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Fútbol

Ramiro Amarelle, el coruñés que toca el cielo en China: «Es el broche de oro a un año difícil»

Dirige al Beijing Guoan de China, al que llegó como segundo de Quique Setién y ahora lidera tras ser campeón de Copa

La plantilla y el ‘staff’ del Beijing Guoan celebra el título de campeones de Copa. |  Cedida

La plantilla y el ‘staff’ del Beijing Guoan celebra el título de campeones de Copa. | Cedida

Xane Silveira

Xane Silveira

A Coruña

«A veces olvidamos lo complicado que es ganar. Aquí estamos encantados, pero somos muy conscientes de la dificultad que tiene cualquier proceso, y hacerlo no es fácil». Ramiro Amarelle (Ponteceso, 1977), desde la capital de China, reflexiona y disfruta de su primer título con el Beijing Guoan, con el que este pasado fin de semana alzó la Copa. Llegó hace un año al club de la mano de Quique Setién, como su segundo, pero desde octubre lidera un proyecto con acento español. «Tenía claro que quería quedarme, el club me lo propuso cuando Quique iba a salir. Estamos muy contentos, satisfechos y orgullosos del trabajo que hicimos en este tiempo», explica tras una final perfecta en la que vencieron 3-0 al Henan Songshan Longmen. Resolverá su futuro antes de volver a casa y, aunque ha tenido otras opciones, prioriza continuar en un proyecto en el que cree que todos pueden seguir creciendo de la mano.

No ha sido un curso tranquilo para el coruñés, un nómada del fútbol, un amante de los banquillos y del deporte. Ahora, enfocado en el césped y no en la arena. Focalizado, sobre todo, en trabajar. No existe otra fórmula. En el Beijing ha encontrado un lugar en el que dar rienda suelta a toda una vida en los banquillos. «Soy entrenador desde los 19, cuando salí del juvenil del Dépor. Me apunté a INEF y al curso de entrenador». Y, desde entonces, ha recorrido medio mundo. Ahora está de vuelta en China. Con la llegada de Quique, a quien acompañó también en el Villarreal, se generaron «muchas expectativas». Y la temporada empezó realmente bien, pero «la realidad de la competición nos indicó que no estábamos para ganar». El técnico cántabro dio un paso a un lado, pero su cuerpo técnico se mantuvo, con Amarelle a la cabeza, junto a Jaime Paz, Diego Oria o Fran Soto. El día a día se construye en español, aunque «el traductor es fundamental» para transmitir lo que quieren explicar a la plantilla, casi toda de origen local.

Rami Amarelle, durante un entrenamiento

Ramiro Amarelle, durante un entrenamiento / Beijing Guoan

Amarelle y su estancia en China con el Beijing Guoan

El Beijing Guoan se ha convertido en uno de los gigantes de China por su masa social. El club capitalino «llena siempre» el Workers Stadium, una casa con capacidad para casi 70.000 espectadores. Aunque, a nivel histórico, tiene a otras entidades muy grandes por delante. Por eso conquistar la Copa de China es «un hito» para la historia.

El fuerte de su plantilla está en el grupo. «Quizá tenemos jugadores que a nivel individual no son capaces de marcar tantas diferencias, pero sí tenemos un bloque homogéneo, más amplio». Después de vivir momentos difíciles cuando los resultados no acompañaron, Amarelle logró darle la vuelta a la situación: «El equipo dio un salto y creció a nivel colectivo. Construimos un conjunto defensivamente sólido, equilibrado, que sufre menos en las transiciones. Creo que sí logramos dar un pequeño empujón».

"Estamos seguros de que se pueden hacer muchísimas más cosas, de que los jugadores podrán dar muchísimo más. Somos realistas, autocríticos y muy exigentes con nuestro trabajo. Así entendemos el proceso. Es nuestra forma de funcionar"

Ramiro Amarelle

Amarelle cree que influyó el punto de partida, «esa desilusión, ese bajón y frustración» con el que tuvieron que lidiar. Sin opciones en Liga, el objetivo pasó a ser la Copa, «un hecho histórico» para la entidad: «Estamos todos muy contentos, creo que es poner un broche de oro a un año difícil a nivel psicológico para todos, a nivel mental, por toda esa ilusión, esa decepción y la gestión de la frustración, que es muy difícil». Este jueves disputan ante el Macarthur el último partido del curso, aunque ya no les quedan opciones en la Champions asiática.

En el Beijing Guoan se ha encontrado un club en crecimiento. Este verano estrenaron su ciudad deportiva, con tres campos naturales para el primer equipo, dos artificiales, residencia y «todas las necesidades cubiertas» para trabajar. Han instaurado su metodología, basada en «mucho juego y mucha tarea integrada», con «entrenamientos cortos, exigentes, trabajo preventivo, individual, por roles, por funciones y por puestos grupales». El vídeo forma parte del día a día, aunque es importante «ser concisos» y, sobre todo, «adaptarse a la cultura» del lugar a todos los niveles. Han instaurado, tras consultarlo con el vestuario, un horario de entrenamiento matutino, algo poco habitual en Asia. En China, explica, solo hay tres equipos que lo hacen. La climatología, extrema en invierno, es uno de los muchos condicionantes con los que tiene que lidiar. También los desplazamientos: «Viajamos uno o incluso dos días antes de los partidos».

El entorno marca, aunque su experiencia y la de sus compañeros de viaje ayuda a facilitar la adaptación. Han vivido de todo y en «casi todos los continentes». Tras la «excelencia» disfrutada en el día a día con el Villarreal, Amarelle cree que El Beijing puede seguir dando pasos hacia adelante: «Estamos seguros de que se pueden hacer muchísimas más cosas, de que los jugadores podrán dar muchísimo más. Somos realistas, autocríticos y muy exigentes con nuestro trabajo. Así entendemos el proceso. Es nuestra forma de funcionar».

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