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Altimira, el lateral total que ajusta el puzle sin Mella y Yeremay

Fue la pieza mágica en el juego de laterales que ideó Hidalgo para resolver la ausencia de sus dos canteranos más desequilibrantes

Altimira en Ceuta

Altimira en Ceuta / Fernando Fernandez

Carlos Miranda

Carlos Miranda

Mientras volaba la pelota del empeine de Altimira a la red, el partido del catalán en Ceuta iba engrandeciéndose. El lateral para todo que se trajo Fernando Soriano cuando ni siquiera había amanecido el mercado de invierno era ese agitador que necesitaba Antonio Hidalgo para equilibrar al equipo, para afilar el colmillo. «Necesitábamos más energía en banda con la pérdida de David», revelaba el técnico de Canovelles en la sala de prensa con una sonrisa de oreja a oreja. Ahora que Mella y Yeremay no iban a estar, ahora que el equipo iba a profundizar en esa querencia por jugar al pie y no apurar los espacios, él era el antídoto. Y todo saltó por los aires con la guinda del tanto que le daba al Deportivo la posibilidad de dormir y pasarse una semana en ascenso directo. Silbado en Riazor y aspirando a subir sin play off, en esta dicotomía se mueve un equipo que no puede ocultar su calidad y pegada, así como tampoco puede poner un biombo a sus problemas de fútbol.

Y es que el Dépor se recompuso a la doble baja de sus dos canteranos más desequilibrantes con una especie de juego de laterales. Todos tenían una posición de inicio que les emparentaba, pero hacían funciones híbridas, mientras otros futbolistas ganaban peso por el carril medio. Altimira pasaba a ser extremo, Ximo Navarro recuperaba su posición de 2, aunque también podía ejercer de tercer central. A un extenuado Quagliata le quedaba toda la banda izquierda para él, ya que Luismi y Stoichkov ocupaban espacios interiores. El Ceuta puso a prueba este nuevo ecosistema blanquiazul y durante muchos momentos pareció estar cerca de la victoria, pero el Dépor, con ciertos ajustes, logró calibrar el puzle y, al menos, mostrarse competitivo. La calidad decidió otra vez, tal y como había ocurrido en León o en Donosti.

Prisa por cerrarlo

Con Álvaro Ferllo prácticamente en el bolsillo para suplir a Bachmann, el Dépor decidió acelerar la negociación con Altimira antes de que acabase 2025 por miedo a que se metiese por el medio un club de Primera División que le hiciese dudar y no mantuviese su palabra. Es que les parecía inconcecible a los rectores blanquiazules que un futbolista así no encontrase acomodo en la máxima categoría, era una oportunidad de mercado para no desaprovecharla, más allá de que viniese a resolver problemas palpables en el día a día del equipo. Se le puso fecha de caducidad a la propuesta, pero ni hizo falta pisar el acelerador porque el ex de Andorra o Villarreal estaba convencido de a dónde quería ir. El Oviedo fue el que más anduvo revoloteando, pero buscaba un proyecto, estabilidad, un equipo con el que impulsarse y asentarse y todo eso se lo daba el Deportivo.

Su impacto ha sido inmediato y no tiene techo. El regreso de Ximo Navarro podía haber hecho tamabalear su titularidad. Ni así. En el primer partido ante el Cádiz Hidalgo lo echó a un costado para hacer una salida de tres y darle altura a Quagliata y poco a poco al que le ha dado vuelo es a él mismo. Pronto quedó atrás esa posición fijada en la zaga y le tocó cabalgar por el carril para cargar el área, para meter pases por delante, una de sus especialidades. Una de las suertes que le quedaban era la del tiro a puerta y se doctoró en el Alfonso Murube de Ceuta. No marcaba desde hacía tres años y medio con el Andorra en El Molinón. Ahora también responde de cara a portería.

Ximo Navarro y Cristian Herrera encaran a Matos en el Ceuta-Dépor

Ximo Navarro y Cristian Herrera encaran a Matos en el Ceuta-Dépor / Fernando Fernandez

Solución a medio plazo

La baja de David Mella está más cerca ahora de convertirse en una ausencia de larga duración. El primer plazo de dos o tres semanas que se estableció tras las primeras pruebas ha pasado al olvido y todo quedará aclarado en los próximos días cuando se desplace a Madrid para recabar una segunda opinión del doctor Manuel Leyes. Mientras no llega ese diagnóstico y se decide si pasa por el quirófano, su vuelta no parece cercana. Más incertidumbre aún con Yeremay, que va al día y en base a las sensaciones. Lleva dos semanas sin prácticamente tocar el césped y las perspectivas no son excesivamente halagüeñas, a pesar de que se volverá a probar en los próximos días con el deseo de estar en el partido de Riazor frente al Zaragoza. Ante este panorama y la amenaza de que la doble ausencia se prolongue, Altimira gana enteros en ese papel de agitador unos metros por delante. Este movimiento, además de ganar peso en el costado y por dentro, le permite no desaprovechar por detrás un talento diferencial como es el de Ximo Navarro. El andaluz fue básico las dos últimas temporadas, una para ascender y en la otra para reaccionar en la segunda vuelta. Su presencia continuada en el banquillo es un lujo que pocos equipos se pueden permitir en Segunda. El nuevo puzle de Hidalgo, ante la desgracia de las lesiones, tiene como pieza mágica a Adrià Altimira. Básico desde que llegó, clave en 2026.

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