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Deportivo

Noé y Bil, los héroes del Deportivo en la Copa del Rey ensalzan la importancia de Abegondo

El de Teo hizo su debut después de un año marcado por las lesiones | El camerunés llegó hace un año a A Coruña y ha dado un salto de nivel extraordinario | Ambos son claves en un Fabril que vivió una transición generacional

Noé Carrillo y Bil Nsongo

Noé Carrillo y Bil Nsongo / Carlos Pardellas

Xane Silveira

Xane Silveira

A Coruña

«Sueño con esto desde que era infantil. Me acordé de mi madre, que está trabajando, y también de mis abuelos, que lo vieron desde casa. Les dedico el gol para agradecerles el esfuerzo que han hecho conmigo». Detrás de la voz entrecortada y nerviosa del chico tímido que se convirtió en el protagonista inesperado de la victoria del Deportivo ante el Mallorca se esconde uno de los grandes talentos de Abegondo. Un diamante en bruto que se ha forjado a sí mismo, se ha pulido a base de trabajo, resiliencia y paciencia. Sin hacer ruido. Sin levantar la voz. Pero llamando la atención de todos a través de su juego. El 37 puso su nombre en los libros de la historia del club tras debutar con el primer equipo y, además, hacerlo con el tanto del triunfo. Noé Carrillo vivió una noche mágica que ensalza una vez más el poder de la cantera. Abegondo siempre responde cuando el primer equipo llama.

Dos lesiones cortaron la evolución del centrocampista de Teo el curso pasado cuando, pese a ser todavía juvenil, se convirtió en una pieza fundamental para el primer equipo. Estaba listo para asaltar la primera plantilla, entonces con problemas en su medular. Otra más, este curso, frenó un inicio meteórico de un centrocampista diferente. «Tiene una arrancada diferencial en el último tercio», explicó Hidalgo tras acabar. Y es que Noé, un 8 de llegada, destaca, sobre todo, por su juego en una tercera altura. Su entrada al campo lo dejó patente cuando dejó atrás a un rival de Primera División en uno de esos cambios de ritmo propios. Con valentía y personalidad. Su gol destacó por encima de todo, pero en 10 minutos Noé no erró ninguno de los cuatro pases que intentó y solo perdió una pelota. El canterano, del 2006, no se arrugó con el escenario y no le temblaron las piernas para conducir o incluso regatear.

«A mí me gusta sobre todo conducir el balón. Soy un jugador que, girando y después conduciendo, soy capaz de romper líneas y, después, en la última línea también tengo capacidad de llegada y de último pase también», se describió a sí mismo Noé Carrillo en una entrevista en LA OPINIÓN durante el inicio de esta temporada. El de Teo, un amante del fútbol, siempre ha destacado por su interés y trabajo, aunque no siempre estuvo a la vanguardia de su generación. «Tiene un entorno muy ordenado, es educado, observador, responsable. Le recuerdo en los viajes con una pantalla, viendo fútbol, intentando aprender», explicó Darío Cotelo, exentrenador de Noé en la base del Dépor, en estas páginas hace un año, cuando el de Teo despuntaba bajo las órdenes de Manuel Pablo.

Bil Nsongo tira la puerta abajo del Deportivo

El caso de Bil Nsongo es diferente. Mientras Noé ejemplifica la captación en Galicia, el esfuerzo de las familias y los niños haciendo horas y horas en autobús para acudir a Abegondo. Paso a paso hasta Riazor. El camerunés, por su parte, llegó el verano pasado junto a Fadil Montapón y Rodrigue Dipanda, procedentes de una academia de fútbol de Yaoundé.

El ariete anotó cuatro goles y ambas partes vieron positiva la posibilidad de continuar. Por delante había otros nombres, pero un perfil como el suyo podía ser interesante. Bil, por su parte, declinó otras opciones en Europa. En A Coruña había encontrado estabilidad y un entorno en el que crecer y desarrollarse. No es canterano, pero fueron, en parte, las facilidades que ofrece el club a través de su residencia y el cuidado que pone en sus jugadores jóvenes lo que provocaron que continuase en Segunda RFEF, priorizando el proyecto a ofertas económicas superiores. Firmó, entonces, un contrato de dos temporadas con otras dos opcionales, contemplando a largo plazo el salto al primer equipo.

Otros jugadores volaron a Primera RFEF en busca de minutos, mientras que Bil se quedó. Titular en el Fabril y, quizá, sumar como tercer ariete del primer equipo. En 15 partidos anotó diez goles en Segunda RFEF y en la Nova Creu Alta le llegó la oportunidad de debutar. El martes, en Riazor, su estreno fue casi perfecto: tuvo la ocasión más clara en un contraataque y, después, cabeceó el balón que tras tocar en el palo le cayó a Noé para el 1-0.

«Hablamos con la dirección deportiva y entendimos que se podía quedar este año aquí. Era difícil por cuestiones económicas, pero él también estaba muy contento con la dinámica que estaba teniendo y ha hecho un esfuerzo para estar aquí. Sabíamos sus cualidades, pero ha crecido, también a nivel de velocidad gestual, de velocidad de carrera... Cuando acabó la pretemporada lo veíamos muy fuerte», relató Manuel Pablo a este diario sobre el ariete, que ha sorprendido en Abegondo por el crecimiento que ha evidenciado en solo un año.

La evolución futbolística de Bil Nsongo le ha permitido sumar al primer equipo. Riazor lo acogió con los brazos abiertos con una fuerte ovación cuando entró al campo. Él respondió con su mejor juego. Su techo, como el de Noé, lo dirá el tiempo, pero ya son una ayuda más para Hidalgo y para el Deportivo, que siempre que lo necesita, tiene en su cantera un apoyo extra.

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