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Yeremay, ante la UD Las Palmas: dos fogonazos y poco más

Versión opaca y poco asistida del ‘10’ canario, que solo tiró sin éxito un regate y pudo marcar

Yeremay intenta controlar la pelota en una de las pocas acciones de ataque del Dépor. |  F. Fernández | FERNANDO FERNÁNDEZ

Yeremay intenta controlar la pelota en una de las pocas acciones de ataque del Dépor. | F. Fernández | FERNANDO FERNÁNDEZ

Carlos Miranda

Carlos Miranda

A Coruña

Lo tuvieron toda su infancia en el barrio de El Polvorín, incluso cuatro años en la cantera de Las Palmas, pero cuando se habla de un prodigio que ha escapado a tu radar, hay que verlo in situ para saber si realmente es tan bueno como dicen. Y Yeremay Hernández se presentó en la que debía haber sido su casa como el mejor jugador de Segunda División y hubo poco rastro de él sobre el terreno de juego. Dos fogonazos que pudieron ser decisivos y que se fueron al limbo o a las manos de Horkas. Y nada más. Tampoco le ayudó un equipo coruñés que jugaba muy cerca de Ferllo y que no le creaba un contexto en el que pudiese brillar. A veces por su propia incapacidad, a veces por sus propios miedos y a veces por la buena coordinación de la presión canaria. El 10 necesita pelota y dominio para ser atrevido y encarar, nada de eso existió. También se echó de menos algo de personalidad del propio jugador para brillar en un escenario que le exigía deportiva y personalmente. Prueba no superada.

Y es que Yeremay tocó pelota menos que nunca esta temporada: trece veces. Fueron diez pases acertados y casi todos en campo contrario. Esos dos remates fueron lo más peligroso de un Yeremay deslucido y desaprovechado en un Deportivo actual que no le da importancia al juego y a la pelota. Un disparo se fue por nada y en el que otro obligó a intervenir al meta local. Solo tiró un regate en todo el partido y no lo pudo completar. Esa es la mejor radiografía. Si no finta, si no se divierte, no es él y el Dépor tampoco se acerca a máxima expresión. Hace un tiempo se hizo famosa aquella frase de No Pirlo, No party que se aplicó luego a muchos jugadores. El Dépor y Yeremay no escapan a esa realidad.

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