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El ex jugador del Deportivo que se muestra incombustible y brilla en la Copa de África: doblete y asistencia de superclase

Doblete con la República Democrática del Congo

Jugadores de la Repúblida Democrática del Congo

Jugadores de la Repúblida Democrática del Congo / AP

Carlos Miranda

Carlos Miranda

Hasta prácticamente los años noventa no tuvo el Deportivo impacto de jugadores africanos en su historia. Hay que rebuscar para encontrar precedentes al desembarco de marroquíes a mediados de ese decenio con Naybet, Hadji y Bassir como exponentes. Solo los hermanos Mendonça, de los que llegarían tres a A Coruña y solo jugarían dos en el Dépor, se muestran como avanzadill, allá por finales de los años 50. De hecho, uno de ellos, Jorge, que luego haría carrera en el Atlético y en el Barcelona, fue primordial para conseguir la salvación en Segunda en Ourense en el año 1958. Todos eran naturales de Luanda, aunque jugaban con pasaporte portugués. En estos días se está jugando la Copa de África en Marruecos y el club coruñés no se ha resentido por las bajas ante esta cita, como así ha ocurrido con otros conjuntos, pero sí que cuenta en la cita con algún jugador que está brillando.

Uno de los que está jugando en esta cita que ha cogido lustre por disputarse en fechas navideñas, donde para todo el fútbol, menos esta competición y la Premier, es Francis Uzoho. El meta llegó a la cantera del Dépor desde la Academia Aspire y Pepe Mel recurrió a él para jugar dos partidos con el primer equipo en la temporada 2017-18. No tuvo más impacto en el Dépor, pero ha hecho carrera en diversos equipos europeos de campeonatos menores. Es uno de los integrantes de la selección de Nigeria, que ha ganado los tres encuentros que ha disputado. Él, habitual suplente en esta Copa de África, ha sido titular en el último ante Uganda, quien perdió 1-3 ante el conjunto de Uzoho. 90 minutos para el exfabrilista en este duelo.

Bigoleador y pase a la siguiente fase

Pero si hay un futbolista que empieza a dejar huella en esta competición, a pesar de que vive la última etapa de su carrera, ese es Gael Kakuta. El francés juega desde hace años con la República Democrática del Congo. De hecho, ya lo hacía en esa breve etapa que tuvo en A Coruña y en la que el equipo, al menos, pudo evitar el descenso a Segunda, en la 2016-17. Kakuta, con una amplísima carrera en la mejores ligas de Europa, hizo un doblete y fue el gran protagonista del triunfo de su selección ante Botswana: 0-3. Dio, además, una soberbia asistencia de tacón a Mbuku en el otro tanto del duelo. El exdeportivista, que milita ahora en un conjunto de la segunda tuca, no había tenido minutos en el triunfo ante Benin ni en el empate frente a Senegal. Ahora le espera Argelia en el cruce de octavos de final y si pudiese seguir adelante, se encontraría en cuartos al ganador del Mozambique-Nigeria, con Francis Uzoho en su camino.

No quería ir a Irán y descubrió a Dios

Gael Kakuta, francés e internacional congoleño, llegó en el mercado de invierno de 2017 a A Coruña tras cerrar una cesión con el Hebei Fortune chino. Se había cansado de aquella aventura una especie de niño prodigio del fútbol europeo que jugó en Chelsea, Vitesse, Bolton, Rayo o Sevilla, en diferentes etapas, además de variadas experiencias en el balompié francés. En una de sus últimas aventuras en el Amiens, estaba cansado del fútbol y, como él reconoce en diferentes entrevistas en medios franceses de las últimas semanas, en un proceso de depresión por una separación conyugal y la muerte de su madre, y le surgió la posibilidad de jugar en Irán. Al principio, se resistía, pero según confiesa hoy, no pudo tomar mejor decisión en su vida.

"No quería ir. Seis meses antes, había jugado la Copa de África con el Congo, me había ido bien y había estado a punto de fichar por el Besiktas. No se concretó, y volví al Amiens, donde terminé la temporada. Cuando llegó el verano, me hablaban del Burdeos, pero una semana después, se hablaba de un colapso del club. También había clubes turcos, pero no eran tan importantes", reconoce el jugador. Todo comenzó como una broma, pero fue mucho más serio de lo que podría imaginar, a pesar de sus reticencias iniciales: "Me llegó un mensaje en Instagram, era una mujer que se presentó como agente. Sugirió (la posibilidad de ir a) Irán. Yo no quería ir. Pero cuanto más tiempo pasaba, más me daba cuenta de que iban en serio. Lo pensé, y también debo decir que tuve un pequeño problema con los impuestos franceses (se ríe). Mi hermano me dijo: 'Ya has estado en China, puedes ir a ver cómo es Irán'. No quise ir hasta el último minuto. Pero mi vida cambió porque allí encontré a Jesús", asegura hoy sonriente.

«Incluso quise fingir que estaba dormido para perder el avión, pero algo me decía que me fuera. El Espíritu Santo me impulsaba. Unos meses antes, perdí a mi madre. Estaba en proceso de divorcio. Estaba completamente deprimido. No podía dormir. Me dije: 'Venga, me voy'. Allí me encontré completamente solo, con la Biblia conmigo. Mi madre siempre me decía que rezara. Hoy estoy con Jesús. Me bauticé al regresar. Desde entonces, Jesús ha sido mi vida entera. Es curioso, porque es un país musulmán. Pero Jesús está en todas partes. Me dejé guiar y me di cuenta de que, por ego y orgullo, había desperdiciado oportunidades», reconoce hoy sereno tras aquella aventura en el Esteghlal de Teherán. Unos meses después, regresó a Turquía para estar en Europa y más cerca de sus hijos, pero aquella experiencia le caló. Hoy juega aún en el Sakaryaspor, de la segunda división turca.

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