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Deportivo

Mario Soriano, de motor de juego a goleador inesperado

El del Andorra es el tercer tanto determinante que firma en la segunda vuelta, tras el del triunfo en San Sebastián y el del empate contra el Mirandés en Riazor

Mario Soriano celebra su gol contra el Andorra.

Mario Soriano celebra su gol contra el Andorra. / CARLOS PARDELLAS

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A Coruña

Cuando los planes se tuercen, los ojos de Riazor apuntan al centro del campo en busca de soluciones. Allí, sin excepción, Mario Soriano emerge como una figura salvadora a la que el deportivismo se aferra para caminar hacia la luz. Desde la medular, adelantado o en la base, el madrileño juega, ordena y comanda como si el césped coruñés fuese el patio de su casa, como si hubiese nacido para ser el Mesías que guíe al Deportivo de vuelta a Primera División. Cuanto más se acerca el objetivo, más galones asume. Sin presión, con personalidad y fútbol.

Su principal valor reside en su creatividad y no en su capacidad goleadora. Mario elabora para que otros anoten. Pero en la segunda vuelta, sus dianas han cobrado una especial relevancia. En los momentos delicados, no rehúye responsabilidades. Las asume y las abraza. Así, salvó tres puntos sobre la bocina contra el filial de la Real Sociedad para desatar la locura en una tarde gris. Tampoco le tembló el pulso contra el Mirandés, cuando firmó el 1-1 justo después del descanso para encarrilar la victoria en la segunda mitad. Y lo volvió a hacer este domingo, con un trallazo directo al alma del deportivismo que logró que Riazor recuperase la fe. Se acomodó, apuntó y ejecutó para que A Coruña mantenga más viva que nunca la llama del ascenso. Eddahchouri, con el segundo tanto, acaparó los focos finales, pero Mario, que terminó cargado y desfondado, se fue ovacionado por una afición que se sabe afortunada de tenerlo como líder y seguro de vida.

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