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Segunda División

Un golpe de realidad y de pizarra para el Deportivo

El plan de partido de Pablo Hernández anuló a un Deportivo irreconocible

Lucas Noubi protege una pelota en el partido. |  Carlos Pardellas | CARLOS PARDELLAS

Lucas Noubi protege una pelota en el partido. | Carlos Pardellas | CARLOS PARDELLAS

Xane Silveira

Xane Silveira

A Coruña

El gol de Yeremay pasada la media hora de juego no hacía justicia a lo visto sobre el verde. Es cierto que el fútbol no siempre entiende de meritocracia, pero el resultado terminó por ser una consecuencia. El Castellón fue muy superior, anuló el juego blanquiazul, y agobió cada momento del partido con una mezcla de una excelente presión y un punto de agresividad en los duelos entró en lo permitido por el andaluz Orellana Cid.

El orden sin balón orellut fue infranqueable para un Deportivo incapaz de romper la presión rival. Dos hombres fijaban la salida y, entre líneas, las férreas marcas impedían al equipo recibir y avanzar. Movió el árbol Hidalgo en busca de sobrepoblar el medio para disuadir. Lanzó a Quagliata largo y Yeremay hizo de 8. Uno más para atraer marcas. Durante algunos momentos, sirvió, hasta que en el descanso Hernández cambió de sistema y reajustó al equipo. Otra vez por delante su plan de juego.

El Dépor vivió de aprovechar el error de Alberto Jiménez hasta que el fútbol recompensó el partido castellonense, dominante durante gran parte del encuentro gracias a un excelente trabajo sin balón al que no se supo sobreponer el equipo local. Ni Germán Parreño, en modo santo, pudo frenar la estampida orellut, que, en transición, hizo pagar al equipo coruñés con su propia medicina. Aún no sabe Camara cómo el meta ilicitano sostuvo en pie a su equipo durante un rato más. No sirvió. Hidalgo colocó demasiadas cartas ofensivas y el equipo terminó por descoserse.

Un golpe de realidad para un Deportivo que, hasta ayer, vivía en una nube. El Castellón lo ha bajado a tierra de un puñetazo y ha puesto en relieve los problemas de juego que el talento suele encubrir.

Riazor, con  casi 25.000 espectadores, pierde su  invicto esta temporada.  La derrota no apagó a un estadio que terminó aplaudiendo y agradeciendo el esfuerzo al equipo tras el pitido final. La buena racha tocó su final en casa , ante 24.447, tras cinco partidos de liga ganados de forma consecutiva. Al Dépor también se le escapó el invicto que hasta este momento tenía el feudo blanquiazul.

Riazor, con casi 25.000 espectadores, pierde su invicto esta temporada. La derrota no apagó a un estadio que terminó aplaudiendo y agradeciendo el esfuerzo al equipo tras el pitido final. La buena racha tocó su final en casa , ante 24.447, tras cinco partidos de liga ganados de forma consecutiva. Al Dépor también se le escapó el invicto que hasta este momento tenía el feudo blanquiazul.

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