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Deportivo

Bebeto, un legado transgeneracional del Deportivo: "De mayor quiero ser como tú"

Un niño nacido dos décadas después de que hiciese historia con el Dépor sacó una sonrisa al brasileño, en un acto varios centenares de escolares con motivo de la presentación de su biografía

Bebeto y el concejal de Educación, ante una imagen del futbolista con Arsenio Iglesias durante su etapa en el Deportivo.

Bebeto y el concejal de Educación, ante una imagen del futbolista con Arsenio Iglesias durante su etapa en el Deportivo. / Casteleiro

Xane Silveira

Xane Silveira

A Coruña

En el Ágora, ante varios centenares de niños, Bebeto tomó asiento tras una hora de acto para dedicar otra más, con calma y paciencia, a satisfacer una a una las demandas de los más pequeños. Los escolares, que llegaban hasta sexto de primaria, procedentes de distintos centros de A Coruña, tuvieron el mayor premio posible del día: un recuerdo del gran ídolo deportivista. La leyenda a la que, en realidad, no han podido conocer más allá de los vídeos de internet y las historias que cuentan sus padres. Escenarios inimaginables a día de hoy para quienes solo han conocido categorías menores del fútbol nacional. Allí, ante sus incesantes vítores y cánticos, un campeón del mundo. Y, mucho más importante, un hombre que hizo campeón al Deportivo.

Bebeto se ríe junto a Juan Borrego, concejal de Educación.

Bebeto se ríe junto a Juan Borrego, concejal de Educación. / Casteleiro

Hace dos años que, recién desembarcado en A Coruña, Bebeto, junto a Mauro Silva, saludaba en el paseo marítimo a una señora que, entre los transeúntes, se acercó a saludar. Los dos brasileños que cambiaron la historia del club y también de A Coruña estaban de vuelta. Riazor les acogió y, dos años después, el delantero regresó para presentar su biografía, escrita por el periodista Álex Centeno, y también para encender las luces de navidad de la ciudad a la que iluminó a base de goles. Entre medias, convergen las generaciones que lo disfrutaron en directo y las que sueñan con sus gestas, aunque no las hayan vivido en carne y hueso. Todo ello compagina la leyenda querida por todos, mayores y pequeños.

Bebeto, de espaldas, junto a los asistentes al acto, que muestran una pancarta: «Sempre ficarás no nosso coraçao». |  LOC | |  CASTELEIRO

Bebeto, de espaldas, junto a los asistentes al acto, que muestran una pancarta: «Sempre ficarás no nosso coraçao». / Casteleiro

En la agenda del astro brasileño estaba incluida una charla conducida por el periodista Pepe Torrente, acompañado por Juan Borrego, concejal de Educación, debido a la presentación de su biografía El hombre que acunó el gol. Acudieron varios centenares de niños de los colegios Curros Enríquez, Alborada, María Barbeito, Wenceslao Fernández Flórez y José Cornide. Todos ataviados con sus mejores galas. Algunas prendas, con el doble o incluso triple de años de longevidad. No importaba, estaban allí para ver al ídolo de sus padres. «Bebeeeeeto, Bebeeeeeto», se animaron a cantar una y otra vez. Los pequeños se conocían todas las canciones que suenan cada jornada en Riazor. Palmearon, gritaron, se levantaron y, al entrar el brasileño, rugieron. Escucharon. Y atendieron a un carrusel infinito de goles. A cada cual mejor.

Bebeto, aclamado en A Coruña por 400 escolares en un Ágora más blanquiazul que nunca: «Sempre ficarás no nosso coraçao»

Xane Silveira

También tuvieron tiempo de preguntar al exgoleador, quien confesó que sus ídolos eran Zico y Roberto Dinamita. Explicó entonces Bebeto que el Deportivo jugó en Maracaná en 1993 para un homenaje a sus dos inspiraciones. Reconoció también el astro que, además de la Copa del 95, se queda con aquellas victorias a Barça y Madrid. Y, ante un pequeño que se atrevió a preguntar en un perfecto portugués, Bebeto, sonriente, se emocionó. «Cumplí el sueño de jugar con la selección y ganar una Copa del Mundo, que es lo máximo en el fútbol». «Yo quiero ser como tú», le respondió con cariño el joven Álex, nacido tres décadas después de la época que el de Bahía pasó en A Coruña.

La última pregunta corrió a cargo de Denise, su esposa, sorprendida por tener que agarrar el micrófono. No se cortó: «¿Te gustaría volver a vivir en A Coruña?». Se animó el público, pero no tardó en responder Bebeto: «Claro que sí, claro que sí». Cientos de firmas después, en camisetas, libretas o incluso botas; e infinidad de fotos, Bebeto se despidió de su joven público en una jornada de legado deportivista. El futuro, otra vez, disfrutó del pasado. «Siempre estarás en nuestro corazón», rezó una pancarta.

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