Deportivo
Alberto Vélez, pucelano de nacimiento y deportivista de corazón: "Que suba el Deportivo en Valladolid es el sueño de mi vida"
Si hay ascenso, repetirá su tradición de bañarse en una fuente: "Cuando subimos a Segunda fui a Plaza España, en el Centenariazo a Zorrilla"
"Hice la comunión en el 94, el día que falló el penalti Djukic. Con el enfado, cogí una piedra y la tiré contra el coche de mi padre y le rompí la luna", recuerda sobre los años en los que se enamoró del Deportivo

Alberto, a la izquierda, junto a Patricia (centro), su pareja, y Javi (derecha), un amigo / Cedida

El Deportivo estará acompañado por miles de hinchas blanquiazules este fin de semana en Valladolid. La mayoría se desplazarán desde A Coruña o desde distintos puntos de Galicia e incluso de la Península. Unos pocos, no obstante, jugarán en casa. Entre ellos, Alberto Vélez, vallisoletano de nacimiento, blanquiazul de corazón. No sabe cuándo empezó su pasión exactamente, pero toda su vida, desde que nació, ha estado ligada al conjunto coruñés. Este domingo puede ser histórico para la entidad y le toca disfrutarlo en casa: "Subir aquí es el sueño de mi vida. Soy del Dépor desde enano. He conseguido entradas justo al lado de la afición visitante, con la declaración de alto riesgo está un poco limitado, he intentado conseguir localidades, porque hay mucha gente que me ha escrito".
Valladolid puede convertirse este fin de semana en un territorio mágico para el Deportivo. Tendrá que ganar, pero el conjunto de Antonio Hidalgo lo tiene en su mano. "Hay que sufrir, esto es, como dicen, la hipertensiones", comenta Alberto, con nervios ante lo que puede llegar este fin de semana. "Yo solo hablo del Dépor esta semana. Mis amigos están un poco hartos porque nos ponemos un poco pesados. Hace ocho años que no estamos ahí arriba, lo hemos sufrido mucho", expresa sobre la tensión con la que se viven los días previos al encuentro.
El caso de Alberto es particular. Este fin de semana, por una vez, no será visitante. Nació en 1984, en Valladolid, pero desde que tiene memoria, es seguidor del Deportivo. No conoce la vida de otra manera: "Era tan pequeño que no me acuerdo. Una anécdota que tengo fue que hice la comunión en el 94, el día que falló el penalti Djukic. Con el enfado, cogí una piedra y la tiré contra el coche de mi padre y le rompí la luna. Ya era un poco forofo con nueve años".
Ahora, regenta dos locales en Pucela a los que invita a visitar a los deportivistas que estén en la ciudad: el café Tacuba, con estética underground y un nicho enfocado en la música y el rock; y el bar Zasca, con opciones para desayunar o comer. Él, que estará en el partido, ha intentado en los últimos tiempos formar una peña en Valladolid: "Hemos hecho un grupo hace poco de deportivistas en Pucela, y somos siete. Estamos mirando de hacer peña en algún momento. Somos pocos, pero nos juntamos en un garito que siempre nos pone los partidos".

Alberto, a la izquierda, junto a Patricia (centro), su pareja, y Javi (derecha), un amigo / Cedida
Bañarse en la fuente otra vez, el objetivo
Toda una vida detrás del Deportivo da para varias buenas anécdotas. Alberto creció viendo los años gloriosos del Deportivo, e intenta siempre que puede acudir a Riazor, aunque "los horarios en hostelería son complicados" para desplazarse todo un fin de semana. En el café Tacuba, donde de vez en cuando intenta colar entre acordes y punteos de guitarra el himno del Dépor de la Banda del Camión, guarda con cariño "un banderín" que le dio hace muchos años un árbitro en un Teresa Herrera. "Un emblema", remarca, que le traslada directo a Riazor.
Este fin de semana, Alberto espera repetir una tradición que es "una promesa leal y vital" que siempre realiza cuando toca celebrar: bañarse en una fuente. "Cuando subimos a Segunda me bañé en una, me acompañaron unos amigos a Plaza España. A mí me gusta. Te metes, haces un par de largos y te sales. Lo celebramos así", recuerda. Aunque no fue su primera vez. Recuerda cuando en el Centenariazo se metió en la de Zorrilla. "Nos pararon los nacionales y al vernos con las camisetas del Dépor dijeron: 'si son del Dépor, hay que dejarles", recuerda con humor. Si el domingo el Deportivo logra el ascenso, espera no ser el único de la ciudad y que otros le acompañen.
Su pasión blanquiazul cruzó el charco hace algunos años. En Buenos Aires, en una boda de un amigo suyo, tomó la palabra engalanado no con camiseta y corbata, sino con una elástica del Deportivo. En su día había presentado a la pareja, y en la ceremonia pidió permiso para ir con la camiseta. Le tocó hablar por la parte del novio y terminó intercambiando la zamarra por una de Newells Old Boys que ahora guarda con cariño.

Alberto, en la boda de Buenos Aires, hablando a los novios con la camiseta del Dépor / Cedida
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