Del barro al cielo
Los 14 ascensos anteriores del Deportivo: El camino estaba marcado
85 años de deportivismo desbordado, precedieron al regreso más deseado a Primera División
La conquista de Vallecas, el Deportivo ascensor, el efecto rebote en el barro, los estallidos de este siglo en Riazor...

La grada de Riazor ardiendo en el inicio del Deportivo-Murcia de 1991. / EPI

El Deportivo es uno de nueve, pero también se ha convertido en un especialista en ascensos. A Primera, a Segunda, desde Tercera, desde Segunda B, desde Primera RFEF... Ha tenido una vida azarosa y con vaivenes y este 2026 le ha devuelto a la máxima categoría. Desde aquella tarde en Vallecas en la que Guimeráns se jugó el tipo para que A Coruña celebrase la primera subida, mientras lo escuchaba por la radio o se agolpaba en los bares de Pescadería que iban informando del resultado, hasta ese golazo de Lucas Pérez que hizo retumbar al estadio de Riazor. Fueron catorce los precedentes en los que el equipo coruñés no falló en el día D para alegría de su gente. Han sido 85 años de emociones fuertes que, tarde o temprano y para su desgracia, tendrán secuelas, aunque todo el deportivismo cruza los dedos para que el proyecto se vuelva a asentar en Primera y reviva aquella época dorada.
Todo empezó en un play off en 1941 en el que el Dépor se lamió las heridas de la dolorosa derrota del año previo ante el Celta con el gol de Nolete. El Real Murcia, en adelanto de lo que pasaría en 1991, fue el rival de un salto de categoría que se vivió como pocos, porque era el primero y porque el club coruñés se adentraba entonces en una dimensión desconocida, la Primera División. Por aquel grupo ya estaban Chacho, Acuña o Pedrito. Esos años 40 alumbraron en buena medida al primer Dépor ascensor que regresó en 1946 con un gol de Fabeiro en Ferrol tras haber bajado en 1945 y en 1948 en subida muy holgada junto al Valladolid tras haber perdido la categoría en un doloroso 3-3 ante el Athletic.
Una estancia en Primera entre 1948 y 1957, la más larga antes de las dos décadas mágicas del cambio de milenio, dieron paso a un lustro en el purgatorio y al nacimiento del verdadero Dépor ascensor, ese incontinente equipo de los años 60 y principios de los 70. Subió a Primera en 1962 agarrado a Amancio y Veloso, en 1964 en un derbi en Riazor ante el Celta, en 66 en una matinal catalana en rivalidad con los olívicos, en 1968 con un solitario y lejano tanto de Morilla, y en 1971 con aquel cabezazo de Beci, la primera gran conquista de Arsenio en un banquillo.
La longa noite de pedra blanquiazul, entre 1973 y 1991, vivió dos caídas a bronce con sus respectivos ascensos en 1975 y 1981. Stoja quemó el meigallo en 1991, el pistoletazo de la época dorada. Los antagónicos proyectos de Oltra y Fernando Vázquez coronaron en 2012 y 2014 y, por fin, Lucas Pérez sacó al Dépor del barro en 2024. Ahora le toca volver a Primera ocho años después de su caída y con una pandemia por el medio. Un ascensor reparador.
Temporada 1940-41: Guimeráns, a lo Alfredo, le lleva por primera vez a la élite

Once del Dépor que se mide al Murcia en Vallecas en 1941. / A.P.D.
Aún con los ecos de la Guerra Civil, el Dépor se quitó la espina de la promoción de un año antes con el Celta y subió un 4 de mayo de 1941 en la final por el ascenso disputada en Vallecas. Se las tuvo que ver con el Murcia. Fueron a la prórroga y ahí Guimeráns marcó un gol en una postura acrobática, a lo Alfredo. Toda la ciudad lo escuchó por la radio y, a la vuelta, se celebró en cada esquina de la comarca.
Temporada 1945-46: El gol de Fabeiro en un Ferrol teñido de blanquiazul

Formación inicial del Deportivo en la temporada 1945-46. / A.P.D.
El Dépor había sufrido su primer descenso en 1945, pero regresó meses después a Primera. De menos a más, un equipo comandado por Hilario, Acuña o Chacho remontó en la segunda vuelta y se vio con la opción de subir un 24 de marzo de 1946 en un duelo en Ferrol. Fabeiro, con su gol desde fuera del área, fue el héroe en O Inferniño en una tarde en la que Ferrol se tiñó de blanquiazul.
Temporada 1947-48: Paseiro reina en el preludio del Dépor de Scopelli y la Canaro

Once del Deportivo en un encuentro de la campaña 1947-48. / A.P.D.
Las apreturas de los primeros ascensos fueron holgura en el tercero. Aquel equipo, con un demoledor Paseiro, demarró de inicio con el Valladolid y certificó su subida en marzo. Sirvió para enjugar la decepción del 3-3 ante el Athletic que le había mandado a Segunda en 1947. Lo logró de manera virtual ante el Castellón (7-0) un 14 de marzo. Luego debió esperar dos semanas a que fallasen sus rivales.
Temporada 1961-62: Amancio y Veloso impulsan al equipo otra vez a Primera

Equipo del Deportivo en un duelo de la campaña 1961-62. / A.P.D.
El Dépor había estado en Primera entre 1948 y 1957. Le estaba costando la vuelta, pero de repente terminó de cuajar una pareja superlativa, como era la que formaban Amancio y Veloso. Y fue inevitable. Se hincharon a meter goles, secundados por Jaime Blanco, y acabaron subiendo un 25 de marzo minutos antes del duelo ante el Indautxu tras el resultado favorable de un Plus Ultra-Valladolid.
Temporada 1963-64: Sube en un derbi gallego en Riazor

Olsen, a hombros de Veloso y Betancourt. / BLANCO
Si hay algo que le pueda gustar más a un aficionado que subir o conquistar un título es lograrlo ante el eterno rival. Ese tipo de adrenalina fue la que vivió Riazor un 12 de abril de 1964. El Dépor había descendido meses antes y el proyecto del regreso se lo habían confiado a Roque Olsen. Ese equipo soportaba los rigores de haber perdido a Amancio en 1962, pero al menos conservaba todavía a Veloso, su líder natural. Le sumaba futbolistas de indudable nivel como Lamelo, Montalvo, Domínguez o Loureda. Estos dos últimos se convertirían en unos auténticos clásicos de Riazor. Arrancó como un tiro aquel proyecto y luego templó su marcha, pero se mantuvo firme hasta que se vio en la tesitura de cerrar el regreso a Primera en un duelo ante el Celta. Fue bronco, hubo permisividad arbitral, tensión, aunque se impuso el equipo blanquiazul. Marcaron Lamelo y Manolo Loureda (2-1). La euforia se desbordó en Riazor Para la historia quedó una icónica imagen de Veloso y Padrón paseando a hombros a Roque Olsen por el césped.
Temporada 1965-66: Otro clásico con el Celta para volver

Bus a su llegada en el ascenso de 1966. / BLANCO
El Dépor ascensor volvió a hacer de las suyas en 1965 regresando a Segunda. Pero aquel grupo, con incorporaciones, variaciones y matices, se había acostumbrado a ese vaivén y a regenerarse. Menos de doce meses después, volvió a la élite apoyado en unos imponentes Manolete y Loureda, en la seguridad de Joanet, en la firmeza de Santos, en los goles de Lamelo y en los destellos de Montalvo. Las goleadas se convirtieron en habituales en Riazor y, poco a poco, se fue acercando el momento crucial en el que se la debió jugar con el Celta. Pero esta vez no como sujeto pasivo, sino como agente activo. El Dépor consiguió el ascenso un 27 de marzo de 1966 en una matinal barcelonesa. Le llegó con un punto ante el Condal, filial del Barça. El Celta se medía al Europa y los celestes perdieron. El 2-2 fue un trámite. A la vuelta el bus fue recibido en la plaza de Santa Catalina, donde estaba la sede del club, y la alegría se desbordó guardando imágenes como la de los jugadores encima del vehículo en el medio de la multitud.
Temporada 1967-68: Un gol de Morilla le lleva a la gloria

Formación del Dépor en la 67-68. / A.P.D.
Otro descenso en 1967 y otro ascenso a Primera en 1968. Aquel Deportivo era así. Se le habían marchado Pellicer, Montalvo y Santos, pero le tocó rehacerse de nuevo con una base de gente de la casa. Recuperó a Beci y Cholo, fichó a Sertucha y Campanal, entre otros. Nombres que no eran menores y que la historia acabó recolocando. Precisamente, una de las contrataciones fue la que se llevó la gloria un 21 de abril de 1968. Aquel Dépor no había sido tan rotundo y se encontró un duelo a todo o nada, esta vez a domicilio y ante el Oviedo. Sufrió lo indecible en el Viejo Tartiere, pero acabó ganando 0-1, gracias a un tanto de Morilla. El gol fue casi desde el medio del campo y al equipo coruñés le tocó aguantar casi una hora, pero obtuvo el premio mayor. El regreso en bus y la recepción fueron una fiesta. Pararon por Vilalba y Betanzos y, al llegar a Santa Catalina, se reeditaron las imágenes de dos años antes. Con la zona de San Andrés, Ensanche y alrededores, colapsada. A Coruña volvía a festejar por su Deportivo.
Temporada 1970-71: Arsenio guía, Beci cabecea

Once del Deportivo en la temporada 70-71. / A.P. D.
El Dépor había regresado de nuevo a Segunda, aunque no a las primeras de cambio. Cheché Martín tuvo tiempo en 1969 de alumbrar a un Dépor que casi se cuela en Europa. Un año después no pudo desviarse de su destino. De nuevo en la categoría de plata, en 1970, le confió el proyecto a Roque Olsen con el deseo de que repitiese la gesta de 1964, pero el barco se torció. La directiva acabó convenciendo a Arsenio para que se pusiese al frente en Navidad. Él no sabía decir que no, era la primera vez que se sentaba en el banquillo de Riazor. Le costó a arrancar al equipo. Iba mezclando buenos resultados con otros no tan buenos y, finalmente, llegó dependiendo de sí mismo a la última jornada. Debía ganarle al Rayo en Riazor. Tanto y tan poco. Lo logró aquel 6 de junio de 1971 cuando Beci cabeceaba a la red un centro de Cervera. Era el minuto 6, quedaba un mundo, pero supo resistir. A Coruña festejó como pocas veces y Arsenio empezaba a hacerse un hueco en el olimpo. Su leyenda en el banquillo acababa de comenzar.
Temporada 1974-75: Vuelve con modestos y cantera

Alfonso Castro y Juan Carlos. / EPI
El Deportivo inició una caída libre a principios de los 70 que, sin solución de continuidad, le llevó a bajar a Segunda División en 1973 y a descender a Tercera en 1974. Era la primera vez en su historia que jugaba en el tercer escalón del fútbol nacional. Tiró de gente de la casa y de algún histórico para retornar en un año a Segunda. Con Irulegui al mando, estaban en aquel equipo Pichichi Castro, Luis El Chato, Piño, Rabadeira, Pepe Vales, Seoane, Muñoz, Belló... Nombres muy reconocibles para una generación, muy apegados a la ciudad. El Dépor tuvo que jugar aquella campaña contra equipos como Gran Peña, Gernika, Turón... y llenarse de barro para, unos meses después, regresar a la categoría de plata. La jornada de gloria, aunque rebajada por la caída a los infiernos y porque saltó ascendido al campo por la victoria del Pontevedra ante el Ensidesa, fue un 18 de mayo de 1975. Ese día, con la vuelta ya consumada, jugó y perdió 1-0 ante el Sestao en Las Llanas, pero el objetivo ya estaba conseguido.
Temporada 1980-81: Asciende de la mano de su gran rival

La plantilla, con Riazor en obras. / EPI
El Dépor y el deportivismo creían que había sido un desliz esporádico aquel episodio de 1974, pero la historia es tozuda y recurrente y el club coruñés se veía, de nuevo, en el tercer escalón nacional en 1980. Esta vez no era Tercera, sí una joven Segunda B. Fue uno de los momentos más bajos de la historia del fútbol gallego porque Celta y Dépor coincidían en la categoría, no había nada por arriba. Los dos grandes referentes de Galicia camparon a sus anchas ese año en la Segunda B. Subieron ambos con el Celta primero y el Dépor segundo. Eran muy superiores y la presencia de uno y otro sirvió de acicate. Seguían en el equipo puntales como Piña, Pardo, Ballesta, Castro o Muñoz y se habían incorporado figuras como Pancho García o Traba, quien fue primordial aquella temporada con sus goles. El ascenso fue un tanto frío por la superioridad y porque Riazor estaba en obras para acoger el Mundial de 1982 y se encontraba entre andamios y sin una grada. Certificó la vuelta con un 5-1 ante el Pontevedra un 10 de mayo de 1981.
Temporada 1990-91: Se quemó ‘o meigallo’, otra vez ante un Murcia talismán

La grada de Riazor ardiendo en el inicio del Deportivo-Murcia de 1991. / EPI
Como si fuese parte de uno de tantos guiños del destino, el Dépor conseguía su ascenso más ansiado otra vez ante el Real Murcia y a Primera. Si en 1941 el héroe había sido Guimeráns, esta vez la gloria estaba reservada para Stojadinovic. El Dépor venía de 18 años de penalidades tras el descenso a Segunda de 1973. Una figura recurrente entonces era Arsenio. Había estado en varias etapas, volvió para salvarle y, con la llegada de Lendoiro, ambos relanzaron al equipo a Primera. Tarde o temprano iba a llegar su momento. La clave era el cómo. Ahí el Dépor nunca fue un club cualquiera. El equipo de Arsenio, ya con Djukic, apretó al final para depender de sí mismo. Aquel 9 de junio de 1991 el estadio ardió a los pocos minutos, los elementos parecían querer detener a aquel equipo, pero nadie pudo con él. Los dos goles de Stoja en la segunda parte devolvieron al Dépor a Primera.
Temporada 2011-12: Riazor recupera la llama y el Deportivo vuela hacia Primera División

Xisco explota de emoción con Morel, Juan Domínguez y Bruno Gama. / Víctor Echave
Más de un aficionado y un jugador de aquella época cree que el ascenso se empezó a conseguir con el apoyo de Riazor el día que el Dépor bajaba a Segunda ante el Valencia 20 años después. Esa noche infausta, con Valerón o Manuel Pablo llorando sobre el césped, la grada seguía llena, nadie se iba, nadie dejaba de animar. Esa es la teoría y el relato, pero la realidad es que el equipo coruñés, en un proyecto comandado por Lendoiro, Oltra y Valerón, tuvo que rascar y sufrir mucho en aquellos meses. El presidente, ahogado por las deudas, cerró la puerta de Riazor. De ahí no salía nadie. Fue un nuevo camina o revienta, a imagen y semejanza del de 1988. Y le salió, no sin sobresaltos. Agarró la cabeza y aquel ascenso, con Celta y Valladolid como aspirantes, se convirtió en un maratón al esprint. La gloria estaba reservada para Xisco. Él hizo el 2-1 en el Dépor-Huesca del 27 de mayo de 2012.
Temporada 2013-14: Milagro con Fernando Vázquez y en el fin de la era Lendoiro

Fernando Vázquez celebra con los aficionados en Riazor la subida a Primera. / Carlos Pardellas
Si el ascenso de 2012 había sido la exuberancia, el proyecto que alcanzó la gloria en 2014 fue todo lo contrario. Unos meses antes, con el Dépor en Primera, a Lendoiro ya le fue imposible cerrar la puerta. El resultado es que estaba de vuelta en Segunda. El verano había sido dantesco. El Dépor casi no pudo inscribirse en la competición por las deudas. Ficha como puede y sale a la competición como puede. Para su sorpresa, una propuesta sólida y el paso al frente de la cantera con Juan Domínguez, Álex Bergantiños, Insua y Luis Fernández le sirven para instalarse en la cabeza y para asaltar el liderato. Fernando Vázquez fue el guía. Era un ejercicio de supervivencia . Lendoiro se fue en invierno y llegó Tino. Ascendió un 31 de mayo de 2014 ante el Huesca. El honor de ser el goleador del ascenso estaba reservado para Marchena tras recoger el rechace de una falta. Riazor reventaba, la ciudad celebraba.
Temporada 2023-24: Lucas le pone final feliz a la remontada, al cuento de hadas y a una maldición

Lucas Pérez festeja el gol del ascenso ante el Barcelona B junto a Mella y Ximo Navarro. / Iago López
Es difícil de describir cómo estaba A Coruña el 12 de mayo de 2024. El Dépor siempre había subido a la primera cuando había bajado a la tercera categoría, pero esta vez la maldición fue interminable. De casi irse a Tercera RFEF en la era COVID a chocarse contra un muro ante el Albacete o en Castellón, a un ascenso arrollador y regenerador. A lomos de Mella, Yeremay y Lucas, culminó una tarde en la que Riazor casi explota, también una remontada de récord. De coquetear con el descenso en la primera vuelta y que el club coruñés viviese momentos tensos, a que Idiakez diese con la tecla y el equipo no perdiese el partido tras el ecuador del campeonato. Lucas Pérez, quien había dejado la élite para jugar en Primera RFEF y sacar al Dépor del barro, no estuvo lejos de marcharse en Navidad, pero acabó guiando al equipo al fútbol profesional y poniendo la rúbrica al cuento de hadas.
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