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Segunda División

Las lecciones aprendidas de un Deportivo que sale reforzado de una montaña rusa

El equipo blanquiazul estuvo a punto de pagar caros varios despistes

Yeremay-Bil, una pareja que ya produce cifras

La medular, la única duda para el decisivo duelo ante el Burgos

Bil y Yeremay celebran el tanto del delantero camerunés

Bil y Yeremay celebran el tanto del delantero camerunés / CARLOS PARDELLAS

Xane Silveira

Xane Silveira

A Coruña

El Deportivo salió vencedor de una noche de emociones fuertes que debe servir como lección para el tramo final de la temporada. Se juega mucho el equipo de Antonio Hidalgo. Tanto, que cada error cuesta el doble de caro. El partido pudo haber cambiado con el penalti de Álvaro Ferllo, en una cadena de errores trágicos que debe evitar en el futuro el equipo coruñés. Todo lo compensó la pegada de la segunda mitad, también un primer tiempo en el que el Mirandés golpeó dos veces la madera, y los blanquiazules erraron demasiadas ocasiones claras. Una para fallar, una para aprender.

"En el descanso hablamos de mantener el orden y tener más pausa en el campo rival y en la segunda mitad estuvimos más cómodos", expresó Antonio Hidalgo tras acabar un encuentro con tramos muy distintos. El Deportivo mostró los colmillos durante media hora de dominio aplastante. Generó ocasiones más que suficientes para ponerse por delante, doblegó a un estirado y valiente Mirandés, y encontró un contexto ideal para que aflorase el talento individual de sus jugadores. Sin embargo, Adrià Altimira, Luismi Cruz y Bil Nsongo, que tuvieron una clara cada uno, carecieron de esa efectividad y contundencia en áreas que pidió su técnico en la previa. Antes del descanso, los coruñeses estuvieron a punto de meterse en un buen lío, con dos balones a la madera y un penalti que acabó en amarilla.

El Deportivo eléctrico es vulnerable cuando se desconecta

Antonio Hidalgo apostó por un 5-3-2 en el que Ximo Navarro voló en el subcarril derecho. Las internadas del defensa de Guadahortuna causaron muchos problemas en un Mirandés que se estiró y se sintió, durante momentos, desbordado en el intercambio de golpes. El técnico catalán ha ido variando su sistema a lo largo de las últimas semanas, pero el lunes, con Luismi Cruz tirado a la derecha, apostó por lo que más confía, con un bloque medio-alto que aguardó a que el Mirandés llegase una zona intermedia del campo para empezar a apretar. Ahí, Yeremay y Bil Nsongo estuvieron liberados, y con balón el Dépor conectó con facilidad entre líneas. Destacó, además, la capacidad para atacar la profundidad durante algunos tramos de la primera parte en los que el Mirandés estaba echado hacia adelante.

Sin embargo, en el debe deportivista queda la desconexión posterior al gol anulado a Bil Nsongo. Las emociones invadieron a un equipo que dejó de juntarse con la misma naturalidad, y dio vida a un Mirandés que anotó un gol y rozó más. "A partir del penalti y de su gol, pudo pasar cualquier cosa, los últimos minutos de la primera parte fueron demasiado abiertos", razonó Hidalgo postpartido, sabedor de que ese tiempo final fue algo más que un susto.

Deportivo - Mirandés

Deportivo - Mirandés / Carlos Pardellas

Bil y Yeremay ya cotizan al alza

El Deportivo sobrevivió a su versión más sombría. Evitó pagar un precio alto a una desconexión que no se podrá permitir en El Plantío este sábado, ante uno de los equipos más regulares del campeonato. Reactivó su mejor juego y Mario Soriano equilibró la contienda. Pero, más allá del juego colectivo, Antonio Hidalgo probó, por fin y durante 75 minutos, una pareja en la que tiene muchas esperanzas depositadas. Ante el Huesca fueron los dinamizadores del encuentro, y este lunes, Bil y Yeremay empezaron a aportar sus primeros números como pareja de baile. Son tan complementarios que estaban condenados a entenderse.

El canario asistió al camerunés a la media hora. Lo anuló el colegiado, pero tiempo después, el de Yaoundé recogió otro regalo del 10, e hizo buena una entrega en la frontal con un remate de primeras todavía mejor. El zurdazo de Bil Nsongo, su tercera diana con el primer equipo, vale oro por el cómo. El canario genera mucho, pero no siempre ha estado acompañado de un ariete que pueda aprovechar eso en el interior del área. El 32, un rematador puro, parece destinado a hacerlo. No solo cerca del gol, también fuera del área, el juego aéreo y de espaldas del fabrilista complementan las características de Yeremay.

Yeremay y Bil festejan el gol

Yeremay y Bil festejan el gol / CARLOS PARDELLAS

Villares o Riki, la única duda en el once ideal

El regreso de Lucas Noubi a la titularidad y, en especial, la vuelta de Yeremay Hernández tras muchas semanas disputando tramos de media hora, cierran dos de las tres vacantes que tiene el once ideal de Antonio Hidalgo. El técnico de Canovelles tiene una estructura muy sólida, aunque siempre toca uno o dos nombres por el camino. De cara al sábado en El Plantío, todas las plazas parecen ocupadas, excepto la del acompañante de Mario Soriano.

Riki Rodríguez firmó un buen partido. Se marchó con un 91% de precisión en el pase tras acertar 39 de 43 intentos y realizó dos pases clave (envíos que preceden a tiro o remate). Solo Mario y los centrales Loureiro, Noubi y Cabello realizaron más envíos que el asturiano. No obstante, la figura de Diego Villares siempre ha sido capital. Es uno de los jugadores con más minutos disputados, 2134, lo que representa un 74% del total. Ante el Málaga, en el último enfrentamiento directo, el de Samarugo fue el elegido. Entre ambos, salvo que sustituyese a Luismi para tener un centro del campo más sólido, renunciando a opciones ofensivas, estará la gran duda para visitar El Plantío.

Riki controla una pelota durante el partido de este fin de semana

Riki controla una pelota durante un partido / Fernando Fernandez

Riazor equipara sus números de visitante y de local

El equipo blanquiazul es el mejor visitante de la categoría, con 32 puntos logrados. Una cifra que, hasta la fecha, siempre había estado por encima de los números en Riazor. La comunión entre la grada y el equipo es total y en las últimas jornadas está siendo una constante. Desde la derrota contra el Granada, el Dépor suma tres victorias y un empate, lo que le ha permitido equiparar sus datos.

Riazor todavía está lejos de los mejores registros de la competición. Hasta nueve equipos han conseguido más en sus respectivos feudos. Sin embargo, por primera vez en muchos meses esta campaña, el Dépor suma lo mismo en casa que fuera, lo que le permite ocupar una segunda plaza que, a día de hoy, da acceso a los blanquiazules a Primera División.

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