Fernando Soriano: "Pocas veces se me verá hundido o con euforia"

Fernando Soriano / CARLOS PARDELLAS
¿Ha podido reasentar todo después de tanta celebración?
Después de los días de celebración, hay que intentar volver a la calma, al trabajo, a la rutina diaria, a la planificación. Por plazos, por fases, yo hablo siempre de que vamos un poco en orden. Primero, el entrenador y el staff, después jugadores que están aquí. Ahora tengo que hablar también con los jugadores que hemos tenido cedidos, para comentarles un poco cuál es la situación de futuro. Y a partir de ahí, pues a empezar un buen mercado, que tampoco lo dejamos de lado con la secretaría técnica. Hay que empezar un poco a trabajar en incorporaciones de futuro.
¿Cómo vivió tanto festejo?
Los días de celebración están ahí, yo tampoco soy muy de fiesta, celebración. Se aprovecha también para estar con la familia, que son momentos bonitos, después del sufrimiento, de las cosas que tienes que pasar a lo largo de la temporada. Cuando se consigue un objetivo como este, hay que disfrutar también.
Al llegar a casa después de tanto ruido, ¿en qué piensa? ¿Cómo lo disfruta?
Si cabe, sientes responsabilidad. Ves un poco lo que se genera alrededor del equipo, lo que hay alrededor del club, y la ilusión que hay. Es saber que el reto que viene es muy, muy, muy difícil, saber que vamos a competir en una categoría de máximo nivel, y que en ella hay que luchar por un objetivo completamente diferente. Hemos estado luchando por estar entre los primeros y ahora vas a luchar por no ser de los últimos. Hay que saber que hay que adecuarse y convivir con la derrota, que llegará, en mayor medida. Es, sobre todo, la sensación de esa responsabilidad tan fuerte que hay por todo lo que rodea al club.
Sube la cifra de negocio, los ingresos por televisión... ¿Puede despistar ese tsunami de números?
El volumen de negocio va a ser inferior a quince equipos de Primera División. No tengo ni idea cuál será, pero sé con qué vamos a competir, que no es ninguna excusa. Simplemente es una realidad, y a partir de ahí intentaremos pelear al máximo, no hay duda.
¿Hubo algún momento de la liga en el que pensase: el ascenso 'está ahí, lo tenemos, vamos a subir'?
No, siempre estás un poco temeroso de a ver cómo termina ese siguiente partido. Faltando tres decíamos que el del Andorra era clave, pero luego terminó y ya era 'ostras, cuidado, con el de Valladolid'. El partido siguiente es el más importante que tienes y siempre tienes ese miedo, ese temor a que las cosas no puedan salir. Es cierto que la confianza y el devenir de la temporada hacían tener esa tranquilidad de saber que el equipo estaba respondiendo ante cualquier situación. Faltando cinco o seis jornadas, creo que el Almería se pone un poco por delante, nos gana el golaverage después del empate en Huesca, que es cuando se ponen por delante. Y sabes que tú tienes que hacerlo muy bien de ahí al final para depender de ti mismo, que era un poco la clave en las últimas tres o cuatro semanas, de estar ahí para que tus resultados fueran los que importaran y no los demás. Se pudo conseguir, se pudo hacer y luego hubo un gran final del equipo. Creo que la plantilla ha mantenido un nivel alto, pero la parte final ha sido sobresaliente y eso ha hecho que podamos ascender directos.
¿Compensa la alegría todos los peajes?
Se disfruta con la familia por estos sacrificios que tienes que hacer. En mi caso, con la lejanía, la distancia de vivir lejos de mis hijas y de mi mujer, de vivir momentos difíciles, la exigencia, la no comprensión de situaciones, de decisiones, las equivocaciones... Todo eso hace que sean momentos en los que con tu gente intentas que ellas lo disfruten al máximo también. Son partícipes en la lejanía, pero son partícipes de todo esto. Te gusta que, en estos momentos, siempre estén involucradas y estén en primera línea. A partir de ahí, sucede eso, pasa eso y estamos ya en la realidad de una planificación, en un nuevo escenario, con un nuevo reto y con una exigencia muy alta.
Hace un año hubo cánticos contra usted en Riazor y dijo que iba a darle la vuelta. ¿Cómo ha vivido todo el proceso?
Con naturalidad. El día que suceden esas cosas (los cánticos) lo llevas difícil, pero tampoco termino de hundirme. Voy a mi casa, me pongo mi pijama, duermo, recupero mi mente para, al día siguiente, volver a levantarme a pelear, a intentar analizar bien los errores, las cosas que habían sucedido, a tomar decisiones. En ese caso, era en el primer momento la elección del entrenador, sabiendo las cosas que teníamos que mejorar, en qué podíamos dar un salto hacia adelante: Ahora es parecido, en vez de irme tan pronto a dormir, te vas un poco más tarde, pero lo mismo: al día siguiente con la cabeza centrada, la tranquilidad que da haber cumplido el objetivo, pero la responsabilidad que tienes de que ya esto empieza, ya ha empezado.
¿Se siente querido?
No, ni me siento ni no me siento, tampoco lo necesito. Me siento querido por mi gente, por mis compañeros, por mi familia, mis amigos; eso es lo que yo necesito. Sabemos que con nosotros es todo mucho más público y mediático y con eso tenemos que convivir. Es una realidad que no necesito. Prefiero lo bueno, evidentemente, no soy un loco, pero pocas veces se me verá hundido de verdad o con euforia, mantengo casi siempre el mismo nivel.
¿Ha encontrado en Antonio Hidalgo lo que buscaba, más allá de un ascenso?
Me siento contento por haber buscado algo que creo que era necesario, en no habernos confundido en esa decisión porque el míster nos ha dado muchas cosas de las que sabíamos que nos podía dar y que habíamos hablado. Él, en ese sentido, ha sido fiel a sus ideas y a lo que habíamos hablado de las carencias que podíamos tener. A partir de ahí, el resultado es el que es, es evidente.
¿Cuál fue el peor momento?
Tal vez ese mes que no ganas, que estás primero, lo ves todo, parece que va a ir... Es que en Segunda siempre pasa: cuanto más te lo crees, más rápido llega el bofetón. Luego hubo otro también en casa con la derrota después de vuelta de Navidad, alguna derrota en Riazor, alguna duda... Fuimos capaces de darle la vuelta. También hubo un momento, en el que había mucho ruido con el estilo de juego, de que no jugábamos muy allá, de que no gustaba mucho la forma de jugar, pero son cosas del día a día.
¿Y el mejor?
No sé, habría muchos y no diría el ascenso. Diría los momentos que vivo con mis compañeros de trabajo en la oficina, que nos reímos mucho, que lo pasamos muy bien y que hacen que el trabajo del día a día, que de gusto venir aquí, que estamos muchas horas. Siempre hablo del mérito de todo esto, que es de los jugadores, por supuesto, y del entrenador y del staff, pero que hay más detrás de un club.
Suscríbete para seguir leyendo
- El asador de Lugo que conquistó el polígono de Sabón con su chuletón: 'Solo ofrecemos producto de calidad
- Revuelo en el negocio inmobiliario de Os Mallos, en A Coruña, por la futura intermodal: 'Hay interés de invertir en alquiler de temporada y habitaciones
- El Deportivo, pendiente de fichajes con Teun Gijselhart a la cabeza: cuatro años de contrato
- El Deportivo y Ferllo se dan un año para renovar los votos
- La número dos de la Fiscalía gallega vuelve a casa tras 28 años: “La Fiscalía es esencial para defender la legalidad”
- El Puerto de A Coruña tiende la mano al de Ferrol: pone 'a su disposición' sus muelles para apoyar el desembarco de la fábrica de coches de SAIC
- Cierra el Copacabana de A Coruña para celebrar sus 70 años por anticipado
- El Gobierno confirma a Coventina como adjudicataria definitiva del nudo de Meirama para la central reversible de As Encrobas
