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Deportivo

La generación del Deportivo que no se cansa de ganar relanza al Fabril a Primera RFEF: «Lo tienen todo»

Noé Carrillo, Dani Estévez o Manu Ferreiro son los vértices de un grupo de futbolistas, nacidos 2006, que han acumulado todos los títulos desde los primeros pasos de su formación y que ahora han impulsado al filial

Deportivo campeón cadete en 2022, con Guerrero, Estévez y Ferreiro en primera fila

Deportivo campeón cadete en 2022, con Guerrero, Estévez y Ferreiro en primera fila / RCD

Carlos Miranda

Carlos Miranda

A Coruña

Cuando Noé Carrillo, Dani Estévez, Manu Ferreiro, Héctor Areosa o Hugo Torres se dispusieron a celebrar con el fondo de Riazor o se abrazaron, unas horas después, con el empate del Oviedo que llevaba al Fabril a Primera RFEF, sintieron una sensación familiar. Otra vez. Era justo lo que habían hecho en infantiles, en cadetes, en juveniles, con la selección galega... Ahora con el Fabril. Ganar, festejar, traducir en hábito victorioso ese gen competitivo que siempre les ha acompañado. "Esa generación de 2006 para mí lo combina todo", apunta Darío Cotelo, quien los dirigió en varias fases de su formación en Abegondo, también en uno de esos triunfos en 2022, cuando doblegaron al Celta en la final cadete de Galicia en Arzúa. "Son unos chicos que llevan mucho tiempo jugando juntos, tienen familias estructuradas, son muy profesionales, alguno es superdotado... Tienen mucha hambre, energía, saben competir y nunca se ponen nerviosos. Llegarán o no, pero así es más fácil entrenarlos", razona un técnico que, además de a estos cinco exponentes, también tuvo a sus órdenes en esa generación a futbolistas como Adrián Guerrero, aun del Dépor y cedido en el Ourense CF, o Yago Moreira, Lucas Taibo o Javier Oreiro, en las canteras de Villarreal, Sporting de Portugal y Betis, respectivamente. Un palmarés que redondean algunos de ellos con el campeonato de España de selecciones autonómicas logrado en 2022 en una selección en la que estaba Samu (2007) de refuerzo, pero en la que no se encontraba Noé Carrillo, de maduración tardía.

El Juvenil A celebra su triunfo en Riazor el pasado domingo. |  Casteleiro/Roller Agencia

El Juvenil A celebra su triunfo en Riazor el pasado domingo. / | Casteleiro/Roller Agencia

"Conmigo jugaba Dani Estévez de 6 y por delante Noé Carrillo y Manu Ferreiro. Este año llegaron a estar algunos partidos juntos, no muchos, pero se nota que se conocen muchísimo", relata de ese trío que era uno de los epicentros del talento de una generación que sigue la estela de la exitosa de 2003, campeona de España juvenil. "Noé tiene conducción y es un ganador de duelos; Manu (Ferreiro) es trabajador y cuenta con un gran golpeo; y Dani (Estévez) tiene una facilidad enorme para entender el juego. Siempre han sido muy complementarios", cuenta de los vértices de un grupo especial: "Debí dirigirlos en 100 partidos y solo perdimos dos. Lo ganábamos todos. Y luego los ponías a competir con Madrid, Barcelona o Sporting de Portugal y siempre respondían. Lo llevan dentro". Esa competitividad les lleva incluso a adquirir hábitos impensables en adolescentes: "Me he llegado a encontrar a alguno, con quince años, en una tarde de verano y decirme a las seis de la tarde que debía marcharse porque tenía que ir a un entrenamiento personalizado".

Noé Carrillo y Dani Estévez, esta temporada con el Fabril ante el Coruxo.

Noé Carrillo y Dani Estévez, esta temporada con el Fabril ante el Coruxo. / Carlos Pardellas

El siguiente escalón será aún más exigente para un grupo que tiene jugadores nacidos en 2003 y 2008, un amplio abanico que Cotelo ve listo para afrontar el salto a Primera RFEF. "Fue el mejor equipo de largo de la categoría. Con lo que tienen ya les da para competir y si a eso les sumas a todos los futbolistas que tienen cedidos en la categoría... Kevin Sánchez, Diego Gómez, Rubén López, Adrián Guerrero, Martín Ochoa...", cuenta un entrenador que considera que no hay que sentirse inferior a nadie, ni siquiera al vecino del sur que lleva años asentado en la categoría y pelea en los puestos altos: "A esa generación del Celta les ganábamos, están preparados, aunque tampoco hay que obsesionarse con la clasificación, porque lo importante es formar futbolistas y dejarles la puerta entreabierta del primer equipo", apunta con los casos de Bil Nsongo y Noé Carrillo como paradigma.

Elogio al jefe técnico

Manuel Pablo y Juan Villamisar son las piezas que hacen que todo encaje y que el nivel del grupo crezca de manera exponencial. "Muestran lo importante que es formar y también conseguir resultados. Los han hecho mejores jugadores y los han enganchado a todos. Uno de los ejemplos es Domínguez, al que han convertido en un jugador top de Segunda RFEF tras venir de una cesión en el Betanzos", apunta un director deportivo y exentrenador que cree que, en un futuro, hay que tener la mente abierta para recuperar a algún talento que en su día decidió marcharse y que puede elevar el nivel del grupo, como es el caso de Lucas Taibo o Javier Oreiro.

Manu Ferreiro y Dani Estévez festejan a la izquierda un gol del lucense a la Sarriana con Noé Carrillo en el grupo.

Manu Ferreiro y Dani Estévez festejan a la izquierda un gol del lucense a la Sarriana con Noé Carrillo en el grupo. / Iago Lopez

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