Fútbol | Deportivo
Vuelve Gaizka Garitano a Riazor: «Echarlo fue el primer paso para que el Deportivo cayese a Segunda B»
Juanfran defiende su breve etapa en A Coruña y traza un perfil de un técnico que dejó huella en el vestuario: «Entonces en el Dépor había poca paciencia con los técnicos; se tomaban las decisiones mirando a la masa social»

Patxi Ferreira, Gaizka Garitano y José Luis Ribera, en un entrenamiento con el Deportivo en Riazor. | J. Roller

Gaizka Garitano se sentará este domingo por segunda vez en el banquillo visitante de Riazor después de que hace nueve años el consejo del Dépor lo acabase destituyendo tras caer 4-0 ante el Leganés. Fueron solo 23 partidos de Liga, pero pasó de todo, un mundo en algo más de medio año para mezclar un Dépor atascado con otro exuberante a lomos de Babel. A diferencia de otras destituciones, donde pesa el aire viciado, el vestuario quedó muy tocado tras el adiós de un técnico vasco que había establecido una comunicación fluida con el grupo y al que, a ojos de la caseta, no se le consideraba el principal responsable de la deriva. «Para mí, fue el primer paso, el inicio del fin que llevó al Deportivo a Segunda B. Lo tengo clarísimo. Cuando se fue, empezamos un declive. Ese año salvamos la temporada, pero lo arrastramos al siguiente... y pasó lo que pasó (el descenso a Segunda)», reafirma Juanfran Moreno, uno de los capitanes de aquel Dépor: «Te podía gustar más o menos, pero era directo, con las ideas claras. Tuvimos muy mala suerte con la lesión de Joselu. Luego se nos fue Babel... Y la poca paciencia que se tenía en A Coruña esos años con los entrenadores. Las decisiones se tomaban mirando a la masa social, a la grada. Es normal que se enfadaran, pero tienes que hacer un balance y ver los lesionados, los no lesionados, todo... Era un equipo que jugaba muy bien, Carles Gil, Emre... Una pena. Con Richard (Barral, el director deportivo) yo tenía una buena relación y él no era partidario de echarlo. Si se hubiera podido aguantar, habría sido un buen entrenador para un proyecto. El Cádiz lo ha mantenido cuando ha habido críticas, lo tiene claro. Hay muchos técnicos, gente muy capacitada, pero con la experiencia y el saber estar y el saber llevar el grupo de Gaizka, no hay tantos ya», razona.
El técnico traslada hacia fuera un carácter educado, pero un punto arisco. Moreno considera que pagaba esa percepción externa y que había encontrado la manera de conectar con los jugadores, apoyado también en su segundo, en Patxi Ferreira: «Parecía seco, pero se hacía querer a su manera. No era un tío que te fuese a dar las palmas, pero tenía su sentido del humor. Ha sido de los mejores entrenadores que he tenido. Los problemas los llevaba bien. No buscaba jaleo, ni lo sacaba donde no lo había. Hacía un muy bien grupo de trabajo con Julito (Hernando) y con Patxi (Ferreira), con el que hice una amistad muy grande. Vivíamos los dos en Bastiagueiro, pegados. Tomamos muchos cafés por las tardes, hablando de fútbol. Fue la destitución que más daño me hizo a mí personalmente en toda mi carrera», razona.
El Barcelona y los aviones
Porque estaba el Garitano persona y el Garitano entrenador que a Juanfran le hizo aumentar exponencialmente su rendimiento: «Fue el que más me sacó. Los meses con él fue cuando salió el (interés del) Barcelona. Yo tenía 100.000 cosas (para irse) y era, porque la forma de jugar de él, me explotaba, me llevaba al máximo». A Juanfran y al equipo, sobre todo en un mes de diciembre de 2016 en el que cayeron Real Sociedad, Osasuna y Betis y en el que puso contra las cuerdas al Madrid en el Bernabéu: «Éramos aviones. El equipo jugaba bien, iba viento en popa. Luego se fue Babel, que estaba siendo diferencia en LaLiga, y llegaron Ola John, que no estaba para jugar, y Kakuta, al que le estaba costando el proceso...».
Hasta que llegó ese partido de Leganés (4-0), la crónica de una muerte anunciada: «Estuvimos mal, yo sabía que podía pasar (el despido). Fue un viaje de vuelta muy jodido para la plantilla, para todos. Gaizka fue una persona muy honesta en A Coruña y, aunque la gente a lo mejor no tenga esa sensación, hizo un gran trabajo. Se entregó en cuerpo y alma , fue un honor estar con él. Me alegro de todo lo bueno que le pase, él lo sabe. Te podía gustar más o menos, pero era sincero en el trabajo. Las cosas a veces salen, a veces no, pero las personas están ahí. Un gran técnico».
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