Fútbol | Deportivo
3-1 | El Dépor se divierte a pesar de los sustos
Remonta en la segunda parte contra el Mirandés con los tantos de Soriano, Yeremay y Bil tras un error de Ferllo antes del descanso | El meta se redime en el tramo final y el equipo continúa en puestos de ascenso directo

Mario Soriano celebra su gol al Mirandés / CARLOS PARDELLAS

Incluso en las noches que pueden parecer plácidas, el Deportivo tiene que andarse con pies de plomo para evitar que los sustos le arruinen la fiesta a la afición en Riazor. El conjunto blanquiazul venció al Mirandés (3-1) y convenció con un juego fluido, pero necesitó pasar por el purgatorio tras un penalti infantil de Ferllo, que se marchó al descanso como un demonio y terminó el partido como un santo al detener otra pena máxima. Por el camino, Soriano, Yeremay y Bil Nsongo encarrilaron un partido notable ante un rival con muchas debilidades.
El Deportivo gastó toda la pólvora de la primera parte en los fuegos de artificio que sorprendieron desde la cubierta de Riazor minutos antes de poner el balón a rodar. Los de Antonio Hidalgo salieron al verde a gustarse, a confirmar que el sinsabor de Huesca fue solo un alto en el camino. Con Yeremay gustándose a base de taconazos y de caños, con Riki y Soriano manejando los hilos y con Altimira percutiendo sin pedirle pedir permiso a Medrano ni a El Jebari, el Dépor salió a mandar. Fluía el juego, las transiciones transmitían peligro y era cuestión de tiempo que el veneno comenzase a infectar la portería de Juanpa.
Altimira fue el primero en probar suerte, con un tiro desde la frontal que se marchó por encima del larguero. El gol pudo llegar en una jugada de abecedario. Bil controló de espaldas a portería en el medio campo, Yeremay cabalgó hasta el área y el lateral, reconvertido en extremo, cruzó demasiado su disparo ante el meta. Luismi también pudo decantar el duelo poco después, cuando Soriano leyó a la perfección su desmarque en diagonal, pero la vaselina del gaditano no encontró la portería del Mirandés. El propio Bil, laborioso en sus tareas, tampoco encontró puntería al armar la pierna.

Deportivo - Mirandes / CARLOS PARDELLAS
Disfrutaba Riazor, dando por sentado que el gol era cuestión de tiempo y sin temer los contados ataques de los jabatos, que se animaron al filo de la media hora. Javi Hernández obligó a volar a Ferllo con un disparo que buscaba la escuadra y terminó en córner. En la contra tras el saque de esquina llegó a ver portería el Dépor, cuando Yeremay corrió a la espalda de la defensa para asistir a placer a Bil, pero partía de fuera de juego y la acción no sirvió de nada. El intercambio de golpes lo finalizó Unax del Cura con al mandar un balón mal despejado de Loureiro directo a la cepa del poste.
El Dépor pareció recuperar la compostura tras el caos, pero no vio venir el tiro en el pie que se pegó Álvaro Ferllo. El portero se confió al recibir un balón sin complicación en el balcón de su área y no vio a Unax correr, robarle la cartera y encarar la portería. Le derribó, cometió un penalti clamoroso y dio gracias por ver solo una amarilla. El Mirandés pedía con razón la expulsión, pero se contentó con ver a Carlos Fernández marcar desde los once metros en la que fue su casa (0-1). El andaluz pudo doblar la renta con un remate de cabeza que se estrelló en el larguero en la última jugada del primer acto.
Segunda parte
La sinfonía de viento de Riazor camino de los vestuarios pareció surtir efecto nada más regresar al terreno de juego para iniciar un segundo tiempo en el que la remontada era una misión irrenunciable. Dos centros, de Altimira y Ximo, dieron alimentaron las ilusiones de un Dépor que, por contra, encontró el gol en el carril central. Altimira le cedió el balón a Soriano en la mitad del campo rival y el madrileño, aprovechando un gran arrastre de Bil, condujo en diagonal hasta plantarse en el área para batir a Juanpa con un zurdazo raso (1-1).

Deportivo - Mirandés / Carlos Pardellas
Rugía Riazor pidiéndole más a su equipo y el Dépor cumplió las órdenes de la parroquia blanquiazul de inmediato. Altimira cayó al intentar quebrar a Medrano entrando al área y Moreno Aragón señaló el punto de penalti. Necesitó una visita a la pantalla del VAR para revisar la acción, pero no cambió su veredicto y le dio la oportunidad de Yeremay de hacer lo que mejor sabe. El canario acarició la pelota para fijarle en el punto de penalti poco antes de engañar por completo al portero establecer el 2-1.
Poco menos de un cuarto de hora necesitó el Dépor para remontar, pero no mutó su actitud con el marcador a favor. Fruto de ello llegó la sentencia. Yeremay cabalgó con potencia por su costado izquierdo y le sirvió un caramelo raso a Bil, que lo degustó en el corazón del área antes de incrustarlo en el fondo de la red y regalarle a la parroquia herculina una de sus piruetas mientras festejaba el 3-1.
Todavía quedaban un par de sustos en el último cuarto de hora y, sobre todo, en el tiempo de descuento. Ferllo sacó una gran mano a un disparo a bocajarro de Unax y, en el rechace, Altimira cometió penalti sobre Pablo Pérez. Con lírica, el guardameta se redimió del error de la primera parte. Adivinó el lanzamiento de Javi Hernández permitió a Riazor cantar, soñar y divertirse. 3-1 y un partido menos para acariciar la gran meta de Primera División.
- 0-1 | Deportivo - Andorra, en directo hoy: partido de la Liga Hypermotion en vivo | Descanso
- Fin a 60 años de banca en la calle Orillamar de A Coruña: el Santander cierra las oficinas que empezaron con el Pastor
- Las cuentas del Deportivo para ascender a Primera División: podría sobrarle una jornada
- La alcaldesa Inés Rey envía una carta al subdelegado del Gobierno en A Coruña para 'exigirle explicaciones' por los controles policiales del Deportivo-Andorra
- Oleiros se queda sin casetas para los socorristas en las playas de Mera, Espiñeiro y Naval
- RC Deportivo - Andorra FC: Riazor busca el primer jaque al ascenso
- 2-1 | El Deportivo se abraza al fuego de Primera División
- Metrovacesa reclama al Ayuntamiento de A Coruña un pacto político como el del parque del Agra para construir en As Percebeiras