Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La fiesta de madrugada en Riazor: de las fotos de Escotet y el "Ximo, quédate" al "cavalinho" de Loureiro

Toda la explanada de Riazor clamó por la continuidad del andaluz, de Yeremay y de Noubi en un fin de fiesta apoteósico

La fiesta del deportivismo con los jugadores, Hidalgo y Escotet: así fue la celebración del regreso a Primera División en la Fan Zone

Gus de la Paz

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Carlos Miranda

Carlos Miranda

A Coruña, la ciudad de la fiesta interminable, siempre está preparada para un poco más y por eso la Fan Zone de Riazor estaba hasta la bandera de madrugada para recibir a los miembros del consejo y los jugadores que vinieron de Valladolid. Bailes y festejos, de todo. La avanzadilla llegó a las dos de la mañana y la plantilla, a las cuatro. Allí nadie se iba, cada vez había más y más gente. El ascenso estaba aquí.

El primer aclamado fue Juan Carlos Escotet, el presidente. Tal y como había ocurrido en Valladolid se dio un nuevo baño de masas. Saludos para todos, fotos con las primeras filas haciendo el 1 de Primera con el dedo anular de su mano izquierda, golpes en el corazón y besos desde la zona VIP. Lo ha vivido al máximo, sobre todo este último mes.

Pero faltaban los futbolistas. Ya Ferllo había mandado un vídeo desde el bus para que nadie se impacientara. Estaban por Betanzos. Para cuando pisaron el escenario no se adivina el fin de la masa blanquiazul desde el escenario. Fueron subiendo uno a uno, con aplausos y cánticos. David Mella fue casi un copresentador. Resonó el "Noubi, quédate" y lo mismo ocurrió con Yeremay y Ximo, la gran renovación pendiente del final de curso del ídolo que les ha llevado del barro al cielo.

También se llevaron una buena ración de cariño Mario Soriano, al que le gritaron "MVP", o Bil Nsongo, para el que querían "el balón de oro". Solo el madrileño, Ferllo y Mella se arrancaron a cantar. Yeremay, inundado de timidez, tuvo que coger el micrófono para hablar. Villares salió al ritmo de "The Rapants" y Loureiro se marcó un sorprendente "cavalinho" en el escenario para delirio del respetable. También hubo aclamaciones para Fernando Soriano y Massimo Benassi, figuras claves en los despachos. La algarabía seguía y pocos se querían ir de Riazor cuando en nada iba a amanecer. La fiesta continuará, en A Coruña nunca se detiene y más por ver al Dépor de nuevo en Primera.

Tracking Pixel Contents