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Un ascenso del Deportivo compartido entre generaciones: "Mis hijos son socios desde que nacieron"

La afición responde a la llamada del club para celebrar el ascenso en María Pita, una plaza llena de familias e historias con el Dépor como eje central

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A Coruña

Hay muchas cosas que se heredan. Los genes, las manías, las joyas o hasta un piso. Pero también los colores, el sentimiento por un equipo, la pasión, el sufrimiento y el asiento en el estadio. De esto saben mucho las miles de personas que acudieron religiosamente a la plaza de María Pita este lunes. El Deportivo los llamó, y ellos no dudaron en aparecer. La cita era a las siete de la tarde, pero las camisetas blanquiazules —y también verdes y amarillas de otras equipaciones— llenaron las calles del centro desde bien pronto. En las plazas, los niños y niñas jugaban al fútbol con las camisetas de su equipo: el Dépor. Ni Barça, ni Madrid. Ni Arsenal ni Manchester City. Hay solo un escudo que reina en esta ciudad. Ese del que tanto hablan los abuelos, del que se enamoraron los hijos y al que se engancharon los nietos, aunque estos tuvieron que conocer el barro antes de celebrar. Este es un ascenso compartido entre generaciones.

Lo saben bien en el hogar de Javier Lorenzo y Marta Calatrava. De hecho, su historia comenzó en Riazor, el templo deportivista. "Somos del Dépor de toda la vida. Nos conocimos en el estadio", recuerdan. Fue en la grada de Pabellón donde surgió el amor. Ahora tienen tres hijos. "Son socios desde que nacieron. Y uno de ellos incluso desde el día antes de que me provocasen el parto", cuenta Marta, feliz de compartir este triunfo con su familia. Todavía se acuerda "del descenso de 2018" contra el Barcelona. Pero Javier se queda con momentos buenos, "como el Centenariazo", en el que tuvo la suerte de viajar a Madrid para acompañar al equipo en esa gesta.

VÍDEO: Así fue la recepción municipal en María Pita al Deportivo por el ascenso a Primera División / RAC

Este ascenso también quedará para el recuerdo porque es el que celebraron sus hijos. Les tocó ver el partido contra el Valladolid "en una comunión", pero mereció la pena. Sabían que, al día siguiente, estarían en María Pita. No podían fallar. Lo mismo piensan Idaira, Zaida, Carmen, Lola y Joel: "Venir aquí a celebrar es muy importante". Sobre todo porque han pasado ocho años desde que el Deportivo se despidió de Primera con la promesa de volver. Este grupo de amigas, sin embargo, apenas recuerda aquel momento. Se hicieron deportivistas "hace dos años", cuando se mudaron a A Coruña para estudiar. "Somos de O Grove. Vinimos a estudiar aquí y nos hicimos del Dépor. Era su peor momento, pero había que apoyar sí o sí", manifiestan estas jóvenes, que ya llevaban tiempo siendo "muy futboleras". El domingo se encontraron en los aledaños de Riazor para seguir el partido, "aunque los bares estaban llenísimos". No cabía un alfiler. Ni ahí, ni en Torreiro, ni en Os Mallos, ni en Cuatro Caminos, ni casi en ningún bar donde en el televisor apareciesen Hidalgo y los suyos.

"Fue muy emocionante, lloré y todo"

Otros tuvieron la suerte de vivirlo en directo, en el José Zorrilla. Fue el caso de Jano, Cristian, Sergio, Javi y Samu. "Unos afortunados", reconocen. Se pidieron el lunes en el trabajo porque confiaban en que, esta vez, la moneda iba a salir cara. Y así fue. "Salimos de Valladolid después del partido para celebrar. Ya tocaba", comentan estos amigos, para los que "la mayor hostia para el deportivismo de los últimos años fue el descenso de 2011 contra el Valencia". Muchos capítulos se han escrito desde entonces. Y este último es de los buenos. De los de llorar, pero de felicidad. Fernando Enjamio, que también formó parte de la expedición a Valladolid, lo sabe bien. "Fue muy emocionante. Había mucho ambientazo. Lloré y todo", rememora este aficionado al que le tocó sentarse en la zona local, así que tuvo que esconder los colores antes del éxtasis final.

Hauri

Jano, Cristian, Sergio, Javi y Samu / Gus de la Paz

Su amigo Dani Mouriño, en cambio, lo vivió desde casa, en A Coruña, celebrando el cumpleaños de su hijo, que es socio desde la cuna. "Nació con el ascenso de 2012 y hoy cumple 14 años", desvela, feliz de que el regalo sea un triunfo del Dépor. Otro hijo que heredó los colores y que los luce con orgullo. No solo hoy porque se haya logrado el ascenso a Primera, sino todos estos años sin importar la categoría ni el rival. Deportivismo en estado puro. Esta vez, con María Pita como punto de encuentro. ¿La siguiente? El domingo en Riazor contra la UD Las Palmas.

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