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0-0 | El Fabril se atasca en Miramar y cede el liderato

El colegiado anuló un tanto de Dipanda nada más arrancar el duelo y Domínguez pudo romper el empate en el descuento | El Oviedo Vetusta iguala los puntos del filial y se coloca líder

Leyva remata a puerta con la oposición de Samu.

Leyva remata a puerta con la oposición de Samu. / Mario Canteli

Xane Silveira

Xane Silveira

A Coruña

El Fabril no pudo pasar del empate ante el Marino de Luanco (0-0) después de un difícil encuentro marcado por el pésimo estado del terreno de juego. Los pupilos de Manuel Pablo se tuvieron que adaptar a unas condiciones imposibles sobre un verde en el que la pelota circulaba a saltos, y combinar dos pases seguidos era misión imposible. Dipanda pudo quebrar la diferencia nada más arrancar el duelo, pero su tanto fue anulado por fuera de juego. Los blanquiazules, que apenas inquietaron a Dennis Díaz, portero local, tuvieron la más clara en el tiempo de descuento.

El filial coruñés sabía que se iba a encontrar una batalla embarrada, llena de duelos individuales y disputas aéreas. Manuel Pablo modificó su estructura habitual para jugar con un 5-3-2 en el que Iker Vidal y Mario Hermo eran los carrileros; y Bil Nsongo formó dupla con Rodrigue Dipanda.

El ex del juvenil tuvo el 1-0 nada más arrancar el encuentro, tras aprovechar un envío lejano, driblar al meta rival y, sin ángulo, ajustar un disparo que entró llorando. Hubiese sido el inicio perfecto, pero el tanto fue anulado por fuera de juego. Fue un espejismo. A partir de ahí, poco fútbol y mucho barro para debilitar el liderato blanquiazul. La victoria del Oviedo Vetusta permite a los carbayones igualar en 46 puntos y, por el golaverage particular, ser nuevo cabeza de grupo.

El primer tiempo del Fabril no fue suficiente. El equipo de Manuel Pablo no pudo combinar en un campo en el que la pelota no rodaba y conducir era prácticamente imposible, excepto para Noé Carrillo, cuya técnica y dominio del esférico no entienden de contextos adversos.

Marino - Fabril

Marino - Fabril / Mario Canteli

Para el resto, cuando menos durase la pelota en sus pies, mejor. Cada conducción era una moneda al aire. Lo supo bien Quique Teijo, que a la media hora perdió una pelota que estuvo a punto de transformar Óscar Fernández. Antes, apenas un remate de Villaldea de cabeza, y otro de Leyva, habían ocupado los momentos importantes del duelo. El Fabril no probó a Dennis Díaz hasta un golpeo del 6 desde la frontal. El meta local pasó desapercibido y solo en la segunda mitad tuvo que intervenir de forma decisiva.

El Fabril mejoró en la segunda parte, pero le faltó acierto y peligro

Tras un primer tiempo en el que el filial blanquiazul estuvo muy estirado, lo que impedía aprovechar los balones que ganaban Dipanda y Bil Nsongo, el equipo de Manuel Pablo se empezó a ajustar mejor. La línea defensiva de tres quería recular, porque el Marino tenía clarísimo cómo hacer daño y en pocos toques se plantaban cerca de la portería de Hugo Ríos. Además, con el paso de los minutos, el césped empeoró mucho, y cada balón largo se convertía en dinamita. Frenazos, rebotes inesperados, y trayectorias que variaban al mínimo contacto con la hierba. La inestabilidad fue el mayor enemigo de ambos equipos, aunque los locales lo identificaron mejor.

Hubo más ocasiones en el segundo tiempo, y una clara para cada lado. Óscar Fernández pudo adelantar al Marino, pero le faltó fuerza a los 69 minutos para batir a Hugo Ríos. Y, en el tiempo de descuento, David Domínguez cazó un centro con su zurda en el interior del área, pero no llegó a engatillar bien el esférico, que se fue manso a las manos de Dennis.

El Fabril pierde así dos puntos importantes en la carrera por el ascenso. Tiene tiempo para recuperarse tras un empate justo en el que Manuel Pablo se puede quedar satisfecho por cómo compitió su equipo en un contexto imposible.

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