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Fútbol | Deportivo

Santi Russo, periodista argentino e hincha del Deportivo: «Cuando ascendimos, sentí que mi abuela de Cesuras estaría feliz por su tierra y por mí»

«Por mi trabajo reprimí la pasión por mi equipo en Argentina, pero la volqué en el Deportivo», reconoce | «Me haría muy feliz comentar un partido suyo en Primera División» | «Mi abuela nació en Cesuras. Perdió a su padre en la Guerra Civil y se vino a Argentina con su mamá y sus hermanos cuando tenía uno o dos años»

Santi Russo, en una retransmisión de ESPN en Argentina.

Santi Russo, en una retransmisión de ESPN en Argentina. / Cedida

Daniel Abelenda Lado

Daniel Abelenda Lado

A Coruña

Es una de las voces más reconocibles en las narraciones de partidos de la Premier League y de la liga doméstica en Argentina. Y, sin embargo, presume con orgullo en sus redes sociales de ser «hincha del Deportivo». La de Santi Russo, periodista de ESPN y Radio Continental, es la historia en la que se ven reflejados muchos hijos y nietos de emigrantes gallegos que llevaron un pedacito de Galicia y de A Coruña allá donde recalaron a mitad del siglo pasado. En su caso, fue su abuela Mercedes, quien cruzó el charco cuando era una niña, el motivo por el que, de joven, cuando ya sabía que quería ser periodista deportivo, tuvo claro a qué equipo apoyar en el fútbol español. La sangre tiró de él hacia el blanco y el azul: «Forza Dépor siempre».

«Mi abuela nació en Cesuras. Perdió a su padre en la Guerra Civil y se vino a Argentina con su mamá y sus hermanos cuando tenía uno o dos años», recuerda Santi Russo. Su conexión con sus abuelos le hizo recordar siempre sus raíces. «Mi abuelo José, que era uruguayo y bético porque tenía familia andaluza, me conseguía las revistas Don Balón. Llegaban de España con un par de números atrasados», recuerda.

Atesora con cariño la camiseta verdiblanca que le regaló su abuelo materno, pero, a la hora de escoger equipo, no dudó: «Por la tierra y la sangre, tenía que ser del Dépor». «Por mi trabajo reprimí la pasión por mi equipo en Argentina, pero la volqué en el Deportivo», reconoce. Russo guarda, también, un lejano parentesco con el exjugador blanquiazul Róber Pier.

Época dorada

La emigración y las raíces son el vínculo que para Santi Russo y para otros muchos descendientes de gallegos permitieron adoptar los colores blanquiazules del Deportivo a tantos kilómetros de A Coruña. En su caso, la conexión llegó en los años de gloria del club, a finales de los años 90. «La estaban rompiendo Turu Flores, Scaloni, Schurrer. Más tarde llegó Aldo Duscher», enumera.

Fue una «década dorada» que el periodista compara con «la selección de básquet de Argentina» a inicios de este siglo. Lejos de restarle mérito, ensalza la gesta de aquel equipo que ya sentía como algo propio. «Con armas muy nobles, combatió en la pelea futbolera contra el Barcelona y el Real Madrid. Y ganó», reivindica sobre una era dorada en la que los éxitos como las Copas del Rey y las aventuras en la Champions acompañaron a la gesta romántica.

Santi Russo, en el césped de Riazor en 2003.

Santi Russo, en el césped de Riazor en 2003. / Cedida

En 2003 viajó por primera y única vez a la tierra de su abuela. «Mi familia en A Coruña, que se apellida Ferreño, me llevó a ver un partido a Riazor contra el Villarreal. Ganamos y era la antesala de un partido contra la Juventus en Champions», rememora Russo. De aquel viaje recuerda que logró colarse con su padre en el estadio para sacarse una foto al pie de una de las porterías.

En su etapa como periodista ha podido mantener relación con exdeportivistas como Walter Pandiani o Sebastián Dubarbier. Le queda pendientes otros como Coloccini o Scaloni, aunque sí logró contactar con el exlateral por un motivo especial. «En la pandemia le hice una entrevista a Lendoiro. A través de la peña deportivista en Argentina conseguí contactar con Scaloni, que ya era seleccionador, para pedirle un mensaje para el programa. Me lo envió y fue un momento muy lindo», agradece.

Deportivismo en la distancia

Russo recuerda con nitidez donde estaba y qué hacía en los ascensos frustrados, a Primera contra el Mallorca y a Segunda contra el Castellón. «Cuando ganamos al Barça B con el gol de Lucas Pérez, yo estaba con mi familia de vacaciones en Miami. Estábamos disfrutando en la playa y, yo, viendo el partido en el móvil», explica. Fue un momento emotivo por el fútbol y por sus raíces. «Pensé en mi abuela. Ella no sabía nada del Dépor, no le gustaba el fútbol. Pero yo sentí que ella, en algún lugar, estaba feliz por ver a su nieto y a su tierra felices», se sincera Santi Russo.

La historia reciente del conjunto blanquiazul no tiene una comparación sencilla. «En Argentina no hay un caso como el del Dépor. El Ferro Carril Oeste ganó dos ligas en los años 80, ahora está en Segunda y pasó por la tercera categoría, pero no es comparable», expone el deportivista argentino. Valora la actitud de un Yeremay por «ser un líder que quiere estar» en el proyecto blanquiazul, a pesar de los millones que le ofrecieron.

No pierde detalle del proyecto y mantiene la expectativa de ver al equipo otra vez entre los más grandes. Quizá, con la esperanza de cantar sus goles. «Yo no pido nunca un partido a mi jefe, no está bien visto. Pero, si sube, en algún momento de la temporada, levantaría la mano y diría: 'sepan que a mí me haría muy feliz comentar un partido del Dépor en Primera'».

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