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Segunda División

Mario Soriano dibuja y fabrica los cimientos de un Deportivo dependiente

El centrocampista volvió a ser clave para desatascar un partido enrevesado y reclama más ayuda en la medular

Mario Soriano, durante el partido ante la Cultural Leonesa

Mario Soriano, durante el partido ante la Cultural Leonesa / Fernando Fernandez

Xane Silveira

Xane Silveira

A Coruña

La imagen de Mario Soriano, brazos en alto, lamentando otro balón largo cuando se ha zafado de su marca, volvió a repetirse en el Reino de León después de varias salidas en corto fallidas. Es un dèjá vu en las últimas semanas del equipo blanquiazul pese a que el conjunto de Hidalgo ha dado pasos hacia adelante en sus ataques posicionales. Ante la Cultural, el joker ejerció de 6, de 8 y, por momentos, de 10. Se dedicó a construir, enhebrar y conectar. Y como no era suficiente, también a robar y finalizar. Estuvo en todas partes y volvió a dejar patente la dependencia que tiene el equipo en su figura. Reclama socios a la vez que cose las costuras en una construcción todavía deficitaria.

Venció el Deportivo en León, aunque sin alardes. Un triunfo feo, necesario, clave para el futuro, en el que Mario Soriano se dedicó a poner pintura sobre un lienzo a medio dibujar. El madrileño volvió a formar pareja en el centro del campo con José Ángel. El andaluz, prácticamente como un central más, mientras que Hidalgo dejó toda la medular para el 8. Excesivo. El equipo se partió en dos bloques y, durante muchos tramos, la medular quedó vacía.

Soriano tardó en aparecer. Perseguido y tapado por las marcas posicionales leonesas, el juego reclamaba la aparición de un centrocampista más que ayudase al andaluz y al ex del Atlético a elaborar las jugadas. A poder tener juego interior. Pero ni Stoichkov es ese futbolista, ni Luismi y Yeremay estuvieron lo suficientemente interiorizados para poder percutir y ayudar en unas zonas que durante mucho tiempo controlaron los jugadores locales. Poco a poco, el Dépor desatascó la sala de máquinas para empezar a carburar. En parte, también, porque la Cultu fue cediendo terreno y espacio.

Más allá de nombres individuales, el Dépor necesita mejorar su sistema de construcción de juego

La dependencia del Dépor en Mario Soriano

No fue un buen partido del Deportivo, demasiado horizontal, poco vertical, y nada atrevido para castigar a la Cultural. En la espesura, Mario Soriano tomó la batuta de mando para dirigir a su equipo. Ante los problemas en salida de balón, el joker se arrimó a los centrales y convirtió los problemas en balones limpios, mejorando cada jugada para buscar mejores opciones. El madrileño se marchó del Reino con 59 pases acertados de 64 intentos (92% de precisión), y una fiabilidadd perfecta en campo propio (28/28). Casi siempre, dotando de seguridad a la jugada. No pudo arriesgar ante la falta de desmarques, líneas de pases y socios por delante.

El mapa de pases de Mario Soriano y sus datos

El mapa de pases de Mario Soriano y sus datos / Sofascore

Pese a las dificultades, el joker trazó una asistencia sin gol para Yeremay Hernández durante el primer tiempo, quien ya en el área, no logró engatillar el disparo y Rodri Suárez se le echó encima a tiempo para cortar la ocasión. No obstante, el encuentro de Soriano adoleció de un compañero por delante con el que combinar y acercar al equipo a campo rival por zonas interiores.

Fue ya en la segunda mitad, tras los cambios, cuando el joker encontró en Luismi Cruz un buen socio con el que combinar. Queda patente la necesidad que tiene el Deportivo de firmar un 8 creativo que permita liberar a Soriano de funciones o, por lo menos, ayude en las tareas de elaboración, porque en León, Hidalgo necesitaba a dos Marios en la medular, como tantas veces le ha pasado este curso.

El mapa de calor de Mario Soriano en León

El mapa de calor de Mario Soriano en León / Sofascore

La influencia de Mario Soriano en el juego del Deportivo fue total. Viene siendo habitual, pero su mapa de calor muestra su aportación en todas las parcelas del centro del campo. Se permitió, incluso, el lujo de soltarse para presionar y robar. Suyo pudo ser el 0-1 a la hora de juego si Hinojo no saca bajo palos un balón con la espalda que la grada ya cantaba. La acción, con protagonismo para Yeremay y Edgar Badía, arranca con una intercepción del madrileño y un remate del propio 21 blanquiazul, sin suerte de cara a portería. Tampoco minutos después en una volea que salvó el meta local.

La entrada de Charlie Patiño le sirvió para coger un poco más de altura, aunque fue, en especial, el encontrar en Luismi un socio por dentro, como Hidalgo ya hizo en septiembre, cuando a su estructura de tres centrales le añadió un rombo interior. Entonces, con Luismi y Yeremay uniéndose a Villares y Mario. El camino invita a probar más veces al gaditano por ahí.

Solo Lucas Noubi tocó más el balón (79 veces) que Mario Soriano (78) durante el partido

Diego Villares ya no es indiscutible

En el Reino de León, Diego Villares vivió su primer partido sin completar ni un solo minuto esta temporada por motivo técnico. Hasta ahora, el de Samarugo había participado en todos los encuentros de Segunda División, a excepción de la derrota ante la Real Sociedad (0-3), en la que fue baja por sanción. Titular indiscutible gran parte del campeonato, Hidalgo recurrió a Charlie Patiño, en un partido que exigía elaboración y no recorrido o destrucción.

El capitán es uno de los referentes del equipo y del vestuario, y viene de brindar una buena actuación ante el Racing de Santander. Ante bloques bajos, su ruptura al espacio siempre es útil, pero Hidalgo optó, esta vez, por otros jugadores con mayor capacidad en el pase. El inglés, que entró en el segundo tiempo, se marchó con un 91% de precisión en el pase (21/23, jugando siempre en corto y seguro); mientras que José Ángel acabó el duelo con un 90% (44/49). Intentó la mitad de pases en campo propio que en rival (23 a 46) y obtuvo un 50% de eficacia en envíos lejanos (2/4), una alternativa que repitió en varias ocasiones de la primera parte.

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