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Fútbol | Deportivo

Riki, el objeto de deseo del Deportivo, al que "no le pasó factura ni el verano ni el ruido»

«Abarca muchísimo campo y enlaza con gran claridad con la gente de arriba», razona Jesús Muñoz, ex de Deportivo y Albacete

Riki conduce la pelota en un partido de esta temporada con el Albacete. |  LaLiga

Riki conduce la pelota en un partido de esta temporada con el Albacete. | LaLiga

Carlos Miranda

Carlos Miranda

A Coruña

El Dépor acudirá al Belmonte y no verá en el bando contrario a Alberto Quiles, pero sí tendrá enfrente con el brazalete de capitán a Ricardo Rodríguez Gil Carcedo, Riki, su objeto de deseo para la posición de 8 en los dos últimos mercados. Ya en su día, con Borja Jiménez en el banquillo, estuvo a punto de desembarcar en Riazor. Una primera tentativa frustrada a la que hay que sumar a las dos más recientes. No hay manera de que el medio y el club crucen sus caminos. La acometida más fuerte se produjo hace unos meses, cuando el Dépor estaba dispuesto a hacer un desembolso, pero el club manchego se aferró a su cláusula, situada en torno a los dos millones. No se movió, a pesar de que fue un verano difícil y de que acaba contrato en junio.

Todos los vaivenes que genera un mercado de fichajes no han hecho mella en su fútbol. «En el Albacete trataron de cuidarlo en pretemporada, es una bellísima persona. Lo mimaron, lo arroparon para que no se descentrase, sabiendo de la importancia que tiene como jugador. Y desde el primer partido el nivel ha sido muy bueno, no le ha pasado factura, es el capitán», razona Jesús Múñoz, ex futbolista de los manchegos y de los blanquiazules, ahora en un receso en su carrera en los banquillos, que sigue muy de cerca el día a día de los albaceteños.

Riki, quien ha jugado ya diez partidos esta temporada con el Albacete, tiene en Jesús Muñoz a un ferviente defensor: «Me encanta. Es el motor del Albacete, hace mejores a sus compañeros y supone mucho para el equipo, tanto dentro como fuera. Abarca muchísimo campo y genera ese tipo de situaciones, de venir a recibir en esa primera salida e intentar enlazar con la gente de tres cuartas partes de campo hacia adelante. Lo hace muy bien, con muchísima claridad. No es posicional, no es su fuerte, pero sí enlazar con la gente de arriba», razona de un tipo de jugador que se sigue echando de menos en el Dépor, porque Patiño no se ha afianzado y Villares es otro tipo de futbolista.

El ex del Oviedo y del Burgos es el líder de un equipo que muestra muchas caras. «En verano todo el mundo habla de un ascenso o de un play off, luego la competición deja a cada uno en su lugar. El Albacete está mostrando irregularidad en la temporada y en los propios partidos. Es un equipo que me gusta y le puede ganar a cualquiera, también puede perder contra cualquiera. Deja muy buenos minutos, pero tiene otros en los que sufre desajustes. Es de los más goleados», relata mientras ve otras características en el Dépor: «Es un claro aspirante al ascenso. Antonio (Hidalgo) está consiguiendo solidez y eso es importante, con la pólvora que tiene arriba. Puede subir por plantilla y por el buen trabajo que se está haciendo».

«Mi fichaje fue un poco rocambolesco»

Jesús Muñoz llegó al Dépor en 2002 en una llamativa operación por la que Toro Acuña acabó en A Coruña, Emerson en el Atlético y el conquense pasó del Calderón a La Romareda tras firmar por el club coruñés. Regresaba cada verano a Abegondo para volver a marcharse hasta la última temporada que sí se quedó con Caparrós. El tiempo le da distancia para analizar aquel movimiento muy novedoso y muy de Lendoiro: «Son circunstancias del fútbol. En un principio, fue una operación un poco rocambolesca. Me quedó ese sabor amargo de solo quedarme un año, con Caparrós, en el que yo me veía capacitado y me encontraba bien. Estuve muy a gusto en la ciudad y vivir en A Coruña y a ese club...». Aquel fichaje le hizo sentirse un sujeto pasivo y la sensación no ha desaparecido del todo: «Fue complicado. Acababa de ascender con el Atlético de Madrid y mi ilusión era jugar con ellos en Primera, pero son operaciones que se hacen y el jugador muchas veces está al margen de todo.La propuesta llegó así y el entrenador del Zaragoza mostró interés. Una vez que tomas las decisiones, hay que hacerlo con todas las consecuencias y con las mejores intenciones. Es el jugador el que debería tener, con su firma, el poder de aceptar o no, pero en realidad todo se suele resolver por detrás».

«Me apetece estar en el verde»

Desde que se retiró Jesús Muñoz del balompié en activo como jugador, ha seguido ligado al mundo del fútbol. Primero llevó las categorías inferiores del Albacete y llegó a ser primer entrenador del Hércules, pero ante todo ha desarrollado su labor como ayudante técnico en el Rayo Vallecano, el Almería, el Elche y el Cádiz. Ahora lleva un tiempo a la espera de una nueva oportunidad y con la mente abierta. «Toda mi vida ha estado en el fútbol, entre jugador y entrenador, y a uno lo que le apetece es estar en el verde, desde luego. ¿Primero o segundo entrenador? Las circunstancias se van dando. Una vez que dejo de jugar e inicio la labor de entrenador, me llama Paco (Jémez) para ir de segundo entrenador al Rayo Vallecano y a partir de ahí empieza ese periplo. Luego me surge la posibilidad de marcharme al Hércules como primer entrenador y las circunstancias son las que son y nada más salir de allí, a las pocas semanas, me vuelven a llamar, el Almería, donde ya había estado. Se ha ido dando así y siempre estando en la élite, sea el papel que sea, y eso para mí es un lujo», cuenta quien reparte ahora su tiempo en ver fútbol entre Albacete y Madrid y seguir todas esas categorías que pueden ser compatibles con sus aspiraciones.

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