Deportivo
Valladolid-Deportivo: La hostelería de A Coruña inicia la cuenta atrás: «Va a ser un domingo apoteósico»
Bares y restaurantes prevén una alta afluencia de gente en toda la ciudad, con locales que incluso contratarán el partido para la ocasión: «Hemos doblado el pedido y avisado a los trabajadores de que, si todo va bien, seguramente se alargue la jornada»

El interior del bar Rompeolas, con banderas del Dépor. / CASTELEIRO
«El domingo va a ser apoteósico». La hostelería coruñesa se prepara para el Valladolid-Deportivo entre la expectación y los nervios. Los bares de toda la ciudad se suman a la fiebre blanquiazul ante el posible regreso del conjunto de Antonio Hidalgo a Primera División y se refuerzan de cara a la que será una de las grandes citas del año. La imposibilidad de instalar una pantalla gigante que congregue a la masa social blanquiazul extiende la pasión a todos los puntos de A Coruña, pese a que las zonas calientes serán dos: Riazor y Cuatro Caminos.
Riazor y Cuatro Caminos, punto de encuentro
Pese a que el partido se disputa a más de 400 kilómetros de distancia, Riazor y su entorno se teñirán de blanco y azul. Más allá de la Fan Zone y las actividades programadas por el club en la explanada del Palacio de los Deportes, la hostelería de la zona se prepara para el «abarrote». «Esperamos bastante afluencia. Hemos doblado el pedido y avisado a los trabajadores de que, si todo va bien, seguramente se alargue la jornada», afirma Javier Fraga, del Rompeolas, que no encontró reticencias entre sus empleados: «Nos hace ilusión porque, ante todo, somos deportivistas». Fraga considera que la marea blanquiazul que tomará la calle alrededor del estadio es «positiva», porque los bares se verán «beneficiados por la onda expansiva» de la Fan Zone. Las mesas de los establecimientos, eso sí, son las más cotizadas de la ciudad. «Solo hemos hecho reservas para comer. La mayoría de la gente vendrá sobre las 15.30, picará algo y después ya se quedarán en el sitio para ver el partido, no pueden perderlo».
A pocos metros del Rompeolas, uno de los locales clásicos en las previas del deportivo, se encuentra el Milo, que también aguarda un domingo bullicioso. «La gente lleva tiempo preguntando para hacer reservas», admite Tedi, la responsable del establecimiento. Su local no emite los encuentros del Deportivo de manera habitual, pero esta semana hará una excepción. «Hemos contratado el fútbol para poder dar este partido, porque teníamos una demanda altísima para poder verlo», explica la dueña. «Tenemos las neveras llenas, bien de barriles y reservas de cervezas, que la gente va a tener sed. Habrá mucho tránsito y trabajo seguro que no nos falta», asegura.
Cuatro Caminos no será diferente. La fuente referencia en las alegrías del Deportivo aguarda con fe a la multitud blanquiazul, pero los bares de su alrededor se remangan para dar servicio a la gran demanda esperada. El Chaflán, templo deportivista por excelencia en el entorno, mira el reloj a la espera del pitido inicial con ilusión, pero también con una dosis de preocupación. «Estoy más nervioso por lo que pueda pasar aquí que por el partido en sí. Es algo que quiere ver todo el mundo y, cuando no puedes controlar el ambiente, da mucho respeto. A lo mejor es lanzar piedras contra mi propio tejado, pero yo hubiese preferido que hubiese pantalla y barras en Cuatro Caminos para que la gente estuviese repartida», comenta Rafa, su propietario. «No es como San Juan, que puedes poner una terraza y cortan la calle. Pondremos unas televisiones fuera, más grandes de lo habitual, pero no habrá mesas, todo el mundo estará de pie», asegura el responsable del local.

Tedi, la responsable del Bar Milo, organiza las cajas de cerveza en la previa del Valladolid-Deportivo. / CASTELEIRO
De lo profesional a lo sentimental
Nadie quiere perderse la gran cita, ni de un lado ni del otro de la barra. «Yo soy un afortunado, porque trabajo de mañana y después me voy a ver el partido», bromea Martín, empleado del Central Park. Situado a medio recorrido entre Riazor y Cuatro Caminos, en el corazón de la Plaza de Vigo, el local ofrece la posibilidad de ver el partido en la terraza, al aire libre. Tanto ellos, como el Arraigo y el Roots [los tres establecimientos consecutivos en la zona que pertenecen al mismo propietario] esperan una afluencia masiva durante todo el día. «Creo que la previa empezará pronto. Al ser a las 18.30, la gente va calentando ya desde el mediodía y se queda la tarde entera», afirma el camarero. «En caso de ascenso, la fiesta será larga, seguro. No habrá prisa y a más de uno no le importará el tener que ir a trabajar el día siguiente», concluye.
En Elviña, el Buddha Coffee lo tiene claro: «Si asciende el Deportivo, cerramos a las nueve y nos vamos a Cuatro Caminos a celebrar». Con tres televisiones y una pantalla grande, el establecimiento es otro de los destinos favoritos del deportivismo. Iria y Alejandro, sus propietarios, esperan algo parecido a «un San Juan, pero a lo bestia». El local es la sede de la Peña Deportivista Buddha, que cuenta con 58 socios, pero no prevé un refuerzo especial: «Estaremos los cuatro de siempre. Aquí, más o menos, nos conocemos todos y nadie viene con prisa. Si tienen que esperar cinco minutos, los esperan. Hay que trabajar, pero también pasárnoslo bien cuando juega el Dépor».
La alegría va por barrios
El impacto del Valladolid-Deportivo no es cosa de un par de zonas en concreto, sino que se llega a todos los rincones de la ciudad. En los barrios de A Coruña también se siente el cosquilleo de un día grande y los hosteleros se preparan para ello. «Aquí todo el mundo es deportivista y, si hay suerte y nos dejan, esperamos ascender», apunta Manolo, detrás de la barra del Nuevo Dino's en Monte Alto, aunque él prefiere ser prudente: «La gente está eufórica y eso es peligroso, ya nos han dado palos y hay que ir con cautela». El Dino's espera «la misma gente de siempre» cuando juega el Deportivo, pues el local «está siempre lleno hasta arriba» los días de partido, especialmente a domicilio.
En los Rosales coinciden. El Santaya es uno de los templos del fútbol del vecindario, un punto de reunión que acoge a «muchísima gente» cada fin de semana. «El domingo pasado contra el Andorra ya estuvo lleno y eso que el partido era en Riazor», apuntan sus camareras, que lucirán un atuendo especial para la ocasión: «Colgaremos la bandera y nosotras vendremos con camisetas del Dépor, esperamos celebrar una alegría».
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