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Especial ascenso a Primera del Deportivo: Mario Soriano, el niño que viró en líder y futbolista total

De despertar recelo a ser el eje de un proyecto que ha devuelto al Dépor a Primera

Este artículo forma parte del Especial por el ascenso que publica LA OPINIÓN A CORUÑA este domingo y que podrás adquirir con tu periódico

Mario Soriano festeja su gol al Andorra con la grada de Riazor enloquecida.

Mario Soriano festeja su gol al Andorra con la grada de Riazor enloquecida. / Carlos Pardellas

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Carlos Miranda

Carlos Miranda

A Coruña

Cuando un Deportivo en plena reconstrucción anunció, un 31 de agosto de 2021, casi de manera furtiva, la contratación como cedido de un desconocido Mario Soriano (Madrid, 2003), nadie podía imaginar que, un lustro después, ese futbolista menudo y con cara de niño sería el líder del proyecto que llevaría de vuelta al Deportivo a Primera División. Aquel juvenil que salía entonces del cascarón de la cantera del Atlético de Madrid se ha revelado, con el tiempo, como una referencia, como un futbolista total. El jugador, a sus 24 años, es el indicado para hacer orbitar al Deportivo del futuro en torno a él. Ha sido la gran seguridad del equipo esta temporada, más allá de Yeremay Hernández o David Mella.

Y eso que los primeros meses de Mario Soriano en A Coruña no fueron ni mucho menos plácidos. Era el único futbolista joven ajeno a Abegondo por el que apostó la secretaría técnica y muchos en Riazor, en plena ola de entusiasmo e identificación con la generación de oro de campeones de juveniles de Marbella, le veían en cierta medida como un intruso, como esa apuesta venida de fuera que podía quitarle el puesto a jugadores emergentes de Abegondo como Noel López, David Mella o Jairo Noriega.

Sus primeros meses en A Coruña fueron muy complicados, porque apenas jugaba, porque era su primera experiencia lejos de Madrid y porque había una parte del entorno que tampoco le ayudaba. Poco a poco, Borja Jiménez fue tirando de él. Primero desde la banda izquierda y, posteriormente, como segunda punta o enganche. Ya al final de ese ejercicio fue el futbolista que mejor acabó la campaña. De hecho, estuvo a nada de convertirse en héroe del ascenso, allá por 2022, como autor del 1-0 ante el Albacete en Riazor, aunque todo se acabase torciendo para desgracia de un deportivismo muy baqueteado.

Eso sí, durante esos meses, durante esa metamorfosis, empezó a llevarse el cariño de la grada y, sobre todo, de los más jóvenes, que le hicieron su preferido, también por ese estilo desenfadado que siempre ha lucido.

Con ese final de temporada y con su edad, todos imaginaban que su aventura en A Coruña había llegado a su fin y que era el momento de volver al Atlético o de volar hacia el fútbol profesional. Pero la semilla del deportivismo había germinado en él y su único deseo era seguir en A Coruña y llevar al fútbol profesional a ese club que le había hecho sentir diferente.

El madrileño, en su primer entrenamiento con el Deportivo el 1 de septiembre de 2021.

El madrileño, en su primer entrenamiento con el Deportivo el 1 de septiembre de 2021. / RCD

Firmó por dos temporadas con el Dépor, ya en propiedad, aunque gran parte de los derechos seguían siendo rojiblancos. Fue más complicado aún ese ejercicio 2022-23, que acabó de manera abrupta y dolorosa, aunque esperada, en aquella eliminatoria en la que pasó de todo frente al Castellón, que tampoco acabaría ascendiendo.

Esa segunda decepción y el hecho de que entraba en el último año de contrato, además de los cambios que se avecinaban en la rectoría del Deportivo, le hicieron mirar más allá del estadio de Riazor y de Abegondo y acogerse a una cláusula de su contrato que le facultaba a marcharse a préstamo a un conjunto de superior categoría. Lo convenció el Eibar, con el que casi sube a Primera División.

Eso sí, todos los papeles firmados en 2022 le ofrecían al Dépor una tabla para que no quedase libre a partir del 30 de junio de 2024: que el propio club coruñés, aunque fuese sin él, pudiese lograr el ascenso a Segunda. Así ampliaría un año más.

Y ocurrió. Y Soriano tuvo que presentarse de vuelta en Abegondo en julio, a pesar de que tenía todo arreglado con los armeros para seguir en Ipurua si era en esa fecha un futbolista libre. Su regreso a A Coruña le hizo renovar el idilio y ampliar su vinculación hasta el 30 de junio 2028, cuando los roces previos hacían prever una estancia breve. Venía para quedarse, no de paso.

Mario Soriano, con experiencia en la categoría, ya fue en la temporada 2024-25 uno de los líderes de un grupo joven, que venía de Primera RFEF. Y eso que en los primeros compases no estaba nada claro que pudiese tener acomodo en el equipo titular por la cohabitación con Yeremay, Mella y Lucas Pérez. Fue una de las obsesiones de Idiakez en los pocos meses que estuvo al frente del Dépor en el fútbol profesional. La salida del zurdo coruñés le dejó el camino despejado por detrás del punta, aunque todos los entrenadores desde entonces han caído en la tentación de situarlo en la base de la jugada, una tendencia a la que no ha escapado Antonio Hidalgo, que lo ha alineado en esa zona junto a José Ángel, Diego Villares o el recién llegado Riki Rodríguez.

En ese ejercicio pudo vivir quizás a la sombra del 10 canario, pero esta temporada sí que los focos han sido casi solo para él. Juegue donde juegue, es seguridad, por su fútbol, y es ejemplo, por cómo asume lo que requiere el máximo nivel en el fútbol profesional. Ha disputado todos los partidos, todos de titular, lleva más de cien encuentros seguidos sin faltar desde su etapa en Eibar... Y encima juega, hace jugar, asiste y golea. Es ese futbolista total que llegó de incógnito y al que se le miraba con recelo, pero al que hoy en día no se le puede despegar del Dépor actual. Por fútbol, por futuro, por todo.

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