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Deportivo

Diego Villares, un capitán bicentenario en el Deportivo: "Su mejor virtud es que cada día es mejor"

Simón Lamas y Óscar Gilsanz valoran la evolución del centrocampista de Samarugo, capitán blanquiazul, cinco años después de su llegada al primer equipo

"Es un chico tranquilo, muy inteligente, sabe medir muy bien lo que tiene que decir", destaca el betanceiro

"Es una persona humilde, trabajadora, con una familia que le aportó unos valores ideales", expresa el entrenador del Bergantiños

Diego Villares celebra en Riazor el ascenso a Segunda División

Diego Villares celebra en Riazor el ascenso a Segunda División / Carlos Pardellas

Xane Silveira

Xane Silveira

A Coruña

Irrumpió cuando nadie lo esperaba, se ganó el cariño de Riazor en el momento social y deportivo más delicado, y un lustro después ha cumplido 200 partidos convertido en capitán blanquiazul. Diego Villares es el protagonista de una historia de crecimiento y evolución. De romper expectativas y falsos mitos. De no dejar nunca de creer y crecer. Un hombre de liderazgo tranquilo. Un "ejemplo" para todos los que vienen por detrás. Bicentenario, tras vivir toda la etapa del club en la tercera categoría y, ahora, afianzado en la primera plantilla como una figura importante en la pelea por ascender a Primera División. "Él es capaz de ser cada día mejor, de ir adaptándose y ser siempre una mejor versión de sí misma. Es su mejor virtud, a diferencia de otros futbolistas que, desde el punto de partida de Diego, no podrían llegar", remarca su exentrenador Óscar Gilsanz.

Diego Villares cumplió el pasado viernes 200 partidos. Se estrenó en Coruxo, de la mano de Rubén de la Barrera, un siete de febrero de 2021, después de un invierno muy duro para un Deportivo que perdió la opción de luchar por regresar a Segunda División. Sin fichajes, el club apostó por él y por Rayco. En su caso, superaba los 23 años y no había camino de retorno hacia el Fabril. Llevaba tres campañas en el club, tras haber aterrizado en el filial en 2018, pero de por medio había regresado al Racing Villalbés en calidad de cedido para recuperar la confianza. "Él tenía opciones de Segunda B. Optó por volver a casa, a un entorno de confianza. Ayudó mucho a hacer una gran temporada y marcó diferencias", recuerda Simón Lamas, otra de las figuras clave en su camino. Se conocen desde que el de Samarugo daba sus primeros pasos en el fútbol 11, con el actual entrenador del Bergantiños como coordinador. Tiempo después, sería su técnico en el que juvenil: "Como persona no hubo una gran evolución. Siempre fue un chico muy callado como futbolista; muy extrovertido fuera del campo, pero dentro mostraba la autoridad y personalidad que muestra ahora, no de palabra, sino liderando con el ejemplo y con el saber estar".

Villares es de la escuela de Álex Bergantiños. En el 8 blanquiazul hay muchas semejanzas con el de la Sagrada Familia. Fue su maestro y en su capitanía es indiscutible su influencia. "Es un chico tranquilo, muy inteligente, sabe medir muy bien lo que tiene que decir como capitán. Es un liderazgo tranquilo. El tiempo que coincidieron le valió para aprender muchas cosas de lo que a Álex le tocó vivir y, sobre todo, cómo respondía a todos los problemas", explica Óscar Gilsanz, quien, en su día, subía al Diego juvenil al Racing Villalbés de Tercera División.

Diego Villares, junto a Rubén de la Barrera, el técnico con el que debutó en 2021

Diego Villares, junto a Rubén de la Barrera, el técnico con el que debutó en 2021 / Casteleiro/Roller Agencia

Una irrupción difícil de prever

Simón Lamas entrenaba al juvenil cuando Óscar Gilsanz hacía lo propio con el Racing Villalbés de Tercera. "Empezó como 6 u 8 en infantiles, con el paso de los años adelantó su posición porque físicamente tenía capacidad para llegar bien, desbordar y hacer gol. Mediapunta, banda izquierda... era una categoría en la que podía marcar diferencias físicas, y en la presión era muy capaz de ganar duelos y apretar", recuerda Lamas, quien destaca, por encima de todo, su "capacidad de adaptación", su "entendimiento del juego", y la facilidad para "tomar las mejores decisiones".

Quién les diría entonces que tiempo después sería el capitán de un Dépor que lucha por regresar a la élite. Cuando alternaba el juvenil con el primer equipo en A Magdalena, Gilsanz y Lamas se "dieron cuenta" de que podía tener recorrido en el fútbol: "Era capaz de tomar continuadamente las mejores decisiones, de jugar a un ritmo muy alto... pensamos que podría llegar a jugar, pero en ningún caso a ser capitán de un Dépor que pelea por subir a Primera. Eso estaba muy lejos".

Diego Villares, durante un partido con el Fabril

Diego Villares, durante un partido con el Fabril / RCD

Gilsanz recuerda a aquel primer Villares. Un jugador que "era mejor cada día que pasaba", con una evolución continua semanal y una "gran capacidad para asimilar conceptos y adaptarse al juego": "Su mejor virtud es que cada día es mejor". No obstante, la distancia con la actualidad era muy alta. "Cada uno diseña su camino. Esa continua progresión le permitió "adelantar" a otros jugadores que, a priori, podían tener un mayor potencial. "Es un proceso que no hay que desestimar y, sobre todo, tener ilusión y ganas de llegar y poner todo de tu parte".

Lamas destaca, también, su educación y su entorno como elementos claves en la evolución del centrocampista: "Es una persona humilde, trabajadora, con una familia que le aportó unos valores ideales. Es agradecido con lo que le rodea, y un claro ejemplo". A lo que añade que, cuando era juvenil y bajaba del primer equipo, "nunca ponía una mala cara".

Diego Villares, durante un partido ante el Racing de Ferrol

Diego Villares, durante un partido ante el Racing de Ferrol / ARCAY/ROLLER AGENCIA

Villares y un futuro en Primera División

El crecimiento de Diego Villares ha ido acompañado de la llegada y salida de un buen puñado de jugadores en su posición. El Dépor ha crecido, se ha reforzado, pero el de Samarugo siempre se ha sostenido como una figura importante. Esta temporada, pese a las llegadas de José Gragera o Riki Rodríguez, el 8 suma 2153 minutos disputados. Solo Mario Soriano, entre los centrocampistas, le supera, y es el sexto jugador con mayor minutaje del equipo. "Adaptación, inteligente táctica, capacidad para rendir en distintas posiciones y roles... es una persona que siempre suma", remarca Lamas, quien le ve futuro en el proyecto en caso de ascenso: "Con un rol más o menos secundario, es un jugador que deberá estar. En un proyecto a medio plazo, en una plantilla de Primera, Villares podría tener un rol importante, en cuanto a vestuario, en cuanto a guiar... los equipos necesitan esa idiosincrasia y sentimiento de pertenencia".

Óscar Gilsanz cree que, en caso de ascenso, Diego Villares volverá a quemar etapas y se adaptará a la exigencia: "No tengo ninguna duda de que se adaptará y seguirá siendo un jugador importante para el futuro en Primera División. Ninguna duda".

Diego Villares protesta una acción del partido. |  Carlos Pardellas

Diego Villares, esta temporada, como capitán / Carlos Pardellas

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