Especial ascenso a Primera del Deportivo: Villares, el capitán que conserva las esencias
Nadie contaba con él y su tiempo parecía haberse acabado para llegar al primer equipo, pero un lustro después suma 200 partidos y ha completado el viaje desde Primera RFEF hasta Primera
Este artículo forma parte del Especial por el ascenso que publica LA OPINIÓN A CORUÑA este domingo y que podrás adquirir con tu periódico

Diego Villares festeja su gol de chilena ante Las Palmas en la primera vuelta de esta Liga. / Fernando Fernandez

A Diego Villares, siempre medido y correcto, se le empezó a entrecortar la voz en la zona mixta de Riazor después del partido ante el Andorra. «Nunca en mi vida había pensado vivir algo así», acertó a decir entre la emoción y el esfuerzo sobrehumano que había tenido que hacer unos minutos antes frente al conjunto del Principado.
Y es que la vida le señalaba hace unos años un camino muy diferente al que siente hoy bajo sus pies y que hace que a veces le tiemble todo, de puro vértigo. Es el último en la estirpe de una serie de grandes capitanes del Deportivo, de la casa, esforzados en el campo, con saber estar en todos los terrenos, y con un apego a la institución que va más allá de las categorías. Chacho, Acuña, Manolo Loureda, Manolete, Fran, Álex Bergantiños... Y ahora es Diego Villares, quien ha sido el encargado de portar el brazalete en el regreso a Primera División ocho años después.
La teoría decía que el vilalbés ya se había salido de rueda del primer equipo del Deportivo. Unos meses antes de su debut con los mayores, ya fuera de la edad sub 23 que permite alternar entre escuadras, había estado a punto de aceptar algunas de las múltiples ofertas que tenía del fútbol gallego. Hasta el club coruñés tampoco torcía el gesto ante la posibilidad de que se marchase porque se creía que el Deportivo estaba para otras alturas y que era ya un jugador, en cierta medida, amortizado.
Se quedó, finalmente, en la entidad blanquiazul, en un contexto inestable de pospandemia, a pesar de que tenía la mayor de las barreras para sumarse al grupo que dirigió Fernando Vázquez en los últimos días de 2020: la edad. Al frente del Fabril estaba por entonces Juan Carlos Valerón, quien convirtió a Diego Villares en su prolongación en el terreno de juego. Físicamente era un portento, entendía de maravilla el juego e iba tan sobrado en Tercera División que lo utilizaba hasta de lateral derecho todocampista, aunque en los últimos años había hecho carrera como un pivote con mucha capacidad para abarcar campo.
Lejos quedaba ese jugador que no explotaba sus cualidades y que tuvo que marcharse de vuelta como cedido al Racing Villalbés porque no se afianzaba en Abegondo. Ahora flotaba por el campo y así, en un contexto de apreturas en el que Abanca decidió cerrar el grifo en el mercado de invierno, a Rubén de la Barrera solo le quedó tirar de él y de Rayco. Llegó el 1 de febrero de 2021 y ambos contaban con ficha del primer equipo ante la ausencia de fichajes. Debutó un 7 de febrero de 2021, hace algo más de cinco años, en una dolorosa derrota ante el Coruxo saliendo al campo en el descanso. A la semana siguiente ya fue titular. Desde entonces ha sido inamovible, nadie lleva más tiempo que él en el vestuario del primer equipo en Abegondo. Primero, junto a Álex Bergantiños, cuyo legado parece continuar; después con José Ángel; y ahora forjando una sociedad junto a Mario Soriano.

Micrófono en mano en la fiesta del ascenso de 2024. / Carlos Pardellas
Y es que a Diego Villares siempre se le ha buscado un sustituto o, al menos, un competidor desde que se asentó en el primer equipo. Ya fuese Rafa de Vicente en la temporada 21-22, Rubén Díez en la 22-23, Salva Sevilla en la 23-24, Omenuke Mfulu o Denis Genreau en la 24-25 o el propio Riki Rodríguez en la 25-26. El capitán se ha convertido en un fijo y ha conseguido que sus cualidades le coloquen siempre en una posición atractiva y apetecible para todos y cada uno de los entrenadores, sea quien sea o en la posición que sea pertinente. De hecho, la pugna fue máxima en este final de campeonato por ese puesto al lado de Mario Soriano, pero acabó ganándole por un cuerpo al pivote asturiano, que había sido tantas veces deseado.
Todo para cumplir el sueño de aquel niño de Samarugo que siempre destacó, pero que parecía predestinado a hacer carrera en el Racing Villalbés o en el fútbol gallego de segunda línea. Perseveró y se encontró con una oportunidad que se ganó por fútbol y por saber esperar su momento cuando ya nadie creía que fuese a llegar. Esa determinación es la que le ha permitido disfrutar de lo insospechado, de convertirse en el sucesor de Álex Bergantiños y de conservar la esencia de valores de un capitán blanquiazul.
Ahora se estrenará en Primera División, adonde ha llevado al club de su vida desde la Segunda B o la Primera RFEF, paso a paso, yendo una a una por todas las categorías y sin dejar ni un día la caseta de Abegondo.
Su contrato finaliza el 30 de junio de 2027, pero la negociación es casi una anécdota y no irá más allá de una charla de cinco minutos y de un apretón de manos. No hace falta ni apurar ni forzar porque su fidelidad está por encima de lo que ponga un papel. Mientras el Deportivo siga contando con él y lo quiera en el equipo, Villares estará en Riazor. El capitán insospechado ha hecho el viaje más duro, inimaginable y feliz y podrá llevar ese brazalete en el firmamento del fútbol español, de donde nunca debía haber salido el Dépor.
- De la Sagrada Familia de A Coruña a un departamento nuevo en Zara USA: 'En la facultad trabajaba 15 horas al día y luego tenía que conseguir becas de las que no podía prescindir
- Cerca de 150 mayores toman el paseo marítimo de A Coruña para reivindicar respeto: 'No nos dejamos pisar por nadie
- Alberto Moreno, opción para el lateral izquierdo del Deportivo en Primera División
- La panadería de Carballo que conquista desde 1948: 'La gente congela nuestro pan cuando nos vamos de vacaciones
- El Xokas y Zazza el Italiano graban juntos en un barrio de A Coruña y causan revuelo entre los vecinos
- El Ayuntamiento de A Coruña da luz verde a que la farmacia de Durmideiras tenga nuevo inquilino si se liquida la deuda de 600.000 euros
- Qué hacer en A Coruña por San Juan: sardiñadas, conciertos y programación en los barrios
- El horizonte de los jóvenes con mejores notas en la PAU en Galicia: entre la vocación y la necesidad de estabilidad laboral