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Fútbol | Deportivo

¿De dónde viene la rivalidad reciente entre el Deportivo y el Zaragoza? Una enemistad recrudecida en los juzgados

Los blanquiazules bajaron a Segunda en 2011 en la noche que dio pie al caso del amaño del Levante-Zaragoza

Agapito Iglesias y Augusto César Lendoiro, en el palco de Riazor en un duelo entre Dépor y Zaragoza en 2010.

Agapito Iglesias y Augusto César Lendoiro, en el palco de Riazor en un duelo entre Dépor y Zaragoza en 2010. / Juan Varela

A Coruña

Dos equipos históricos del fútbol español. Dos clubes que vivieron eras doradas casi en paralelo. Mientras el Deportivo celebraba su primera Copa del Rey, el Zaragoza se preparaba para su segundo momento álgido tras Los Magníficos alzando la Recopa de Europa ante el Arsenal. Los herculinos ganaron la liga del 2000 en una temporada en la que los maños, cuartos, fueron aspirantes hasta el final y se quedaron sin título ni clasificación para la Liga de Campeones. Y, sin embargo, la rivalidad creciente entre las dos entidades, que este sábado (21.00 horas) se vuelven a ver las caras bajo los focos de Riazor, surgió al terminar sus lunas de miel recientes, cuando ambas pasaron de celebrar éxitos a pelear por no bajar a Segunda. Por el medio, llegaron los litigios en los juzgados, con el caso del amaño del Levante-Zaragoza en 2011 como punto de no retorno en la historia entre dos históricos del fútbol español.

Deportivo y Zaragoza ya comenzaron a tener sus más y sus menos poco tiempo antes, con el caso Lafita que estalló en el verano de 2009. No obstante, el desenlace de la temporada 2010-11 se convirtió en un drama para A Coruña, que lloró el descenso de su equipo tras veinte temporadas consecutivas en la élite, y en un juicio histórico para el fútbol español.

El partido entre Levante y Zaragoza

El Deportivo y el Zaragoza llegaron con el agua al cuello a la última jornada de aquella liga. Con Almería y Hércules ya descendidos, los aragoneses ocupaban la última plaza roja. Tenían 42 puntos en 37 partidos y visitaban en el Ciutat de Valencia a un Levante que ya estaba prácticamente salvado. Los de Miguel Ángel Lotina, sobrevivían al filo del precipicio. Eran decimoséptimos con 43 unidades y se medían a un Valencia que, pese a marchar tercero, ya no se jugaba nada.

Los jugadores del Zaragoza celebran la permanencia en 2011 tras ganar al Levante.

Los jugadores del Zaragoza celebran la permanencia en 2011 tras ganar al Levante. / EFE

Aunque los blanquiazules no hicieron los deberes en Riazor, en un duelo que comenzó torcido y que nadie encontró la forma de enderezar pese a la escasa intensidad del conjunto che, las sospechas del club apuntaron a lo que ocurría en otros estadios. El Zaragoza ganó al Levante 1-2, superó a los herculinos en la tabla y consiguió una permanencia que pronto levantó las sospechas de la Fiscalía, LaLiga y el Dépor, que cayó 0-2 en su partido, el gran danmificado a nivel deportivo.

El juicio por amaño

Cuatro años más tarde, en 2015, con el Dépor de regreso en Primera y los maños iniciando su periplo sin fin por Segunda, la justicia intervino para investigar aquel Levante-Zaragoza en el primer juicio por amaño de partidos en España. La Fiscalía acusaba al club maño de pagar primas a los futbolistas de ambos equipos para evitar el descenso.

Después de otros cuatro años de litigios, en los que el caso estuvo a punto de quedar en el limbo en varias ocasiones, la sentencia llegó en 2019. El juez condenó por falsedad documental a Agapito Iglesias, presidente del Zaragoza en 2011, y a Javier Porquera, otro directivo del club en aquella época, a un año y tres meses de cárcel.

El magistrado consideró probado que Agapito retiró 1,7 millones de euros en metálico de las cuentas del Zaragoza a través de extracciones de los propios jugadores. No obstante, entendió que las primas por salvar la categoría eran una excusa para ocultar que la retirada de ese dinero se debió a la inminente entrada de la entidad en concurso de acreedores. El juez no dio por probado de que los jugadores del Zaragoza utilizasen ese dinero para sobornar a los del Levante y, por tanto, todos quedaron absueltos.

Aunque el juicio terminó hace ya siete años y el descenso de 2011 queda ya a casi quince años de distancia, el deportivismo no olvida una noche trágica en su historia reciente y un caso que dio inicio a una relación con el Zaragoza que, con el cruce de comunicados por el reparto de entradas visitantes, parece no tener una próxima reconciliación.

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