El Dépor juega en Valladolid: 10 restaurantes para exprimir este fin de semana si viajas a Pucela
El partido del domingo en el Nuevo Zorrilla, donde el Deportivo puede subir a Primera, es una oportunidad para descubrir la famosa gastronomía pucelana

Varios grupos de personas disfrutando de los bares del centro de Valladolid. / Instagram/@unachicaqueviaja
A Coruña vive con expectación la proximidad del partido entre el Valladolid y el Real Club Deportivo. Una cita en la que los blanquiazules podrían subir a Primera División, después de una temporada en la que han mantenido una racha de 11 partidos imbatibles.
Sus seguidores más acérrimos, o los que han logrado hacerse con las escasas entradas a la venta, no se conformarán con verlo a través de una pantalla, sino que seguirán a su equipo hasta la misma Pucela para animarlos en el estadio Nuevo Zorrilla. Algunos, como los autobuses fletados por La Federación de Peñas del Deportivo, saldrán la propia mañana del evento, pero otros muchos optarán por acudir el sábado para disfrutar de la ciudad castellana y de su gastronomía, que cuenta con restaurantes famosos por su lechazo, sus originales pinchos y un auténtico triángulo del tapeo entre la Plaza Mayor, Martí y Monsó, popularmente conocida como la Plaza Coca.
En las calles de Valladolid, es posible encontrar desde las rabas más famosas de la urbe hasta los montaditos que los actores pican antes del Seminci, el festival de cine vallisoletano. Y también algún local con Estrella Galicia de bodega, para los coruñeses que sientan morriña al alejarse de la costa atlántica y quieran brindar por el posible ascenso del Dépor con la cerveza de su urbe.
1. Los Zagales, pinchos de premio
Dicen los vallisoletanos que no haber ido a Los Zagales es como no haber pisado Pucela. Y es que este local se ha convertido en una parada obligada para los amantes del tapeo, que encuentran en su carta un auténtico paraíso de 'trampantojos'.
Sus pinchos -muy elaborados y, sobre todo, muy originales-, han ganado numerosos premios tanto a nivel provincial como nacional. Cada uno puede probarse por unos 5 euros en barra, aunque hay la opción de disfrutar de 4 pinchos, un segundo del menú del día, postre y maridaje de vinos por 39.
- Dónde está: Calle Pasión, 13.
- Qué pedir: El Tigretostón, el Obama en la Casa Blanca y el bocadillo del mar y la tierra.
2. La Tasquita, un clásico del tapeo
Otro sitio donde comer bien en el centro de Valladolid es La Tasquita. Suele estar concurrido, por lo que normalmente hay que hacer una pequeña cola, pero la espera merece la pena para probar las exquisiteces de su menú.
Hay una buena variedad de tostas, raciones y tapas con nombres tan sugerentes como la crêp de rape con salsa de carabinero o las patatas 'revolconas' con torrezno. Las personas celiacas también pueden disfrutar de su cocina, ya que cuenta con dos tostadas sin gluten y varios bocaditos aptos para intolerantes al trigo.
- Dónde está: Calle Caridad, 2.
- Qué pedir: La tosta de gambas y el tartar a la pimienta.
3. El Corcho, una de las croquetas más aclamadas de Pucela
Las croquetas son uno de esos platos que se ofrecen en casi todos los establecimientos. Por eso tiene tanto mérito destacarse con unas, tal y como ha hecho este establecimiento de la calle Correos.
En él, se preparan desde hace décadas uno de los rebozados más famosos de Valladolid, alabados por su sabor y su melosidad. En un día fuerte pueden llegar a elaborar hasta 3.000 unidades de este producto, que los comensales complementan con una ensaladilla, un torrezno o una tosta de gambas por un precio medio de 20 euros.
- Dónde está: Calle Correos, 2.
- Qué pedir: Las croquetas y la tajada de bacalao.
4. La Cárcava, tostas para un día de cine
Si lo que apetece es disfrutar de unas buenas tostas, hay que dirigirse sí o sí a La Cárcava. Este bar se ha ganado una merecida fama con sus montaditos, sus hamburguesas en versión mini y sus tostadas, hechas con ingredientes tradicionales y bautizadas con nombres de directores y películas.
El local cuenta con una gran terraza para disfrutar del buen tiempo con una caña fría y con la ventaja de estar cerca de uno de los monumentos de obligada visita en Pucela: la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. También es el lugar perfecto para los aficionados del Deportivo que quieran perder la noción del tiempo, ya que el sábado no cierra hasta las dos de la madrugada, uno de los motivos por el que los participantes del Seminci acuden a sus mesas para aplacar el hambre después del festival.
- Dónde está: Calle Cascajares, 2
- Qué pedir: El montadito de cruceta ibérica.
5. Castivera, el templo del torrezno
En Valladolid, los torreznos copan las cartas de muchos locales. Pero pocos son como los de Castivera, donde los oriundos de la zona dicen que se comen uno de los mejores de la urbe por un precio de 6 euros.
Se trata de un bar pequeño, con terraza cubierta y una gran variedad de tortillas y raciones, como el cochifrito, las pulguitas o el pisto con huevos fritos. Si se quiere probar su carta, conviene ir el propio sábado de 11.00 a 16.00 o de 19.00 hasta medianoche, ya que el domingo cierran.
- Dónde está: Calle Alarcón, 3.
- Qué pedir: Los torreznos y la oreja rebozada con aceite y pimentón.
6. La Postal, para los amantes de la tortilla
Aunque nunca habrá una como la de Betanzos, la tortilla de La Postal puede ser una digna sustituta mientras uno está en tierras castellanas. Puede encontrarse junto al Mercado del Val, a pocos minutos de la Plaza Mayor, por donde es fácil perderse entre el olor que sale de los múltiples fogones de la zona.
Atentos los forofos de la tortilla sin cebolla, porque esta es con, aunque merece una oportunidad por su interior jugoso y al punto. Se puede acompañar con un Ribera del Duero, que se vende por copas, y con unas chacinas muy recomendables.
- Dónde está: Calle Francisco Zarandona, 10.
- Qué pedir: La tortilla de patatas.
7. La Teja, las rabas más populares
Justo en la Plaza Coca se puede encontrar otra de las mejores tapas de Valladolid. Hablamos de la ración de rabas de La Teja, que subirá irremediablemente el listón para las futuras elaboraciones de este producto que el comensal vaya a degustar a partir de entonces.
El sitio no es muy grande, pero destaca por el cuidado en su atención al público y por unos postres que le ponen el broche a la comida. Tampoco hay que perderse sus patatas bravas, una especie de buñuelos rebozados con salsa picante, que pueden disfrutarse tanto en el interior como en la terraza.
- Dónde está: Plaza Martí y Monsó.
- Qué pedir: Rabas, patatas bravas y la torrija de donuts.
8. Vinotinto, el paraíso de la carne
Los deportivistas más carnívoros tienen en Vinotinto su paraíso particular de las parrillas. Es una de las más afamadas de Valladolid para tomar carne, aunque también es posible llenarse el estómago en la barra a base de tapas y pinchos.
El precio medio está entre los 30 y los 40 euros, pero merece la pena estirar un poco la cartera para degustar los platos de su menú. En especial, su secreto y su calabacín relleno de estofado de vacuno, con el que los aficionados cogerán fuerzas para animar al Dépor desde las gradas.
- Dónde está: Calle Campanas, 4.
- Qué pedir: Sus carnes a la parrilla, su provolone y su calabacín relleno.
9. El Corral del Rosarillo, el reino del pollo frito
Hay comidas populares que gustan a casi todo el mundo y una es el pollo frito. Un plato que ha encontrado su templo de oro en El Corral del Rosarillo, donde lo preparan con patatas fritas caseras, huevos y pimientos similares a los de Padrón.
Si solo se quiere tomar algo, el pincho de tortilla está asegurado con la bebida, aunque no probar su delicioso pollo es casi un sacrilegio. Las raciones son muy abundantes, por lo que medio pollo puede alcanzar fácilmente para dos persona, y se puede acompañar con una Estrella Galicia de bodega.
- Dónde está: Plaza del Rosarillo.
- Qué pedir: El pollo frito y el provolone con pisto.
10. La Parrilla de San Lorenzo, un histórico del lechazo
La Parrilla de San Lorenzo es uno de esos sitios cuya fama ha traspado las fronteras de su tierra para llegar a todas partes de España. Se ubica en unas galerías, justo bajo el Real Monasterio de San Joaquín y Santa Ana, rodeando a los visitantes de un ambiente histórico.
Su plato imprescindible es el lechazo, que se asa "a fuego lento en un auténtico horno de leña". Sus quesos y su Tarta de las Monjas -un bizcocho de nata, yema y trufa con natillas y chocolate- terminan de redondear este banquete, para el que conviene reservar con antelación si se quiere asegurar la comida.
- Dónde está: Monasterio de San Joaquín y Santa Ana, calle de Pedro Niño, 1.
- Qué pedir: Su lechazo, sus quesos y su Tarta de las Monjas.
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