Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Las lágrimas de Federico, desde Argentina a Valladolid por el Dépor y "el abuelo"

"Nací en A Coruña, tengo mi hijo aquí. Vine de Argentina solo por esto, es espectacular", expresó desde la grada de Pucela

Federico Zamora, emigrante gallego, de Argentina a Pucela para ver el ascenso del Deportivo

Xane Silveira

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Xane Silveira

Xane Silveira

A Coruña

Había pocas entradas, pero el deportivismo se las ingenió para hacer acto de presencia en las gradas del Nuevo Zorrilla, incluso desde las latitudes más insospechadas. Vinieron aficionados de Londres, de Ámsterdam, hasta de Argentina. No importaba cruzar el charco. Todo por una pasión, por unas raíces, por saldar una deuda con su identidad y por dejar atrás ocho años que carcomieron a la par que regeneraron al Deportivo. La familia Zamora fue una de esas que estuvieron en Valladolid para vivir el regreso a Primera División y una experiencia reparadora.

«Nací en A Coruña, tengo mi hijo aquí. Vine de Argentina solo por esto, es espectacular», contaba Federico padre, mientras se le entrecortaba la voz y asomaba alguna lágrima por su mejilla. El colegiado Ais Reig acababa de pitar el final del partido (0-2, triunfo y ascenso) y lo que parecía un sueño lejano hace dos años era ya una realidad inamovible: el Deportivo estaba de regreso en la Primera División. «Llegué ayer (por el sábado), un amigo de aquí nos consiguió las entradas. Ahora tenemos la fiesta grande en Riazor. En días así me acuerdo del Superdépor», relataba superado por el momento y por la nostalgia de aquel equipo que rozó una Liga en 1994, que ganó una Copa de Rey en 1995, que era el orgullo de una ciudad y que supuso una alternativa de poder al duopolio Madrid-Barça en los años noventa.

«Y del abuelo», añadía su hijo Federico, quien a unos pocos metros de su padre, lloraba aún más tras la subida a Primera y, sobre todo, por el recuerdo de quien inauguró la saga, de quien les inoculó esa pasión por A Coruña y por ese Deportivo, que ellos mantienen muy dentro y que les acababa de dar una alegría y una oportunidad de reconectar con sus raíces.

Una historia que ensalza todo lo ocurrido un fin de semana en Valladolid del que el Deportivo se trajo de Pucela más que un ascenso a Primera: volvió a conectar los puntos de su historia para que cristalice en la alegría un sentimiento que se había forjado en la desgracia. Tanto esos jóvenes ,que solo han vivido barro, como esos mayores, que se enorgullecen de cómo ha encarado el deportivismo una época negra, entre ellos la familia Zamora.

Tracking Pixel Contents