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El Real Valladolid, una amenaza pasada y presente para el Deportivo

Solo cinco victorias del Dépor en 46 partidos de Liga y con la espina clavada de la eliminatoria de Copa de 1989 n El mejor visitante pondrá a prueba esa condición

Carvajal

Carvajal / LALIGA

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Carlos Miranda

Carlos Miranda

Muchos han creído, sobre todo en Madrid, que cada vez que Fernando Hierro pisaba Riazor se le pitaba por esa animadversión generada en dos décadas negras del Real Madrid en A Coruña. Pero no. Ese rechazo era anterior, de mucho antes. Venía de una de tantas tardes negras a orillas del Pisuerga, ante el Real Valladolid, ese rival que siempre ha sido una amenaza. Antes y ahora.

Todo se agravó un 14 de junio de 1989, cuando el Nuevo José Zorrilla solo tenía siete años de vida, después de haber sido inaugurado para el Mundial 82. Ese día el equipo local, de Primera División, recibía, en las semifinales de la Copa del Rey y con el caramelo de la Recopa en el horizonte porque el otro finalista era el Real Madrid (campeón de Liga), a un Deportivo respondón. Jugaba en Segunda División, pero se había impuesto en la ida 1-0 con un gol del brasileño Raudnei y con varios avisos extra. Aquel día el Real Valladolid, agarrado a la dureza de Minguela y Patri, ya había avisado de la encerrona que preparaba a la vuelta, con el refuerzo del citado Fernando Hierro, sumado al agresivo dúo, y de un colegiado que respondía por el nombre de Soriano Aladrén.

SORIANO ALADREN

SORIANO ALADREN / LOC

Ramón se tuvo que ir antes del minuto 20 de partido en ese encuentro de vuelta después de que tuvieran que darle doce puntos por una entrada. Con Fran también se cebaron. El Deportivo, aun así, los iba conteniendo y eso que el encuentro se mantenía en un once contra once, a pesar de la dureza local. En el minuto 82 Albis, quien luego jugaría en el Dépor, haría el 1-0 en una jugada protestada. El partido se iba a la prórroga y la resistencia solo la pudieron quebrar los pucelanos en el minuto 106 gracias a un tanto de Peña. Lendoiro amenazó incluso con llevar al colegiado a los tribunales. El Dépor tardaría cuatro años en llegar a Europa, pero nadie le desviaría de su camino.

Fue la mayor de las afrentas, la más dolorosa, aunque en realidad una de tantas en Pucela. De hecho, el Deportivo solo ha podido ganar cinco partidos de los 46 que ha jugado en todas las competiciones en suelo vallisoletano, casi todos por marcadores ajustados. No hay nunca en respiro.

El rival de hoy

Tampoco se espera que lo haya en el encuentro de este fin de semana, en el que el Deportivo necesita ganar para no depender de otros resultados y asegurarse una plaza en Primera. El Valladolid está lejos de los objetivos que se planteó al arranque de la temporada tras regresar de nuevo de Primera División. Ahora ya está salvado, aunque durante muchas jornadas temió incluso perder la categoría. No se juega en nada sobre el papel, pero la tranquilidad clasificatoria le ha hecho ganar poso en su estadio en los últimos encuentros. Dos victorias, cuatro porterías a cero. Hace dos meses que no cae en casa, lo hizo ante el Real Burgos. El Dépor es el mejor visitante de LaLiga y debe refrendar esa condición en Pucela para vivir una tarde histórica.

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