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Fútbol | Deportivo

Hilario, el deportivista que le salvó la vida a un coruñés del Racing en la Guerra Civil: «¿Pero ustedes no saben que este es un famoso portero?»

La primera estrella canaria del Deportivo vivió el conflicto en A Coruña tras pasar por el Real Madrid | Se marchó al Barcelona y regresó para vivir el primer ascenso de los blanquiazules a Primera

Hilario, tercero por la izquierda, en un partido con el Deportivo.

Hilario, tercero por la izquierda, en un partido con el Deportivo. / A.P.D.

Daniel Abelenda Lado

Daniel Abelenda Lado

A Coruña

El Deportivo y el Racing de Santander han chocado en varias ocasiones a lo largo de la historia. Dos clásicos del fútbol español, ambos con más de 40 años en la máxima categoría, no son extraños en uno del otro. Incluso en los últimos tiempos, en los que los dos han caído al barro de la Segunda B y la Primera RFEF, han cruzado caminos y objetivos. No obstante, en el retrovisor del fútbol, ese que aún queda en imágenes en blanco y negro que atesoran anécdotas de inicios del siglo pasado, quedan historias en las que la competición se queda en solo en el verde. Y cuando la vida está en juego, un canario blanquiazul no tuvo reparos en interceder para salvarle la vida un coruñés que guardaba las redes del conjunto cántabro tras una noche de fiesta que pudo terminar en el paredón.

Juan Marrero Pérez, conocido como Hilario (Las Palmas de Gran Canaria, 1905-1989), fue la primera estrella canaria en vestir la camiseta de un Deportivo que se asomaba a la era del semiprofesionalismo y se adelantó al Barcelona para incorporar a una de las joyas del Marino de Gran Canaria. Cuentan que salió de la isla vestido de mujer, burlando las intenciones de su club de origen y del conjunto catalán, que habían alcanzado un acuerdo para su traspaso, para cumplir el vínculo que ya había firmado con la entidad blanquiazul. Con él llegaron otros tres jugadores insulares: Guerra, Andrés Pérez y Perdomo.

Era carismático, polivalente y con una calidad que llamó pronto la atención del Real Madrid, De blanco, dio el salto de Segunda a primera en los inicios de las competiciones regulares, en la década de 1930. Hilario nunca perdió la conexión con el Dépor ni con A Coruña, la ciudad donde pasó los años de la Guerra Civil pese a intentar huir a Canarias. En ese tiempo, le salvó la vida a un coruñés que defendía los colores del Racing de Santander.

El deportivista que salvó al portero coruñés del Racing

Era una noche de cabaret en la que Paco Trigo, guardameta coruñés que se ganó un nombre en el conjunto cántabro, pudo ser fusilado. Bailaba en un negocio de la zona de Orzán cuando unos falangistas intentaron llevárselo a pasear. "Don Hilario fue la persona que le salvó la vida a mi padre y le estaré agradecido toda la vida", recordaba con emoción Fernando Trigo, hijo del portero coruñés, en el documental Héroes de los dos bandos, dirigido por Fernando Berlín.

Poco importó que Trigo fuese un futbolista de renombre a nivel nacional. Su único salvoconducto fue la presencia y la intervención de Hilario, más famoso en aquella época. «Mi padre vio que se lo estaban llevando y fue detrás. Les dijo '¿pero ustedes no saben que este es un famoso portero que juega en Santander?' Empezó a firmar autógrafos, les acompañó luego a la comisaría y ahí ocurrió lo mismo. Se había librado», narró Hilario Marrero hijo, sobre la anécdota que también le había contado su padre.

En aquella época, la coraza en Riazor servía a los falangistas para sacar allí a sus apresados y «pegarles dos tiros». «Yo creo que mi padre no era muy consciente de los problemas que podía tener por lo que estaba haciendo. Pesó más en Trigo, en que era un compañero, un colega. Le nació», recordó el hijo del futbolista canario.

Al concluir la Guerra Civil, el Barcelona logró fichar a Hilario tras tantos años de anhelo, pero el canario, ya coruñés de adopción, no tardó en regresar al viejo Parque de Riazor para vivir el primer ascenso del Deportivo a Primera. El Racing pisa este domingo (21.00 horas) el estadio de Riazor, a pocos metros de los terrenos donde se cubrió de gloria el primer canario ilustre del Deportivo. El mismo que, en una noche de cabaret, salió al rescate de su compañero de profesión.

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