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Deportivo

Valladolid-Deportivo: miles de coruñeses sin entrada y la grada de Pucela a medio gas

La afición local dejó 8.000 asientos vacíos del feudo castellano mientras el Valladolid solo cedió 1.000 boletos al Dépor

Quagliata y Alejo pugnan por un esférico ante una zona de la grada semivacía

Quagliata y Alejo pugnan por un esférico ante una zona de la grada semivacía / Fernando Fernandez

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A Coruña

Mientras miles de deportivistas siguen el decisivo Valladolid-Deportivo en los aledaños del José Zorrilla, las gradas del feudo blanquivioleta distan de estar llenas. La afición local, decepcionada con el rendimiento deportivo de su equipo y las decisiones de la directiva, ha dejado unos 8.000 asientos vacíos en el transcurso del partido (se ocuparon 19.111 de los 27.600 de capacidad del estadio). La gran tormenta que sacudió la ciudad en los prolegómenos del choque tampoco ayudó a que los abonados vallisoletanos ocupasen sus localidades.

Tan solo unos mil afortunados pudieron acompañar al Deportivo dentro del estadio, pese a que la demanda fue de más de 15.000. El Valladolid habilitó una zona del recinto para acomodar a la masa social visitante y envió a A Coruña dos tandas de entradas (las primeras a 25 euros y las segundas a 57), pero muchos aficionados blanquiazules se las ingeniaron para ocupar otros lugares de la grada. La venta al público general no estaba habilitada en los tendidos locales por Ley, para evitar posibles altercados resultantes de la mezcla de aficiones al ser un encuentro declarado de alto riesgo por la Comisión Antiviolencia. Así que los seguidores del Dépor tuvieron que apañárselas a través de los abonados blanquivioletas, a quienes el club no les permitió ceder sus asientos y que llegaron a revender sus carnés por 200 euros cada uno.

No hay barrera que importe

Ni los altos precios ni los obstáculos administrativos han impedido que la afición del Deportivo haya convertido el José Zorrilla en un pequeño Riazor. Más allá del millar habilitado, muchos aficionados coruñeses se han repartido a lo largo y ancho de las gradas pobladas por los seguidores castellanos, pese a que han tenido que acceder a ellas sin ningún tipo de camiseta, bandera u elemento que les identifique como seguidores blanquiazules. Nada importó. La marea gallega invadió Pucela, dentro y fuera del estadio. Y las gradas violetas se cubrieron de blanco y azul.

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