Segunda División
1-2 | Altimira dispara al Deportivo al ascenso directo
El catalán anotó un golazo para poner por delante al cuadro coruñés en el tiempo de descuento
Bil Nsongo empató el duelo tras un mal inicio

Contra todo pronóstico, cuando no quedaban fuerzas y tras haber gastado toda la energía en la primera parte, Adrià Altimira lanzó con fe y corazón un misil directo a la segunda plaza. Al ascenso directo. En un momento delicado del curso, tras un encuentro igualado y abocado al empate. El fútbol, a veces incomprensible, se alineó con la escuadra blanquiazul para sobreponerse con una victoria que debe servir para cambiar dinámicas (1-2).
En el loquero del Murube, un campo casi centenario, la vida pasa a una velocidad de vértigo. Las ráfagas de viento te atraviesan y solo tienes dos opciones: montarte a ellas o sucumbir. Todo fue a mil revoluciones hasta que la energía no dio para más. El Dépor de Hidalgo se tuvo que adaptar a las turbulencias, los vaivenes, el ida y vuelta continuado de un fútbol más similar al inglés moderno que al español. Riesgo, vértigo y osadía. Sucedieron un millón de cosas desde el descanso. Poco en una segunda mitad que solo se aceleró en el sprint final. La conservación, como en la Fórmula 1, hasta que Altimira se disfrazó de Mercedes para marcar la diferencia.
El Deportivo, sin Yeremay y Mella, sus dos talentos, sus dos velocistas, se encomendó a un marcado 4-4-2 en el que Bil Nsongo fue el punto neurálgico sobre el que convergió el juego del equipo de Antonio Hidalgo. Junto a él, Stoichkov, danzando a su alrededor para aprovechar ese imponente físico que le permitía hacerse con los balones llovidos. Entraron Ximo, de lateral derecho, por lo que Altimira se convirtió en extremo, y el catalán, además, regaló varios balones muy peligrosos desde su posición privilegiada. Al otro lado, Luismi intentaba hacerse un hueco sin mucho éxito.
El Ceuta propuso un ritmo frenético al que el Dépor solo se pudo adaptar. Los caballas se volcaron con decisión, y a los quince minutos Marcos Fernández transformó el primero. Tras un mal despeje de Comas, Rubén Díez cazó en el área un rebote que salió escupido por la madera tras tocar en Loureiro. El ariete anotó a placer y puso a los coruñeses contra las cuerdas.
El Deportivo reaccionó bien al gol en contra
No pecó de vértigo ni de nervios el cuadro de Hidalgo. Si bien le costó hacerse al partido, reaccionó bien tras el mazazo, y empezó a crear peligro por fuera con las llegadas de Quagliata (en solitario por la izquierda) y Alti. Poco antes del empate, Bodiger estuvo a punto de poner el segundo. Pero en el minuto 26, tras una buena presión alta, Bil Nsongo se plantó mano a mano con el exfabrilista Pedro López y, tras acomodársela a la izquierda, anotó el 1-1 para, por fin, lanzarse al aire ceutí con una de sus típicas volteretas de celebración.

Los jugadores del Dépor celebran el primer gol de Bil / Fernando Fernandez
El tanto aupó a un Dépor que tuvo el segundo en las botas del ariete de Yaoundé, pero pecó en un control que se le fue largo tras una asistencia de Quagliata. Luismi, tras una salida de Pedró López, vio como Rubén Díez sacaba la pelota bajo palos; y Stoichkov llegó a tener una más con la zurda que no logró apuntar entre los tres palos. Los ceutís también rozaron el tanto tras un zapatazo de libre directo de Marino que dio en la madera y salió fuera después de rebotar el balón en Ferllo. Al filo del descanso, Koné llegó tarde al 2-1.

Bil besa el escudo en su gol al Ceuta con el Deportivo / Fernando Fernandez
Altimira electrocuta al Ceuta
El primer tiempo tuvo tantas revoluciones que ambos equipos fundieron sus motores. La segunda mitad, como semanas antes había pasado en el Ceuta-Córdoba, fue la sombra de lo vivido antes del descanso. Ambos equipos dieron prioridad no arriesgar y, ante ese contexto, el Dépor estuvo cómodo.
Bil Nsongo lo intentó a la hora de juego, en una muestra más de las tablas que tiene para ser la referencia ofensiva del Deportivo. No le pesó el escenario, la presión o la exigencia. Y, aunque acabó agotado, además de volver a ver puerta dejó movimientos ilusionantes para el futuro. En su lugar, entró Mulattieri, quien acompañó a Cristian Herrera para el sprint final.
Ambas escuadras se habían guardado el último aliento para buscar la victoria. La rozó Cristian Herrera, en el minuto 81, tras una asistencia de cabeza de Mario. Tras una larga carrera hasta el área rival, intentó cruzar un disparo al primer palo, pero Pedro López metió el pie para desviar el esférico contra el palo.
Parecía que no quedaba tiempo para más, pero Adriá Altimira tenía otros planes. Ya en el tiempo de descuento, el lateral de Cardedeu recibió en solitario, en la frontal, con su marca lo suficientemente alejada como para probar un gol casi imposible. Y vaya si fue real. El latigazo del diestro fue imparable para Pedro López. 1-2 y el Dépor duerme en ascenso directo.

Altimira, durante el partido / Fernando Fernandez
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