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Deportivo

Dani Rodríguez: "Valerón nos sorprendía a todos, era capaz de convertir un mal pase en un pase perfecto"

El betanceiro compaginó el Fabril con entrenamientos del primer equipo durante varias temporadas entre 2008 y 2011

Dani Rodríguez, durante su etapa en el Deportivo

Dani Rodríguez, durante su etapa en el Deportivo / Fran Martínez

Xane Silveira

Xane Silveira

A Coruña

Dani Rodríguez (Betanzos, 1988), en una entrevista con LA OPINIÓN en la que repasa su carrera, su paso la cantera del Deportivo, o su etapa en el Mallorca, recuerda a Juan Carlos Valerón, el futbolista que más le sorprendió cuando entrenaba con el primer equipo blanquiazul. Por su magia, por su calidad, por su capacidad diferencial, el flaco sorprendía a todos.

En aquella época no había muchas oportunidades para la cantera.

Era otra época. Es verdad que, por suerte para los chavales jóvenes, hemos visto que han confiado en los últimos años en ellos. Lo vemos en las súper estrellas, como Lamine Yamal, u otros muchos que son muy jóvenes y están capacitados para hacer cosas importantes en sus equipos. Eso favorece la apuesta. Antes era diferente, tenías que demostrar durante mucho tiempo en el filial, era más difícil que confiaran en ti, creían que un equipo más veterano era mejor.

¿Qué jugadores le sorprendían cuando subía a entrenar con el primer equipo?

Valerón nos sorprendía a todos, porque era capaz de convertir un mal pase en un pase perfecto. Yo me quedó con el ritmo que había. El ritmo de balón que existía. Cuando acababan los entrenamientos, yo acababa reventado, y ellos prácticamente sin sudar. Estaban acostumbrados a ese ritmo de balón, y nosotros veníamos de abajo, del filial, y no estabas acostumbrado a que fuera tan rápido. Había grandísimos jugadores. Valerón marcaba la diferencia en cuanto a talento, pero había muy buenos jugadores en aquella época.

Dani Rodríguez, durante un partido con el Leganés ante el Eibar

Dani Rodríguez, durante un partido con el Leganés ante el Eibar / LaLiga

La espinita de su salida

¿Le quedó la espinita de no haberse quedado? El año que usted sale es justo el que se desciende a Segunda División.

Sí, claro que sí. Pero de haberme quedado no, yo por mí me quedaba (risas). No confiaron en mí, pero ya te digo, en ese momento decidieron eso porque tenían la exigencia de volver a subir. Confiaban más en otro tipo de jugador más veterano. Yo empecé otro camino del que estoy muy orgulloso. Como deportivista, después de tantos años, sí te queda esa espinita de haber podido jugar en el Deportivo en el primer equipo.

Dos figuras claves en su carrera

Hablaba antes de su camino, con muchos baches. Se cruzó con José Manuel Aira. ¿Qué importancia le dio a aquella etapa en el Racing después vivir una situación muy dura en el Conquense?

Muchísima. Después de tantos años lo considero y aun amigo. Es uno de los entrenadores que más importancia tuvo para que me volviese a enganchar al fútbol profesional. Luego volvió a confiar en mí en el Albacete. Aquello me cambió la vida, subimos a Segunda, y ahí empezó una etapa ya en el fútbol profesional que creo que no desperdicié y aproveché al máximo.

Cuando era benjamín, coincidió con Óscar Gilsanz, quien se lo sube después a infantil sin tener la edad. ¿Qué recuerda de aquellos comienzos?

Óscar es muy importante. Cuando tienes tu primer entrenador en el fútbol, cuando eres pequeñito, que sea un buen técnico, que le guste enseñar, es fundamental. Yo tuve la suerte de que Óscar me enseñó que el fútbol no solo era lo que hacías en la calle, sino también a entender el juego, a posicionarte... me enamoró del fútbol. Me enamoró su manera de entrenar. Que haya podido dirigir al equipo de su vida, al club su corazón... estábamos todos muy contentos de verlo ahí.

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