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Deportivo

De dormir en el coche a hacer 14 horas en bus, las locuras de los aficionados del Deportivo por estar en Riazor ante el Andorra: "Hemos comido mucha mierda"

Brais Barrán, Lucía García y Ana Guerra cuentan la historia de su peregrinación a A Coruña este fin de semana en un partido clave que "nadie se quiere perder"

"En esta jornada se va a dirimir mucho de lo que suceda en el final", explica la presidenta de la peña deportivista de Chamberí de Madrid

Ana Guerra (arriba), Brais y sus amigos (abajo) y Lucía y su padre (derecha) en distintos desplazamientos este curso

Ana Guerra (arriba), Brais y sus amigos (abajo) y Lucía y su padre (derecha) en distintos desplazamientos este curso / Cedidas

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Xane Silveira

Xane Silveira

A Coruña

Riazor se prepara para vivir una de las mayores fiestas de la temporada. El Deportivo se juega gran parte de su ascenso directo ante el Andorra este fin de semana, y nadie se quiere perder el partido. No queda, desde hace tiempo, más papel que el que liberan los socios en pequeños frascos. El estadio blanquiazul estará lleno, y no solo de aficionados de la ciudad o la comunidad. Muchos, como cada fin de semana, se desplazarán desde distintos puntos de la geografía nacional para apoyar a su equipo. Granada, Madrid, Barcelona, Valladolid, el País Vasco... e incluso el extranjero. Son muchos los que recorren cientos de kilómetros con tal de apoyar a su equipo. "Yo hago 14 horas y media en autobús. Me conozco el camino de memoria", explica Brais Barrán, un seguidor afincado en Granada por estudios que no faltará.

Cómo explicar actos que se escapan del raciocinio. A la lógica. El fútbol convierte cada semana en normal aquello que, sin una instantánea que lo demuestre, sería imposible de creer. El Deportivo y su gente van contra las palabras, se afanan a la fe. Y no es un caso aislado, son decenas que cada jornada hacen esfuerzos inimaginables por estar ahí, apoyando a su equipo. Este fin de semana, con algo tan bonito en juego como el ascenso a Primera División, Riazor se convierte en un punto de peregrinaje. Lo es, por ejemplo, para Ana Guerra, presidenta de la peña Chamberí de Madrid. "Es un partido clave. En esta jornada se va a dirimir mucho lo que suceda en el final. Es un encuentro en el que todo el mundo quiere estar. Nosotros, en el bar, estamos teniendo un problema, en octubre cabemos todos, en mayo ya no", explica antes de coger un tren que le traiga junto a su pareja a A Coruña, previa parada en Catoira. En su caso, es una habitual en los desplazamientos, aunque bromea con que "bajó el pistón".

Ana Guerra, en Albacete, en uno de los desplazamientos de esta temporada

Ana Guerra, en Albacete, en uno de los desplazamientos de esta temporada / Cedida

Los hay quien elige el coche como medio de transporte y, a veces, incluso como colchón. Lucía García acudirá desde Valladolid con su padre Luis. El fútbol les une y, aunque ella es pucelana, ha heredado de su padre el sentimiento blanquiazul. "Somos de un pueblo de aquí, viajamos bastante, solemos hacer más de 20. Llevamos 22 y con estos tres que quedan serán 25", explica sobre su caso. "Siempre" viajan en coche y, aunque lo ideal es "coger una habitación", a veces no se puede. En esos casos, "al coche a dormir y ya está, como este fin de semana".

Ambos pertenecen a la peña deportivistas del Arlanzón. Aunque está a más de 120 kilómetros, acuden a la sede a ver muchos encuentros si no los pueden seguir en directo. "Desde que empezamos a viajar hemos conocido a mucha gente, sea de A Coruña o de fuera, y nos llevamos con otras pequeñas, siempre nos juntamos", explica sobre las experiencias que comparte con su padre, y añade: "Cuando uno es joven a veces no pasa mucho tiempo con su familia. Yo puedo hacerlo con mi padre. Lo pasamos muy bien".

Lucía, junto a su padre Luis, en un partido como visitante del Deportivo

Lucía, junto a su padre Luis, en un partido como visitante del Deportivo / Cedida

Seguir al Deportivo sin que importe el partido o el destino

Uno de los aficionados que más kilómetros hará para estar en su casa es Brais Barrán, un aficionado coruñés que está estudiando en Granada y, como ya hizo ante el Leganés, repetirá las 14 horas y media en autobús de trayecto para animar al Deportivo. Y el lunes, a clase "a las prácticas de tarde", después de arrancar a las 22.00 de A Coruña y dormir en el autobús. "Soy socio de toda la vida. Me he comido los cuatro años en Segunda B, todos los partidos, y este año me está dando rabia porque no paramos de ganar", bromea desde la distancia. En la ciudad se ha hecho socio de la peña Al Sur de Riazor, con sede en la ciudad nazarí, ha ido a todos los desplazamientos en tierras andaluzas y también estuvo presente en Burgos. La distancia no le para. "Yo sigo siendo socio. Subí para el partido ante el Málaga, no me lo podía perder, y fui a Burgos. Allí cumplí 20 años, fui con mis amigos, y dije: 'yo no me pierdo ni un partido más', y la semana siguiente fui al Leganés", relata.

En su caso, la pasión le viene de sangre: "Mi padrino y mi padre me han llevado toda la vida al fútbol. Me hicieron abonado desde siempre. Luego empecé a ir con amigos. Hemos comido mucha mierda, no nos ha tocado nada bueno". Brais representa a una generación que durante casi toda su vida solo vieron al Dépor perder. En 2024 pudieron celebrar, por fin, un triunfo como blanquiazules. Es algo que marca para siempre: "No soy ni de Madrid ni de Barça, solo del Dépor. Hay que apoyar al equipo de tu ciudad".

Brais, junto a sus amigos, en Burgos

Brais, junto a sus amigos, en Burgos / Cedida

Confianza y respeto con el Andorra

La semana, explica Ana Guerra, se ha hecho "muy larga", aunque esos "nervios bonitos de la inquietud" le dan sentido a todo: "¿Quién no hubiese firmado estar aquí así a principio de temporada?". La gente lleva "ocho años" esperando por regresar a Primera División. Un tiempo que se ha hecho "eterno", y más con los cuatro que el club pasó en la tercera categoría nacional. "Salir de ahí es muy complicado, y verte en estas... hay que darle el valor que tiene", explica.

El de este fin de semana no será un partido sencillo para el Deportivo. Lo saben los tres, que confían en que el conjunto coruñés pueda ganar y acercarse un poco más al ascenso a Primera División. "Va a ser complicado. Vienen de golear a Las Palmas, pero hay que creer en ello. Ojalá poder lograr el ascenso, y que sea en Valladolid, aquí en casa", añade Lucía, quien también estará la próxima semana animando al equipo en el José Zorrilla. No faltará tampoco Brais, quien ya tiene los billetes cogidos para la ida y la vuelta: "A Pucela salgo el sábado a la una y media de la madrugada, y de vuelta a las 22.00. Voy a ir pelado, pero a lo mejor no tengo ni que coger el tren de vuelta a Granada. Vienen varios amigos de Salamanca y Madrid. Si pasa (el ascenso) nos vamos para casa y buscamos la manera de llegar".

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