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Luisinho: «La gente nunca dejó caer al Deportivo, es de justicia que vuelva a Primera División»

Luis Carlos Correia Pinto considera A Coruña y el Deportivo como su segunda casa. Fue vital en el ascenso de 2014 y tuvo protagonismo en la última etapa del club en Primera División

Luisinho celebra un tanto contra el Numancia en 2014.

Luisinho celebra un tanto contra el Numancia en 2014. / Carlos Pardellas

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Daniel Abelenda Lado

Daniel Abelenda Lado

¿A qué se dedica ahora?

Estoy entrenando al Baiao, un equipo cerca de Porto. Es un club humilde. Estoy tranquilo, dando mis primeros pasos como entrenador. Otra etapa de nuestra vida. Cuando dejamos de jugar, no sabemos hacer nada más (se ríe). El fútbol siempre fue mi pasión, sigo ligado a él. Estoy muy contento aquí.

¿Sigue al Dépor estos años?

Siempre que puedo, veo al Dépor. Aún tengo la televisión española aquí, en Portugal. Siempre es un gusto seguir al Dépor. Es cierto que está sufriendo, pero gana, que es lo más importante. Los partidos en Segunda son muy difíciles e igualados, pero el Deportivo está superando los partidos en la parte final. El objetivo está muy cerquita.

Llegó en convulso verano de 2013. ¿Sintió más presión por tener que rendir de inmediato?

El inicio fue un poco duro. Yo no hice toda la pretemporada porque llegué un poco más tarde. Teníamos una plantilla muy joven y muy corta. Había pocos jugadores. Luego, en invierno, sí que fichamos bien y conseguimos el equilibrio para afrontar la parte final de la liga. Fue un año duro, pero muy bonito. Los deportivistas sufrieron mucho, pero acabó bien. Sabíamos que era difícil, porque todos los equipos tenían buenas plantillas. La nuestra era justita, pero teníamos una gran unión en el campo y en el vestuario. Esa fue la clave del éxito.

Fernando Vázquez le utilizó como lateral y como extremo por esa falta de efectivos.

Fernando siempre fue una persona correcta conmigo. Supo gestionar el vestuario y la plantilla que tenía en todo momento. Yo empecé jugando de lateral y luego me puso de extremo. Fue listo al entender lo que podía aprovechar de cada uno. Es verdad que sufrimos y tuvimos esa estrellita encima que nos acompañó en algún partido, pero un campeón, sin suerte, no consigue nada. Fue bastante justo porque al final, con la plantilla mejoró con los fichajes de invierno. Cogimos más ritmo y, estando ahí arriba, todo fue más fácil.

Metió tres goles, entre ellos, aquel que a punto estuvo de valer el ascenso ante el Numancia.

Recuerdo toda la temporada en general porque fue muy bonita. Me acuerdo de que marqué contra el Numancia, pero perdimos 2-1 y fuimos al último partido en casa contra el Jaén para ganar y celebrar. Y así lo hicimos, con el gol de Marchena. Me hicieron a mí aquella falta en la frontal del área y Marchena anotó el gol que nosotros y la afición tanto queríamos.

¿Sintió en ese momento la verdadera fuerza de Riazor?

El Deportivo ya era un equipo muy conocido y, además, siempre tuvo buenos jugadores portugueses. Siempre se decía que era A Coruña era muy buen lugar para vivir y para jugar. Yo lo pude vivir y confirmar que era cierto. Fue una ciudad muy cómoda para mi familia. Para los jugadores, es un placer. Cada vez que jugaba en Riazor, lo hacía encantado. Me costaba más jugar fuera. Por algo es un fortín, la afición empuja y es el jugador número doce. Este año, la gran fortaleza del equipo es la afición.

Cuatro Caminos latió aquella noche por el ascenso.

Fue una fiesta de toda la ciudad, del equipo y del club. La gente vive por el Dépor. No lo dejó caer en los momentos más complicados. Es más que justo que ahora estén tan cerquita del ascenso, a solo tres puntos. Es de justicia que el Dépor pueda volver al sitio del que nunca debió salir.

¿Cómo vive un futbolista estos días previos a un posible ascenso?

Tienes esa ansiedad porque quieres que llegue el partido. Puede haber esos nervios iniciales, pero cuando el árbitro pita, se van. Los jugadores quieren resolverlo cuanto antes y culminar la temporada como todo el mundo espera, con el ascenso. Es una semana distinta a las demás, como es obvio. Cuando estás más cerca, la ansiedad aumenta. Los jugadores, también los que son más experimentados en la plantilla, están deseando que empiece cuanto antes para conseguir el ascenso.

Vivió esa última etapa del Dépor en Primera, hasta el descenso en 2018. ¿Pensó que el club podría tardar tanto en volver?

Cuando bajas, es complicado volver a ascender. Segunda División es una liga muy larga y muy competitiva. Tú vienes en una dinámica distinta, después de descender, y tienes casi la obligación de volver a ascender. Y, cuando las cosas no salen tan bien, empiezan los problemas. Al Dépor le pasó eso. Bajó, estuvo a punto de volver a subir, pero perdió aquel partido en Mallorca. Y, a partir de ahí, fue todo un desastre. Cuando te metes abajo, con tantos problemas, todo es más difícil. Por suerte consiguió salir y ahora depende de sí mismo subir otra vez. Eso es lo más bonito. Es más que justo que vuelva a la categoría en la que debe estar.

¿Qué importancia tuvieron el Dépor y A Coruña en su carrera?

Fui muy feliz, jugando y como persona. Estuve muy a gusto como jugador y a nivel personal. Mi familia y yo vemos a A Coruña como nuestra segunda casa. Fueron cinco años muy felices, volvería a repetirlo todo. Siempre que podemos escaparnos hacia allí, lo hacemos porque estamos muy a gusto ahí.

Tendrá que volver a Riazor.

Por supuesto que sí, pero no solo en Primera. Lo haré siempre que pueda volver a A Coruña, esté en la categoría que esté. Es un placer y un orgullo poder ir a Riazor porque fue mi casa durante esos cinco años y siempre fui muy feliz allí.

Su hijo asoma la cabeza en el Braga. ¿Heredó su carácter?

Es más tranquilo (se ríe). Por un lado, está bien, porque cada uno es como tiene que ser. Él tiene su carácter, pero es más pausado. El fútbol es distinto, cambió bastante entre generaciones, pero él es más calmado que yo. Está contento y triunfando en el Braga.

Se quedó a las puertas de la final de la Europa League.

Estuvo muy cerca. Es una pena, porque no fueron inferiores al Friburgo y pudo ser su primera final, pero es fútbol. Tiene todo un camino por delante para ser feliz. n

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