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Fútbol | Deportivo

Aranzubia, anatomía de un gol para la historia del Deportivo: "Cada vez se ve más al portero subiendo a rematar"

El guardameta, sobre su tanto ante el Almería: «No tienes nada que perder y eres un jugador más en el área rival ante cualquier rebote o rechace» | «Sambade me inculcó la vocación por entrenar a porteros», reconoce

Dani Aranzubia celebra con Lopo, Juan Rodríguez y Manuel Pablo su gol ante el Almería en 2011.

Dani Aranzubia celebra con Lopo, Juan Rodríguez y Manuel Pablo su gol ante el Almería en 2011. / EFE

Daniel Abelenda Lado

Daniel Abelenda Lado

A Coruña

Puedes ganar la liga, ser campeón del mundo sub 20 como titular por delante de Iker Casillas, disputar casi 200 partidos con el Athletic Club y otros tantos con el Deportivo y consagrarte como uno de los mejores porteros de España de tu generación. Dan igual todos esos logros porque el primer recuerdo que viene a la mente al escuchar el nombre de Dani Aranzubia no es una parada, de las muchas que hizo en Riazor o en San Mamés, sino el golazo de cabeza que firmó el 20 de febrero de 2011 en el estadio Juegos Mediterráneos de Almería. «Lo recuerdo con mucho cariño, pero, lo que más ilusión me hace, es ver que el deportivismo guarda con tanto cariño aquel gol», reconoce el guardameta riojano, apartado del mundo del fútbol desde hace un año.

Era una tarde de urgencias para el Almería y para el Dépor, ambos inmersos en una carrera sin margen de error para evitar un descenso a Segunda del que ninguno consiguió librarse al final de la temporada. Con el 1-0 en el marcador tras un tanto de Pablo Piatti tras el descanso, los hombres de Miguel Ángel Lotina fiaron todas sus opciones de rascar un punto del Juegos Mediterráneos a un saque de esquina en la última jugada del partido. Entre los hombres de rojo y blanco y los de negro, la equipación visitante del Dépor, emergió un hombre de verde que llegó a la carrera desde el extremo opuesto del campo.

Dani Aranzubia, ayer en el túnel de vestuarios de Riazor. |  // RCD

Dani Aranzubia, en el túnel de vestuarios de Riazor. / | // RCD

«Es una situación que no se da mucho, aunque sí es verdad que cada vez se ve más al portero subiendo a rematar en los últimos momentos», explica Dani Aranzubia. Él sabía que las posibilidades de rematar eran nulas. Nunca había practicado en un entrenamiento, su labor era defender las redes. «Los porteros, normalmente, tenemos envergadura y somos altos. Más allá de que remate o no, está la incertidumbre que generas al rival. No tienes nada que perder y eres un jugador más en el área rival ante cualquier rebote o rechace», justifica el exguardameta deportivista.

Para fortuna del Dépor, el centro de Pablo Álvarez sí encontró la cabeza del guardameta riojano. «Lo recuerdo con muchísimo cariño. Tuve la suerte de que me cayó el balón y pude rematar», rememora. Le temblaban las piernas de regreso a su portería, pero ya no dio tiempo a que le fallasen por la emoción y el cansancio. Aunque es un recuerdo feliz por el tanto y por la circunstancia, el cuento tuvo un final amargo. «A pesar de aquel gol, finalmente descendimos», lamenta.

Vida tras colgar las botas

Hace ya una década que el meta de Logroño colgó los guantes, tras ganar la liga con el Atlético de Madrid. «Estuve años en Lezama (cantera del Athletic Club) como entrenador de porteros y, luego, un año con el Amorebieta en Segunda. Ahora estoy fuera, dedicado a otras cosas», explica Aranzubia. Aunque no tomó los mandos de ningún proyecto, es uno de aquella camada de deportivistas que han encontrado hueco en los banquillos como Filipe, Manuel Pablo o Sergio.

En su caso, reconoce que trató de aplicar todo lo que aplicó con José Sambade. «Fue mi entrenador durante los cinco años en el Dépor. Aprendí muchísimo. Fue quien me inculcó la vocación de entrenar a los porteros. Traté de transmitir muchas de las cosas que él me enseñó a mí», explica el guardameta riojano.

En esa labor formativa intenta ir más allá de lo técnico y lo táctico. «Uno intenta transmitir el carácter y la personalidad, aunque cada uno tiene la suya. Puedes animar a un portero a ser valiente y atrevido, pero cada uno lo recibe a su manera», reflexiona sobre una posición que «siempre ha sido especial».

Deportivista en la distancia

Aranzubia salió del Dépor en 2013, pero el Dépor no salió de Aranzubia hasta el día de hoy. «Vi un poco el partido de Copa contra el Atlético. Hubiese sido bonito que pasase, pero creo que tiene que centrarse, ahora, en la liga. Después de cinco o seis victorias consecutivas atraviesa una mala racha», explica. Incluso desde la distancia, quiere ver más pronto que tarde al conjunto blanquiazul en Primera. «Esperemos que salga pronto del bache y que llegue al final de la temporada con opciones de ascender, que es lo que todos los deportivistas queremos», desea.

En la meta blanquiazul ha habido un cambio de piezas, con Álvaro Ferllo como nuevo meta titular en liga a pesar del buen rendimiento de Parreño. «Son situaciones complicadas. Los jugadores de campo pueden entrar y salir del once, pero el portero, cuando deja de jugar, es difícil que lo vuelva a hacer. Es importante que todos estén preparados porque puede haber expulsiones u otras situaciones», recomienda.

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