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A Coruña gana diez meses de moratoria para acelerar su proyecto para el Mundial 2030

Entre septiembre y diciembre de 2026 se evaluarán el grado de cumplimiento de los compromisos y la viabilidad de las ciudades candidatas

dossier Mundial 2030

dossier Mundial 2030 / RAC / Europa Press

Carlos Miranda

Carlos Miranda

La carrera por el Mundial 2030 se reanuda y A Coruña y Riazor siguen en el pelotón. Los concejales Gonzalo Castro y Manuel Vázquez son los representantes del Concello en una reunión telemática con la RFEF y la FIFA que le ha servido para ganar tiempo a la candidatura y para marcar una hoja de ruta que no deja de ser exigente. Según fuentes conocedoras de lo tratado en la cumbre, el máximo organismo mundial quería ponerse al día con el estado de los compromisos que habían adquirido y les ha transmitido a los aspirantes ya aceptados que, entre los meses de septiembre y diciembre de 2026, una vez se haya disputado el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, se evaluarán el grado de cumplimiento y la viabilidad de las ciudades candidatas, y se empezarán a tomar decisiones para el futuro de esas 19 sedes (las 20 incluidas en la triple candidatura confirmada por la FIFA el 11 de diciembre de 2024, menos Málaga, que ya se descabalgó). De momento, todas siguen dentro, con menor o mayor grado de fortaleza, y estos diez meses construirán su futuro como sedes del Mundial 2030 a disputar en España, Portugal y Marruecos.

Esta panorama aclara el camino de cara a los próximos meses y lleva a A Coruña a una encrucijada prácticamente ineludible en algo menos de un año. También le da aire para avanzar en un proyecto que no ha dado síntomas de haber avanzado en los últimos meses. Entonces, en el otoño de 2026, se puede caer alguna sede, como ya ocurrió con el Mundial 2026, pero eso no quiere decir que ocupen sí o sí esos puestos otros estadios aspirantes, como Balaídos, Mestalla o el Benito Villamarín, que no tenían representantes en la reunión de este miércoles.

Todo por definir

El proyecto de A Coruña que tiene la FIFA en su poder contempla un estadio para más de 48.000 espectadores en el que se añadiría un tercer anillo al recinto. Posteriormente, el Concello ha buscado la complicidad de la RFEF para intentar rebajar esa cota a los 42.000, en la línea del actual Anoeta, para así evitar esa zona superior que redimensionaría el estadio por encima de las necesidades de diario del Dépor. En ese sentido, confía en hacer móvil alguna de las gradas proyectadas y así ajustarlo después a las necesidades del club blanquiazul. Precedentes recientes en estadios de Canadá alimentan esas aspiraciones.

El Ayuntamiento proyectó en su día una financiación en la que el 70% del dinero a desembolsar para la reforma de Riazor (unos 100 millones) sería afrontado por las administraciones públicas y el 30% por un inversor privado, que dijo tenerlo atado, pero del que no ha revelado su identidad. En esa parte de financiación pública todas las partes han mostrado su voluntad, pero no hay consenso en lo que pueden afrontar cada una de las instituciones (Xunta, Concello y Diputación, ya que el Gobierno se ha desmarcado). Según los primeros plazos aportados desde María Pita, ya se debería estar obrando en Riazor, pero ni siquiera se han licitado tampoco las actuaciones.

La próxima semana una delegación de la RFEF viajará a Washington para el sorteo del Mundial 2026 y se producirán reuniones de cara a la cita de 2030, pero no son unas cumbres de trabajo abiertas a las ciudades candidatas, solo a los organizadores.

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