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El padre de un icónico jugador español que jugó en el Deportivo y en el Castellón

Estuvo en Riazor entre 1968 y 1970

Riazor

Riazor / APD

Carlos Miranda

Carlos Miranda

Los Deportivo-Castellón y los Castellón-Deportivo se han caracterizado en los últimos años por ser partidos de cambios de guión, de emociones fuertes, que nunca parecían tener fin. Así, aún golpea en los corazones blanquiazules aquel play off de ascenso loco con Mackay expulsado, un penalti fallado y aquella imágenes bajo la lluvia que añadan dramatismo a la escena. Aún divierte aquella eliminatoria de campeones de Primera RFEF con los dos conjuntos ya ascendidos y entregados al puro disfrute y a los goles con un Lucas Pérez desatado. También está la ultIma goleada en Riazor y aquel 2-2 con la polémica falta a Mella antes de uno de los goles blanquinegros. Puro rock and roll que vuelve este fin de semana a Riazor.

Ahora se acaba de reavivar la llama, pero lucen más de medio centenar de enfrentamientos entre ambos en su historial. Desde 1941 con resultados dispares, algunos claves en los ascensos del Deportivo, como los de 1941 y 1948. También ha sido inevitable el trasvase de jugadores, algunos con curiosas relaciones.

La saga empezó en Lekeitio

Su hijo Gaizka Mendieta es más conocido para el gran público por su impacto en los años 90 y al principio del siglo XXI, pero la saga futbolística en casa la inauguró Andrés, un portero criado en el Begoña y en el Indauchu, que pasó por el Real Madrid y que estuvo año y medio en el Deportivo [1968 a 1970] antes de jugar en Castellón, donde acabó trabajando en el club cuando colgó las botas y, en definitiva, donde echó raíces. En Riazor estuvo a la sombra de Benito Joanet (fallecido cinco años) en un equipo comandado en el banquillo por Cheché Martín. Aun así, conserva un grato recuerdo de su paso por A Coruña. “Lo pasé muy bien, muy bien. Salíamos mucho con los compañeros y las parejas, hacíamos un grupo muy bueno. Íbamos a La viuda de Alfredín y a un sitio en la playa... Era gente muy maja. Tener ese ambiente es lo más importante (en un vestuario), ahora tienen móviles, antes se hablaba mucho más”, razonaba en 2023 con nostalgia a LA OPINIÓN.

El polifacético Gaizka

Gaizka tuvo una carrera más extensa que su padre. Tocó el cielo en el Valencia. Salió en un traspaso récord a la Lazio y también tuvo trayectoria en el Barcelona e Inglaterra, donde se estableció al retirarse después de casi dos décadas de carrera.

Al colgar las botas sorprendió dedicándose a ser DJ, aunque es una faceta que ahora tiene algo aparcada. Trabaja con la UEFA y la LaLiga. En su momento se convirtió en una referencia indie al colarse su famoso gol en 1999 con el Valencia al Barcelona en una frase de una canción de Los Planetas. Un buen día se llamaba la pieza. Pero todo empezó en Lekeitio y en Riazor.

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