Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Fútbol | Deportivo

Mario Soriano lidera al Dépor en la mejor temporada de su carrera

Iguala con seis tantos y ocho asistencias las participaciones de gol que firmó en su último curso en Primera RFEF | Atrasó su posición al doble pivote sin sacrificar su aportación ofensiva

Mario Soriano festeja el gol del empate ante el Andorra en Riazor.

Mario Soriano festeja el gol del empate ante el Andorra en Riazor. / Carlos Pardellas

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Daniel Abelenda Lado

Daniel Abelenda Lado

A Coruña

No se equivocaba quien le puso a Mario Soriano el apodo de un villano de cómic. La sonrisa malévola con la que el centrocampista madrileño festeja cada uno de los golazos que firma con la camiseta del Deportivo es ya una seña de identidad de un futbolista que se ha convertido en una constante del juego más brillante del equipo, con el interludio de la excursión en Eibar hace dos campañas. El mediapunta, que llegó de la cantera del Atlético de Madrid, esperó con paciencia las oportunidades que le brindó Borja Jiménez y creció, a nivel físico y futbolístico, hasta convertirse en el motor de un equipo que está a una victoria de volver a Primera División. Se le pedía capacidad de gobernar los partidos y la encontró. Se le solicitaban, también, cifras para acompañar sus virtudes con balón. Y, con seis tantos y ocho asistencias en lo que va de curso, ya presume de tener los mejores guarismos de su toda su carrera.

En sus cinco años vinculado al Deportivo, primero a préstamo desde el conjunto rojiblanco y luego en propiedad, Mario y el equipo han tratado de acompasar sus ritmos. Entró poco a poco en los planes de Borja en la campaña 2021-22 para acabar haciéndose con un hueco preferencial en sus planes en la segunda mitad del curso. Se ganó, también, los galones de heredar el dorsal 10 y de convertirse en una piedra angular del equipo a la siguiente temporada. Primera RFEF empezó a quedársele pequeña, como evidenció con sus ocho tantos y seis asistencias. Sus aportes, festejados por Riazor, no fueron suficientes para que el Dépor pusiese punto y final a su travesía por el barro.

Madurez en Segunda

Inició, entonces, un viaje de ida hacia Eibar y con el billete de vuelta sin confirmar. No le costó coger el ritmo de la categoría de plata. Fue titular en 40 partidos con los armeros, pero redujo notablemente su participación en goles. Apenas anotó tres dianas y sumó otras cuatro asistencias en un equipo que alcanzó las semifinales del play off de ascenso.

Soriano celebra un gol contra el Algeciras en 2023.

Soriano celebra un gol contra el Algeciras en 2023. / Casteleiro/Roller Agencia

De regreso en A Coruña, el curso pasado tuvo que ser paciente y encontrar su sitio en una mediapunta en la que Yeremay, Lucas Pérez y David Mella tenían preferencia. No desesperó e, incluso, empezó a tontear con el doble pivote en los últimos partidos bajo el mando de Imanol Idiakez. Aquello no prosperó y, cuando se marchó el delantero de Monelos, adquirió una responsabilidad en el corazón del equipo que ha elevado tanto las aspiraciones del club como el potencial del propio jugador. Acabó la campaña pasada con cinco goles y cuatro asistencias, consagrado ya como uno de los futbolistas más determinantes de la liga.

En esta, su tercera experiencia en Segunda, ha vuelto a batir sus cifras. Cuando él marca, el Dépor solo sabe festejar victorias. El jugador que abrió la cuenta goleadora este curso en Granada, el que salvó la papeleta en días grises y que firmó uno de los cañonazos más festejados en los últimos años en Riazor.

Más lejos del área

Más allá del cuánto, la virtud de Mario es apuntar al cómo. Hidalgo encontró en el madrileño al jugador destinado a darle chispa a su centro del campo desde la base, y no desde la mediapunta. Soriano mueve ahora los hilos de una medular en la que alterna a Villares y a Riki como compañeros de batalla. Juega más lejos del área, pero no ha dejado de generar peligro. Ya sea con acciones individuales como la del gol del empate ante el Mirandés, con disparos sin ángulo como el de la victoria en Zubieta o con un misil teledirigido a la escuadra para iniciar la remontada ante el Andorra.

Mario Soriano evita la entrada de Aguirre en el duelo entre el Dépor y la Real Sociedad B en Zubieta.

Mario Soriano evita la entrada de Aguirre en el duelo entre el Dépor y la Real Sociedad B en Zubieta. / Fernando Fernández

Ha sido, también, un cambio táctico que le ha obligado a buscar la excelencia en sus pases de gol. Un sensacional envío vertical desde campo propio, que Yeremay aprovechó para marcar, sirvió para iniciar la remontada ante el Almería. Un resultado que, gracias al gol average favorable, permite a los blanquiazules depender de sí mismos para festejar el ascenso con un triunfo en Pucela. Sin el Joker en el bando blanquiazul, el camino de regreso hacia a la máxima categoría habría sido mucho más tedioso y, seguramente, habría tenido muchas menos sonrisas malévolas.

Tracking Pixel Contents