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Fútbol | Deportivo

Ocho minutos de misterio y once metros de éxtasis en Riazor

Álvaro Ferllo atajó su segundo penalti consecutivo en Riazor para salvar los tres puntos tras una polémica intervención del VAR en el tiempo de descuento

Altimira, Villares y Noubi celebran la parada del Ferllo en el penalti de Diawara.

Altimira, Villares y Noubi celebran la parada del Ferllo en el penalti de Diawara. / Carlos Pardellas

Daniel Abelenda Lado

Daniel Abelenda Lado

A Coruña

Cuando el reloj de Riazor marcaba el tercer minuto del tiempo añadido, el árbitro se llevó la mano a la oreja, los murmullos comenzaron a poblar las gradas preguntándose cuál era la infracción a revisar. Cinco minutos más tarde, la lluvia atronadora de silbidos acompañó a Alejandro Ojaos Varela mientras se acercaba, por fin, al monitor a revisar una jugada que no dejaba de ofrecer dudas. Una mano de Eddahchouri mientras se giraba para perseguir un balón rechazado tras un balón al área. Sin mirar a la pelota, tan solo gesticulando para iniciar una carrera.

Cinco minutos de espera y otro par de revisión, repasando varias tomas, fotograma a fotograma, e, incluso, rebobinando la acción, remataron con un dedo índice señalando la pena máxima. Para entonces, el minutero superaba el centenar. Y acabó convirtiéndose en más de media prórroga.

A esa dilatación del tiempo contribuyeron los juegos mentales de un Álvaro Ferllo que cargó sobre sus hombres la responsabilidad de guardar el 2-1. Gesticuló, le susurró en el oído a Diawara y se ganó la amarilla por retrasar el lanzamiento. Por las triquiñuelas o por los reflejos, el meta riojano adivinó las intenciones de su contrincante. Un disparo a media altura, sin decantarse por ningún palo, se durmió mansamente en sus manos. Segunda jornada consecutiva en Riazor que acaba con una pena máxima en sus manos. Ocho minutos de misterio que acabaron en una liberación de adrenalina blanquiazul. En el campo y en la grada.

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