobre todo con una incorporación al ataque de Anuar que obligó al ilicitano a retorcerse para atajar el balón. De tanto insistir, encontraron el premio en un centro raso de Anuar que Marcos Fernández embocó a placer en el área pequeña (2-1). Poco más de diez minutos tuvo el Dépor para aguantar las acometidas rivales. El sufrimiento pudo acabar antes, en un mano a mano que Yeremay estrelló en el torso de Guille Vallejo. Los ceutíes quemaron las naves, pero, por errores propios a balón parado y aciertos de Germán por alto, se quedaron con las ganas de aguarle la sobremesa al Dépor.

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