Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Especial ascenso a Primera del Deportivo: Dos ciclones llamados Adrià Altimira y Álvaro Ferllo

Son los abanderados de un exitoso mercado de invierno con un innegable impacto

Este artículo forma parte del Especial por el ascenso que publica LA OPINIÓN A CORUÑA este domingo y que podrás adquirir con tu periódico

Álvaro Ferllo celebra con los brazos en alto el ascenso sobre el césped del Nuevo Zorrilla y Adrià Altimira busca cortar una pelota en el encuentro ante el Burgos.

Álvaro Ferllo celebra con los brazos en alto el ascenso sobre el césped del Nuevo Zorrilla y Adrià Altimira busca cortar una pelota en el encuentro ante el Burgos. / Fernando Fernandez

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Carlos Miranda

Carlos Miranda

A Coruña

Casi todos los directores deportivos tuercen el gesto cuando tienen que entrar a buscar un puñado de fichajes en el mercado de invierno y Fernando Soriano, siempre cauteloso y receloso, no es una excepción. Eso sí, rara vez las urgencias y las contingencias dan un respiro y en este pasado mes de enero el Dépor se arremangó en un periodo de pases a dos velocidades que le salió casi perfecto. El resultado, fichajes de Álvaro Ferllo, Altimira y Riki. Y desde luego que no se puede entender el ascenso del club coruñés sin los dos primeros, capitales en la segunda vuelta.

El portero y el lateral son hoy íntimos amigos y hace unos meses ni se conocían. Llegaron con unas horas de diferencia a A Coruña, en los últimos días de 2025, y por la lógica de las sinergias de vestuario y por una evidente afinidad, acabaron haciendo migas. Son inseparables, como tampoco ha despegado Antonio Hidalgo sus nombres de todas y cada una de las hojas de alineaciones desde que se convirtieron en refuerzos del Deportivo.

Y eso que en algunos de los casos fueron decisiones controvertidas. Sentar a Germán Parreño cuando el meta riojano aún estaba deshaciendo la maleta no fue de fácil digestión para la afición. La sobriedad dentro y fuera del terreno de juego del guardameta ilicitano siempre ha sido muy bien valorada por la grada. Supo ser el meta del ascenso a Segunda, también un buen suplente de Hélton Leite, así como rendir cuando el brasileño se fue por sorpresa el pasado verano. Ha vuelto a tirar de educación y formas cuando en este 2026 le ha esperado de nuevo el banquillo.

La realidad, a pesar de los condicionantes, no ha cambiado y Álvaro Ferllo, de máxima confianza de Hidalgo tras haberlo tenido en Huesca, ha sido un fijo y un chute de adrenalina para el equipo, para el club y para su entorno. Por sus paradas, a veces por sus fallos, por sus penas máximas detenidas, también por su forma de ser. Pleno de autoestima, asume con todas las consecuencias los riesgos y las delicias de ser un portero que se mueve como nadie en el filo de la navaja. Esa carga emocional parece alimentarle y, en parte, toda esa nube de electricidad también le ha dado de comer al deportivismo. Su penalti parado al Leganés en el descuento, tras el esperpento del VAR, será un recuerdo imborrable para una generación. El Dépor ya lo quiso en verano y la petición de Daniel Bachmann de volver a Inglaterra activó una operación con final feliz.

Con el que no ha habido ni media arista es con Adrià Altimira. Desde que Ximo Navarro se lesionó ante el Almería y el técnico tuvo que andar varios meses poniendo parches en el lateral derecho, Fernando Soriano tuvo claro que su primer cometido en enero era fichar a un lateral y que Adrià Altimira era la primera opción. El catalán tampoco vaciló y apostó por la estabilidad del Dépor. Ha sido otra inyección de energía y de fútbol. Hiperactivo. De lateral y de extremo, cuando se lesionó David Mella e Hidalgo buscó una nueva fórmula mágica. Su tanto ganador al Ceuta, otra de las imágenes imborrables de la temporada.

Y el más deseado es el que ha dejado, de momento, una huella menos profunda. Llevaba el Deportivo tres mercados de fichajes detrás de Riki y todo hacía indicar que debería esperar unos meses más, pero anunció un acuerdo con él para junio y, después de varios tiras y aflojas, acabó llegando en los últimos días del mercado de enero. Ha alternado con Diego Villares titularidades y suplencias, al lado de Mario Soriano, y le ha costado imponerse en un equipo que no está cómodo expresándose en estático con balón. Eso sí, más allá de Riki, es innegable el profundo impacto del mercado de invierno en el ascenso del Deportivo.

Tracking Pixel Contents