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Un central que pudo llevar al Deportivo a Primera prueba ahora fortuna en el fútbol árabe

Movimientos de enero para ex jugadores del equipo blanquiazul

Al Hiulal en el Mundial de Clubes

Al Hiulal en el Mundial de Clubes / CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH

A muchos deportivistas aún les recorrerá una punzada cuando recuerdan aquel cabezazo que se marchó a unos centímetros del palo en aquel partido en Mallorca, en el que, a pesar de las calamidades, el Dépor se quedó a un palmo de volver a Primera División. La historia posteriormente se precipitó y el equipo coruñés acabó con sus huesos en Segunda B y en Primera RFEF y de ahí tardó tiempo en salir. Poco a poco ha ido escalando, pero algunos de esos futbolistas como Pablo Marí tuvieron que hacer carrera fuera y ese devenir le ha llevado por lugares insospechados. El último, recién emprendido hace unas horas a sus 32 años.

Pablo Marí, quien llegó a ser apuñalado en un supermercado cuando era jugador del Monza, acaba de dejar la Fiorentina su último destino en tierras italianas para sumarse a las filas del Al Hilal de Simone Inzaghi. Es un equipo del máximo nivel en el que, además el ex técnico del Inter, se encuentran entre otros Bono, Koulibaly, Joan Cancelo (ya va camino del Barcelona), Rubén Neves, Milinko-Savic, Malcolm o Darwin Ñúñez. El catalán, que jugó en el Deportivo en la 2018-19, firma por seis meses como cedido como cedido con la posibilidad de ampliarlo un año más. Tras salir de A Coruña, pasó por el Flamengo, el Arsenal, el Udinese y el Monza.

Sus palabras de despedida

El ex del Dépor tuvo un sentido mensaje de despedida en las redes sociales antes de dejar Florencia: "Ha llegado el momento de decir adiós. He tenido el honor de formar parte de su historia durante un año: un año intenso, siempre llevaré conmigo. Siempre seré uno de ustedes y estoy profundamente agradecido por el extraordinario trato que he recibido del club, la ciudad y todos los aficionados, quienes nos han hecho sentir a mí y a mi familia como en casa desde el primer día. Gracias de corazón por darme el privilegio de vestir la camiseta de la Fiorentina y de vivir en una ciudad maravillosa como Florencia. Hemos sufrido juntos estos últimos meses, porque en el fútbol, como en la vida, las cosas no siempre salen como nos gustaría, pero conozco bien al grupo que dejo atrás y conozco el compromiso, la profesionalidad y la dedicación de mis compañeros y de todos los que trabajan en este club: por eso confío en que, con su apoyo incondicional, la Fiorentina superará este momento difícil. Desde hoy seré un aficionado más, aunque sea desde la distancia, y seguiré apoyando a un equipo que siempre llevaré en mi corazón. Gracias de nuevo por todo el cariño".

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