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Así fue el recibimiento del Dépor ante el Málaga: Una previa bañada por el sol y el color blanquiazul

El autobús del club modificó su ruta habitual y entró por la rotonda del pavo real a indicación de los Cuerpos de Seguridad del Estado

Las bengalas estaban prohibidas

Xane Silveira

Xane Silveira

A Coruña

El Deportivo y el deportivismo se han focalizado en las últimas finales que, aguardan, marcarán el ascenso a Primera División esta temporada. Tras el recibimiento realizado ante el Real Zaragoza, el cuadro coruñés repitió experiencia, en una jornada soleada y con un tiempo magnífico que acompañó en una de esas previas de Riazor que son envidia nacional. El autobús del club, con la plantilla y a Antonio Hidalgo a la cabeza, arribó a falta de hora y media para el encuentro. Diego Villares, el primero en salir, esta vez en una expedición en la que también estuvo, con muletas, David Mella.

Álvaro y Madi, una pareja del Dépor y del Málaga en Riazor

Xane Silveira

No hubo bengalas, como en la anterior ocasión. Al tratarse de un partido de alto riesgo el dispositivo policial prohibía el uso. Además, la ruta fue diferente. A diferencia de las habituales magnas estampas por el paseo Marítimo de A Coruña, el autobús que transportaba al equipo blanquiazul entró por la rotonda del pavo real, en una decisión tomada por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que controlaron en todo momento la situación con un vallado perimetral bien amplio que alejó algo más de lo habitual a la afición de los futbolistas.

Manuel Murguía, una vez más, no dio abasto para acoger a toda la gente que se acercó y que, desde dos horas antes, ya había cogido sitio para recibir a su equipo. Lo disfrutaron los futbolistas. La conjura, de nuevo, era total, así como el optimismo de la afición, que no hablaba de otra cosa en la previa que de ascender por la vía directa a la máxima categoría nacional.

Como en cada jornada, quedó espacio para las pequeñas historias, como la de Álvaro y Madi. Él, de Villalba; y ella, de Málaga. Ambos acudieron desde Madrid a animar a sus respectivos equipos. Juntos, pero durante 90 minutos enfrentados. O Tarsila y sus nietos, que asisten en familia al estadio de Riazor, y aguardaron pacientes en primera fila la llegada del Deportivo a un partido clave.

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