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El Dépor Abanca, a limpiar su imagen y a apurar la salvación ante el Eibar

Busca redimirse tras la derrota en Granada ante un rival directo

Raquel y Espe Pizarro celebran un gol ante el Real Madrid

Raquel y Espe Pizarro celebran un gol ante el Real Madrid / Casteleiro

Carlos Miranda

Carlos Miranda

El Deportivo Abanca, tras un inicio más gris y en el que coqueteó con los puestos de descenso, ha conseguido levantar el vuelo, pero siempre con un aire de regularidad que le ha llevado, por ejemplo, a competir en Riazor ante Real Madrid o Barcelona y a exhibiciones más raquíticas y punzantes, como lade hace una semana ante el Granada. "Es una derrota que nos dolió, fue un resultado duro", reconocía en las horas previas Fran Alonso tras esa derrota ante el equipo de Irene Ferreras, su antecesora en el cargo en A Coruña, con un gol en el minuto 90 para hacer el 1-0. Un resultado que llegó después de una deficitaria segunda parte de las coruñesas. Con catorce puntos de ventaja sobre la zona de descenso y solo 21 en juego, aparece en el horizonte el Eibar que le sigue en la clasificación, aunque con dos partidos de desventaja. El duelo, al que llega con las bajas de Henar y Cris Martínez, será a las 18.00 horas (Dazn, RTVE Play) en Riazor, en la previa del choque del primer equipo masculino en El Molinón ante el Sporting.

Tendrá enfrente a un conjunto que cuenta con una vieja conocida en la dirección deportiva, Rocío Candal. Nadie familiar en el campo. El equipo armero, que doblegó 1-0 al Dépor Abanca en la primera vuelta en Ipurua, sí que tendrá más problemas al reencontrarse con su pasado, ya que Espe Pizarro es uno de los mayores activos blanquiazules en un partido en Riazor que llega en casa tras la estela de la buena entrada frente al Barcelona. La uruguaya ha dado un paso adelante en la segunda vuelta y será la mayor amenaza en un equipo con ella, Ainhoa, Marisa, Olaya o Paula Gutiérrez en zonas ofensivas y creativas.

Fran Alonso, a pesar de que el grupo otea el descenso con prismático, no quiere relajaciones y pretende amarrar en breve otro año más en la máxima categoría. "Nuestro objetivo número uno es conseguir esa salvación matemática lo antes posible. Contra un rival directo como el Eibar, esos tres puntos son vitales. Tenemos muchos alicientes diferentes para dar nuestra mejor versión enfrente de nuestra afición", razona para darle un poco de pespectiva al momento: "Yo vine aquí con el equipo en descenso directo. Era muy difícil lo que conseguimos. Sufrimos muchísimo, lo pasamos muy mal. Con mucho trabajo, con mucho esfuerzo por parte de todo el grupo. Este año teníamos muy claro que no sufrir era la prioridad número uno. Hasta que no esté conseguido matemáticamente, nunca nos vamos a relajar. Aún así, uno de mis valores personales y los valores del equipo son el crecimiento constante. Tiene que mejorar constantemente, independientemente de la clasificación en la tabla. Somos exigentes, apretamos mucho".

La grada de Riazor

Al técnico le preocupa la asistencia en Riazor y el calor de la grada: "Después de una derrota, les necesitamos más que nunca. En el último partido (ante el Barcelona), el equipo lo dio todo, jugamos bien, teniendo en cuenta la diferencia de potencial de las dos plantillas. Tuvimos nuestras ocasiones y les costó mucho hacernos daño. Una parte clave de esa gran actuación fue el apoyo de nuestra afición durante todo el partido. Les animaría a que vengan, a que nos apoyen, porque este partido es para nosotras una de esas finales que nos quedan".

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