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Fútbol | Deportivo

Así fichó el Deportivo a Adrià Altimira: una operación relámpago con el Oviedo al acecho

El Dépor preguntó por sus condiciones en verano y se lanzó ahora para cerrarlo en un abrir y cerrar de ojos con el ok del jugador, que dio prioridad a la estabilidad y la seriedad que percibía en A Coruña por encima de seguir en Primera

Adriá Altimira controla una pelota en el partido del Deportivo ante el Cádiz. |  Casteleiro

Adriá Altimira controla una pelota en el partido del Deportivo ante el Cádiz. | Casteleiro

Carlos Miranda

Carlos Miranda

A Coruña

El Deportivo cerró a Adrià Altimira casi con la misma celeridad con la que el lateral pegó su primera arrancada en Riazor. El club coruñés ya había preguntado por las condiciones de su contratación el pasado verano, pero el Villarreal no le abrió la puerta en las dos últimas semanas de agosto con la idea de tener suficiente fondo de armario para las tres competiciones. Poco jugó porque, además, Marcelino es un entrenador al que le gusta que los laterales cierren la banda y que no vuelen en exceso, justo lo que mejor se le da a Alti. La idea de reclutar al catalán para el proyecto blanquiazul, eso sí, quedó flotando en la mente de Fernando Soriano y de todo su equipo de la Dirección de Fútbol. Ese nombre señalado en rojo cobró valor en cuanto se lesionó Ximo Navarro y ahora ya tiene una taquilla con su nombre en Abegondo tras llevarse hace un par de días los primeros aplausos y vitores de Riazor. A toda velocidad.

Esos primeros contactos del verano con su agencia IG Dreams allanaron el camino porque todas las partes sabían en qué punto se encontraban y que era fácil llegar a un entendimiento. Fernando Soriano cerró la operación de una manera muy directa y el 29 de diciembre ya estaba en A Coruña para ser anunciado como el segundo fichaje de invierno del equipo. Poco importó que gran parte de los equipos de Segunda hubiesen preguntado por él y que conjuntos como el Oviedo o el Sporting, con su ex entrenador del Leganés (Borja JIménez), estuviesen al acecho para llevárselo. Los azulones le ofrecían la posibilidad de seguir en Primera División, aunque fuese manera momentánea. Alti prefirió la estabilidad y la sensación de proyecto serio que destilaba lo que se estaba cociendo en A Coruña que la volatilidad que se iba a encontrar en el Tartiere. Estabilidad. No esperó, no apuró esa vía y apostó por el conjunto blanquiazul. El contrato, de dos años y medio, refuerza esa idea de que, más allá de la categoría, el jugador quiere echar raíces después de muchos años de cambios de equipo, ya fuese por su progresión o como cedido porque no tenía sitio en La Cerámica. La vinculación contempla escenarios para crecer de la mano, la idea de todos. El jugador acababa contrato en junio con el Villarreal y rescindió de manera limpia. El Dépor tiene la totalidad de sus derechos, los amarillos no se guardaron nada.

Peregrinar y pedigrí culé

Ahora toca refrendarlo en el césped y en Riazor ya se vio ante el Cádiz un lateral con hambre, atrevido y que aportó en una salida de tres y con profundidad por banda y también ocupando espacios interiores para que Mella pudiese atacar desde la cal. Alti sabe que tiene que pelearlo, como ya hizo en Melilla, Andorra, Vila-Real y Leganés, cuando debió salir de la cantera del Barça, junto a su primo Sergi Altimira (ahora en el Betis) y eso que su tío Aureli fue responsable del fútbol formativo culé entre 2014 y 2021. Altimira y el Deportivo tenían ganas de encontrarse y Riazor ya lo ha empezado a disfrutar.

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