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Especial ascenso a Primera del Deportivo: Cuatro ases y un comodín para decantar la partida

Yeremay, David Mella, Mario Soriano y Luismi Cruz formaron un cuarteto de lujo en la mediapunta

Stoichkov, un veterano que rindió en su rol de recambio

Este artículo forma parte del Especial por el ascenso que publica LA OPINIÓN A CORUÑA este domingo y que podrás adquirir con tu periódico

Luismi Cruz, Yeremay, Joaquín Sorribas, psicólogo del primer equipo; David Mella y Mario Soriano, durante la pretemporada en Inglaterra.

Luismi Cruz, Yeremay, Joaquín Sorribas, psicólogo del primer equipo; David Mella y Mario Soriano, durante la pretemporada en Inglaterra. / RCD

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Daniel Abelenda Lado

Daniel Abelenda Lado

A Coruña

La Segunda División se convirtió en las últimas temporadas en una suerte de ruleta rusa en la que cualquier equipo inicia la temporada con aspiraciones, más o menos urgentes, de pelear por el ascenso a la máxima categoría. Solo dos lo consiguen al término de un esprint a toda velocidad durante 42 jornadas y otro acepta pagar el peaje para quedarse con el último hueco libre en Primera. El Deportivo arrancó el curso hace diez meses con esa ambición creciente. Salvado en su primera experiencia tras regresar al fútbol profesional, el paso siguiente era volver a aspirar a cosas más grandes, más propias de la historia de la entidad.

Para ello hizo falta reforzarse y, desde las primeras semanas de pretemporada, con aquella excursión por Inglaterra, comenzaron a asomar los cuatro grandes ases de la baraja blanquiazul. Cada uno determinante a su manera, con mayores o menos expectativas e incidencia. Todos diferenciales en una categoría en la que el Dépor habría tenido que sufrir más para poder escapar hacia la lucha con los mejores, hacia Primera. Hidalgo saludó en su primer día como entrenador del Deportivo a tres de los pilares sobre los que iban a pivotar la ilusión y los resultados.

No parecía sencillo en aquellos meses de julio o agosto aventurar que Yeremay Hernández seguiría portando el dorsal 10 con el escudo del Dépor en el pecho. El canario ya había demostrado su condición de líder, con calidad y capacidad en el campo, en el curso anterior. El diablo que atrajo miradas de media Europa, y que se convirtió en el gran objeto de deseo de un insistente Sporting de Portugal, desoyó los cantos de sirena para seguir firmando sus regates y filigranas en la banda izquierda de Riazor. Lideró de nuevo el apartado goleador, con cifras más escuetas, condicionado por una pubalgia que le lastró en la segunda mitad del curso. Pero nada rompió su condición ni su amor por el Deportivo.

De Abegondo, y de Espasande, surgió el otro ojito derecho de Riazor. David Mella inició el curso con la difícil tarea de sobreponerse a la competencia y ganarse un hueco en un once inicial que se encareció tras el fichaje de Luismi. El canterano blanquiazul esperó con paciencia en el banquillo y encontró su oportunidad de ser titular como carrilero derecho, con mucho recorrido, en el esquema que Hidalgo intentó instaurar con tres centrales. Su marcha al Mundial sub 20 cortó esta dinámica y, al regresar, intercaló titularidades y partidos muy desequilibrantes en ataque con encuentros en los que le tocó ejercer de revulsivo en el segundo tiempo. No brilló por sus cifras, pero sí por su entrega hasta que un lance con un jugador del Granada puso fin a su temporada a inicios de marzo.

Stoichkov celebra su gol contra el Ceuta en la primera vuelta.

Stoichkov celebra su gol contra el Ceuta en la primera vuelta. / Carlos Pardellas

No es producto de la cantera coruñesa, pero Mario Soriano cumple ya un lustro bajo contrato con el Deportivo. Y, además de medrar como futbolista, ha ayudado a crecer a un proyecto al que llegó en Primera RFEF y al que ha guiado, este curso, hacia Primera. Más de un centenar de partidos consecutivos, sin lesiones ni ausencias, avalan a un Joker que supo orquestar la mejor versión del equipo de Hidalgo. Asumió el reto de dejar de ser el mediapunta para dar un paso atrás, acomodarse en la base de la jugada y organizar a sus compañeros en ataque. Todo ello, sin dejar de aportar cifras, en cantidad, en calidad y en oportunidad. Goles clave, como el de la victoria ante la Real Sociedad B en Zubieta y frente al Mirandés en Riazor, son la guinda a un curso en el que Mario ha demostrado ser una de las mejores cartas de la baraja.

Luismi Cruz llegó en verano procedente del Tenerife, con el que descendió a Primera RFEF, con el cartel de ser un jugador especial. Su capacidad con el balón, su regate y su habilidad para atacar desde fuera hacia dentro le convirtieron en un recurso muy valioso para los planes del Deportivo. Se ganó la titularidad de inmediato e, incluso, se consagró con un par de dianas. Le faltó regularidad, pero, cuando se reencontró con la portería contraria, firmó un golazo en El Alcoraz contra el Huesca.

Entre las lesiones de Mella y Yeremay, que coincidieron durante varias jornadas en el último tercio del curso, emergió el comodín de Stoichkov. Juan Diego Molina llegó a A Coruña el último día del mercado de verano, en un intercambio de cesiones entre el Dépor y el Granada, en el que Bouldini acabó en el conjunto nazarí. El atacante esperó su turno como punta titular durante un tramo del curso, pero ganó más protagonismo como segundo punta cuando Hidalgo no pudo contar con todos sus ases. Sus seis goles, sobre todo el del triunfo en Cádiz, ayudaron a allanar el camino hacia la máxima categoría.

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